“La Iglesia Católica en Macedonia es como una pequeña familia”

› Así lo expresó Magda Kaczmarek, responsable de Macedonia en Ayuda ala Iglesia tras su visita  a la única diócesis católica-romana y en el exarcado greco-católico del país

09/08/2017

ACN.- Magda Kaczmarek, responsable de Macedonia en la Fundación Pontificia Internacional «Ayuda a la Iglesia Necesitada» viajó en junio de 2017 por este país del sureste europeo. En esta entrevista expone las primeras impresiones que pudo reunir en la única diócesis católica-romana y en el exarcado greco-católico del país. 

Sra. Kaczmarek: Recientemente, usted visitó Macedonia en el marco de un viaje profesional para ACN. La antigua república yugoslava es un conglomerado de pueblos…

Sí, la República de Macedonia cuenta actualmente con unos dos millones de habitantes y consta de grupos étnicos muy diferentes: los macedonios es el grupo más amplio, con más del 60%, seguidos por albanos, turcos, romaníes, serbios, bosniacos y otras etnias.

La agitada situación del país es la causa de que la Iglesia católica en Macedonia haya hecho, con otras confesiones, un llamamiento a la oración por la paz. ¿Cuáles son las causas de esa agitación?

Hay sobre todo dos razones. Por un lado, Grecia reivindica el nombre histórico de Macedonia. La controversia por el nombre de Macedonia comenzó en el momento de la declaración de independencia de la república yugoslava de Macedonia en 1991, con el nombre de República de Macedonia. Por esta razón, Grecia bloquea, por ejemplo, la adhesión de Macedonia a la OTAN y a la UE. En cualquier caso, se trata de una situación conflictiva y ese conflicto continúa. A ello hay que añadir el hecho de que el número de albanos ha crecido mucho, debido especialmente a la inmigración de albanos procedentes de Kosovo después de la última guerra de los Balcanes. Suponen ya una cuarta parte de la población y reivindican su lengua y sus derechos.

P. Tomasz Bak junto a Ana y sus hijos, miembros de la comunidad de Kumanovo

¿Influyen esas divisiones también en la vida religiosa en el país?

La cuestión es cuánta tolerancia muestra el gobierno, recientemente constituido, del social-demócrata Zoran Zaev. Entre los albanos hay también católicos y estos intentarán con seguridad practicar su fe en su lengua materna. Y los albanos musulmanes construyen sus mezquitas. Hay un peligro de radicalización, especialmente presente en los Balcanes por la influencia de Arabia Saudí. La mayor población de albanos en Macedonia se encuentra a las afueras de Skopie, la capital de Macedonia; se llama Skopska Crna Gora, Monte Negro de Skopie. Parece como un enclave.

La santa Madre Teresa nació en Skopie siendo albana; ¿es cierto que los dos pueblos, tanto los macedonios como los albanos, la consideran como su madre?

Sí. La Madre Teresa une por así decir a los dos pueblos. En Skopie se ha alzado un monumento conmemorativo en forma de museo con una capilla. En los dos países se da su nombre a aeropuertos, autopistas, centros comerciales, hospitales y –por supuesto– también a muchas parroquias e iglesias.

Macedonia se encuentra situada en el ruta que siguen los refugiados. ¿Vio a refugiados?

No realmente. En la frontera con Serbia parece que viven algunos. En Macedonia se habla de la caótica situación que se produjo el pasado año en la frontera con Serbia, y de refugiados que murieron en Macedonia porque estaban extenuados cuando llegaron. La Iglesia católica también ha intentado prestar ayuda. La parroquia de Radovo creó por ello una pastoral para inmigrantes y organizó cursos y seminarios para los voluntarios que trabajan con refugiados.

¿A qué otros retos tiene que hacer frente el país?

El país está considerado oficialmente candidato para adherirse a la UE, pero en mi viaje no vi apenas inversores procedentes del extranjero: ni concesionarios de automóviles ni multinacionales ni supermercados. Por lo demás, la corrupción parece ser un gran problema. Según se dice, en algunos lugares puede comprarse incluso un título universitario, sin haber seguido estudios superiores. La corrupción se aprecia también a nivel de las autoridades; pero el problema de la corrupción, desgraciadamente, lo tienen en común con otros países del sureste de Europa. Se precisará mucho tiempo hasta que la gente cambie de mentalidad y comprenda que la corrupción pone en peligro a toda la sociedad.

