Los nuevos “nazarenos” del Valle de los Cristianos, Siria

› A través del Centro de Ayuda de San Pedro, en Marmarita, Ayuda a la Iglesia Necesitada ayuda mensualmente a 4.000 personas desplazadas

18/12/2018

ACN, Josué Villalón, Marmarita.- El pueblo de Nasra es uno de los más de veinte pueblos que se reparten en la región conocida como Valle de los Cristianos (Wadi Al-Nasara, en árabe). Literalmente Nasra, significa “nazareno”, nombre que se emplea en el mundo árabe y musulmán para llamar a los cristianos. En el pequeño pueblo viven desde hace varios años cerca de un centenar de familias refugiadas procedentes de otras partes del país que han huido de la guerra. Los Mussa son una de estas familias, nuevos “nazarenos” del Valle de los Cristianos.

Marwan Mussa es el padre de la familia. “Tuvimos que huir de Homs, donde vivíamos porque los bombardeos cada vez estaban más cerca de nuestro barrio. El ruido de las bombas y los tiroteos eran muy intensos, ya no sabíamos si un día u otro nos moriríamos entre el fuego de estos ataques, como les pasó a algún vecino”. Decidieron marcharse al Valle de los Cristianos, que estaba a solo una hora en coche de su casa, y encontraron un pequeño piso donde vivir momentáneamente hasta que los combates terminasen.

Nahila, Marwan y uno de sus hijos, Gabi. (ACN)

“La Iglesia nos ha salvado”

Sin embargo, la guerra ha seguido su curso y los Mussa llevan en Nasra ya más de 5 años. “Antes trabajaba de albañil, ahora ayudo en un horno de pan, aunque no gano suficiente para mantenernos a todos”, cuenta Marwan. Su familia es una de las más de 350 familias que son apoyadas por el Centro de Ayuda San Pedro, de la parroquia católica melquita San Pedro, en el vecino pueblo de Marmarita. “La Iglesia nos ha salvado la vida literalmente, si no fuese por ellos hoy no estaríamos aquí”.

Atención sanitaria

Un día, hace 9 meses, Marwan estaba trabajando en una huerta cercana a su casa cuando de repente cayó desmallado al suelo. Su hijo Gabi consiguió levantarle y llevarlo al centro de salud del pueblo. Allí le derivaron al Hospital de Tartus, en la costa, a más de una hora de viaje en coche. “Sentía un dolor intenso en el pecho”, cuenta Marwan a un grupo de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN). El diagnóstico era grave, tenía un infarto en el corazón. En el hospital de Tartus, sin embargo, no le pudieron atender, así que le mandaron a un hospital en Homs, a dos horas de viaje de vuelta.

Los médicos me dijeron que fue un milagro el haber sobrevivido a la operación, tenía un 90% de la arteria obstruida. Me pusieron dos stents y ahora me encuentro bien aunque no puedo hacer muchos esfuerzos”. Marwan continúa en tratamiento y va periódicamente a revisiones al Hospital Mzeina, en el Valle de los Cristianos.

“A mi mujer, Nahila, también le atienden allí porque está en tratamiento con cáncer”. Todos los medicamentos y cuidados médicos son financiados por ACN, a través del Centro de Ayuda San Pedro en Marmarita. “Estamos muy agradecidos por esta ayuda. Sabíamos que muchas personas de diferentes países estaban enviando aquí su dinero. Damos también las gracias al equipo de voluntarios de San Pedro, por su compañía y por socorrernos en las necesidades más urgentes”.

Nahila Murad, la madre de la familia, posee una mirada cristalina. Asiente con la cabeza cada palabra que pronuncia Marwan. “Yo tengo cáncer en el intestino. También nos están ayudando para pagar mi tratamiento. Cuando los médicos me detectaron el tumor, no tenían muchas esperanzas para mí. Soy una mujer de vida espiritual fuerte, así que les dije que sí a que me operasen y ahora estoy mejor.” Aseguran que no saben cómo agradecer los 130 dólares que reciben mensualmente para los medicamentos y las consultas.

Apoyo a la educación

La ayuda no queda solo ahí. Gabi, de 23 años, es uno de los hijos. Estudia Economía en la Universidad de Homs y peses a la guerra no ha querido dejar sus estudios. “Todos los días voy y vengo de Nasra a Homs para continuar la carrera. Ahora llevo unos meses de parón para cuidar de mis padres, pero terminaré la universidad dentro de un año, si Dios quiere”. ACN también tiene un proyecto de ayuda de transporte para estudiantes en el Valle de los Cristianos del que Gabi recibe apoyo: “valoro mucho esta ayuda porque así no tengo que pedir dinero a mis padres y ellos pueden emplearlo en comprar comida”.

Gabi comenta que lo que más echa de menos de su vida antes de la guerra es estar todos juntos en casa y jugar con sus amigos al fútbol. “Mi hermano mayor, Dani, es soldado en el ejército y me gustaría que la guerra acabase ya para que estuviese con nosotros”.

Un nuevo milagro

La fe de estos auténticos “nazarenos” es visible. Nahila nos cuenta que los peores momentos han sido cuando a Dani lo dieron por desaparecido. “Hemos estado dos años sin saber nada de él. Pensábamos que lo habrían matado en el frente. Pero hace un mes vino a visitarnos y fue un nuevo milagro de Dios en nuestra casa”. Dani les contó que llevaba siempre consigo una pequeña Biblia y la leía cada día, “él no se ha separado de la Palabra de Dios, y ahora sabemos que el Señor tampoco lo ha abandonado”.

A través del Centro de Ayuda de San Pedro, en Marmarita, ACN ayuda mensualmente a unas 4.000 personas desplazadas en toda la región del Valle de los Cristianos. La ayuda mensual de más de 50.000 euros se destina a pago de alojamientos, comida, medicamentos, tratamiento médico y transporte escolar.