Más de 2.000 personas siguen secuestradas por Boko Haram en Nigeria

› La madre de Leah Sharibu, niña nigeriana retenida por el grupo terrorista desde hace diez meses, pide a la comunidad mundial “no os canséis de rezar por ella, hasta que vuelva»

27/12/2018

ACN, Grace Attu y María Lozano.- Leah Sharibu, de 15 años, fue secuestrada junto con otras 110 alumnas cuando Boko Haram irrumpió el 19 de febrero de 2018 en un internado de la ciudad de Dapchi, en la diocesis de Maiduguri del noreste de Nigeria. Un mes después, algunas de las niñas murieron en cautiverio y todas las demás fueron liberadas, excepto Leah. Las que fueron liberadas declararon que Leah era la única cristiana del grupo y los terroristas la habían obligado a convertirse al islam, pero ella se había negado. Se calcula que unas 2.000 personas continúan secuestradas por los integrantes del grupo yihadista.

La madre de Leah, Rebeca, ha pedido que continúen las oraciones por su hija: «Sé que en todo el mundo los fieles están orando y abogando por la liberación de mi hija, pero hasta ahora no he visto a mi Leah. Quiero suplicar a los cristianos: no os canséis de rezar por ella hasta que vuelva».           

Manifestación en Lagos, Nigeria, para pedir la liberación de los secuestrados por Boko Haram.

Su negativa a apostatar de su fe en Cristo ha hecho que su padre, Nathan Sharibu, se sienta conmovido por el testimonio de su hija: «La confianza y la fe de mi hija me ha hecho darme cuenta de que he estado viviendo bajo el mismo techo con una admirable discípula de Cristo, su testimonio de que nunca renunciará a Cristo incluso ante la muerte en manos de Boko Haram, me hacen sentirme orgulloso por su fuerte fe en el Señor». En octubre, el grupo terrorista publicó un vídeo amenazando con mantener a Leah como «esclava de por vida».

Mons. Ignatius Kaigama, arzobispo de Jos, también ha sumado su voz a la petición de la madre de Leah durante su visita a Malta para el lanzamiento del Informe sobre la Libertad Religiosa en el Mundo hace unas semanas. El prelado hizo un fuerte llamado a la oración por todas las personas en manos de los terroristas: «Invito a todos vosotros a rezar por Leah y por todos aquellos que están cautivos por negarse a renunciar a la fe. Ella eligió seguir siendo cristiana incluso ante la posibilidad de la muerte. Leah destaca por su valentía en la preservación de su fe e identidad cristiana. Tenemos que rezar por todas las personas retenidas, traumatizadas y en gran peligro en manos de los terroristas».