¿Es cierto que la Iglesia católica en Macedonia es una minoría muy pequeña en el país?

Las dos grandes religiones en el país son el cristianismo ortodoxo (65%) y el Islam (33%). Solo un 1% de la población es católico; es decir, es una pequeña iglesia en la diáspora. Mons. Kiro Stojanov es oficialmente Exarca para el rito bizantino con sede en Strumica; al mismo tiempo, es también Obispo para el rito latino con sede en Skopie. En total hay 23 sacerdotes en 17 parroquias. La Iglesia católica de rito bizantino me sigue pareciendo como una pequeña familia. La mayoría de los sacerdotes, de los religiosos y de los fieles están emparentados unos con otros. La fuente de vocaciones en Macedonia es la población ya mencionada de Radovo, que tiene 45.000 habitantes. Aquí se concede especial importancia a la pastoral infantil y juvenil. Ayuda a la Iglesia Necesitada apoya por ejemplo sus campamentos de verano denominados «vacaciones con Dios», en los que por otro lado también participan niños ortodoxos; esto promueve el ecumenismo. 

¿Y cuál es la situación de la Iglesia católica romana?

La Iglesia católica romana ha decrecido bastante en los últimos años. Hasta hace poco tiempo solo había dos sacerdotes romano-católicos en toda Macedonia. Durante los últimos años se han abandonado dos grandes parroquias, la de los salesianos en Bitola y la de los jesuitas en Ohrid. Las dos comunidades procedían del extranjero, pues no había vocaciones autóctonas suficientes. A los sacerdotes les va, en general, mal; de las limosnas de los fieles no pueden vivir. El Obispo siente mucho que sus sacerdotes tengan que buscar financiación en el extranjero para poder sobrevivir.

¿Cuáles son en su opinión las principales actividades en las que puede ayudar ACN a la Iglesia local en Macedonia?

El joven párroco de la catedral,Don Davor, desea remozar la catedral romano-católica del Sacratísimo Corazón de Jesús en Skopie. Fue construida durante la época comunista y no se ha arreglado desde hace decenios. La cubierta tiene goteras. Don Davor desea comenzar pronto los planes para los trabajos de renovación. Además, no existe ninguna literatura religiosa en lengua macedonia, por lo que se ha previsto la traducción del Misal y el Leccionario, así como del compendio del catecismo de la Iglesia católica. Según el párroco de la catedral, el compendio es un buen instrumento de evangelización, pues las personas son muy abiertas. Muchas de ellas no están bautizadas o no han practicado su fe, y buscan «ALGO». «Los sacerdotes no podemos esperar hasta que la gente venga a nosotros; tenemos que salir a su encuentro», me dijo este sacerdote croata, que vino procedente de Bosnia hace dos años, cuando elObispo de la diócesis de Skopie estaba buscando sacerdotes procedentes del extranjero.

¿Hubo algún acontecimiento o algún encuentro durante el viaje que le impresionara o tocara especialmente?

Sí; visitamos con el Obispo la parroquia de Kumanovo. El joven sacerdote polaco Tomasz había comenzado a revitalizar la parroquia poco antes. La parroquia ya existía, pero no había estado cubierta durante mucho tiempo. Me impresionaron mucho tres familias que se habían trasladado desde Croacia a Kumanovo para dar testimonio de vida y de fe en la parroquia y en sus alrededores. Cada una de esas familias tiene entre ocho y diez hijos. Los padres tienen buena formación y desempeñaban buenas profesiones en su país. Por ejemplo, Anna, que está esperando su noveno hijo, es profesora de alemán. Su marido es dentista. Precisamente durante nuestra visita tuvo una entrevista de trabajo. Anna nos habló de su fe y cómo había encontrado a Dios. Para ella, una vida sin Cristo no tiene sentido. Los dos quieren ser un ejemplo vivo para muchas personas que buscan sentido a su existencia. Tanta confianza en Dios, tanto amor a Dios me impresionó profundamente.