Asia Bibi está fuera de Pakistán

› La madre cristiana paquistaní absuelta de blasfemia, ha salido del país, según fuentes locales

08/05/2019

ACN.- Asia Bibi, cristiana de Pakistán que fue absuelta de blasfemia después de 9 años en el corredor de la muerte, está fuera del país, según fuentes del Ministerio de Exteriores de Pakistán, citadas por el periódico local Dawn: “Asia Bibi ha salido del país. Es una persona libre y viaja por voluntad propia”.

Así mismo, fuentes cercanas a la familia, consultadas por la cadena COPE, también han podido confirmar que pronto Bibi llegará a Canadá, país donde dos de sus hijas ya han recibido asilo. Las fuentes citadas aseguran que la cristiana paquistaní no hará declaraciones y que ahora debe afrontar un tratamiento médico adecuado que le ayude a recuperar su salud.

Se espera que mañana jueves el Gobierno de Pakistán haga una declaración oficial sobre las recientes informaciones, en la rueda de prensa que ofrece semanalmente.

La Corte Suprema de Islambad declaró inocente a Asia Bibi el pasado mes de octubre por falta de pruebas y testimonios insuficientes, lo que desencadenó fuertes protestas en todo el país por parte de grupos islamistas, con enfrentamientos con la policía, cortes de carretera y actos violentos. El Gobierno ofreció una revisión de la sentencia absolutoria a Bibi, a la vez que ordenó la detención de los principales líderes islamistas que instigaron las revueltas. Desde entonces, la mujer cristiana ha estado protegida en un lugar secreto. 

El pasado mes de enero se desestimó la apelación a la absolución de Bibi, último escollo para su definitiva libertad. Las amenazas de muerte recibidas habían hecho que la familia de Bibi pidiera asilo en el extranjero, dos de sus hijas llevan varios meses en Canadá.

Madre de cinco hijos, Asia fue denunciada en 2009 por dos mujeres por supuestamente insultar al profeta Mahoma; un tribunal la condenó a la pena de muerte en 2010 y cuatro años después perdió una apelación en el Tribunal Superior de Lahore, este de Pakistán.

La dura ley antiblasfemia paquistaní fue establecida en la época colonial británica para evitar choques religiosos, pero en la década de 1980 varias reformas auspiciadas por el dictador Zia-ul-Haq favorecieron el abuso de esta norma. Desde entonces, se han producido un millar de acusaciones por blasfemia, un delito que en Pakistán puede llevar aparejada la pena capital, aunque nunca se ha ajusticiado a ningún convicto. Se calcula que cerca de 900 personas siguen hoy condenadas a muerte por blasfemia en Pakistán, según el último Informe Libertad Religiosa en el mundo.