Mensaje del patriarca caldeo Louis Raphael I Sako, a dos años de la expulsión de los cristianos de Mosul y Nínive

El líder religioso recuerda la tragedia, y propone “ideas prácticas para la situación post-ISIS”

Patriarca Louis Raphael I Sako (Wikipedia)

Patriarca Louis Raphael I Sako(aina.org)

El Patriarca caldeo Louis Raphael I Sako ha emitido un mensaje a propósito del segundo aniversario de la tragedia de Mosul (10-17 junio 2014) y de la catástrofe de la Llanura de Nínive (6-7 agosto 2014), ambas en Irak. “Los cristianos estamos llamados a seguir las huellas de nuestro Señor Jesucristo en vivir como hombres de paz, de amor y de buena voluntad para toda la humanidad. Nuestros antepasados han regado esta bendita tierra con su sangre; ellos fueron mártires y testigos de nuestra fe cristiana”.

Refiriéndose al contexto del país, Louis Raphael I expresó que a pesar de que “el terrorismo todavía no ha sido derrotado; los conflictos no han terminado; las violaciones a los derechos humanos crecen en diversos niveles; los esfuerzos por la reconciliación nacional están estancados; y las promesas de erradicar la corrupción, reformando, estableciendo un gobierno federal” y luchando contra los males sociales, “los iraquíes de diversas proveniencias aún aguardan un futuro mejor, especialmente luego de las recientes victorias logradas, con ISIS en retirada”. Asimismo destacó “la importancia y la urgencia de apresurar el proceso para liberar a Mosul y a la Llanura de Nínive, garantizando suficiente protección a la gente de esta región para volver a establecerse en sus viviendas”.

En sus líneas dejaba la certeza de que los residentes en Irak creen que es posible y por eso proponen algunas ideas prácticas para la situación post-ISIS.

Entre ellas la de “rechazar la venganza, estar unidos y actuar con sabiduría y razonabilidad”. Segundo oponerse a quienes intentan “tomar como rehén a nuestra religión y a nuestra patria destruyéndola y matando a civiles”; así como pedir a las autoridades religiosas y políticas que nieguen “la legitimidad a todos aquellos que están cometiendo semejantes crímenes”.

También propone en el mensaje que se detenga el abastecimiento de dinero y armas para tales organizaciones criminales. Prohibir la “frustración y desesperación” de los iraquíes y “tener mente abierta y “construir una nueva cultura con una visión clara, basada sobre valores del acogimiento recíproco, del respeto por la dignidad del ser humano, de la aprobación común de temas como la paz, la estabilidad, la justicia y la igualdad y renovar los valores humanos frente a esa ideología fanática”.

El patriarca caldeo hace énfasis en su mensaje a la urgencia de “establecer un sistema político civil, un nuevo contrato social (constitución) que afronte las causas de la crisis, lejos de las perspectivas de partidos sectarios, nacionales, religiosos y políticos”. Esta será la manera en la “Irak asumirá un esplendor propio de una grande, hermosa y diversificada familia”.

En el texto Louis Raphael I Sako relata las circunstancias que han obligado a la emigración de cientos de familias cristianas, sus temores y la búsqueda de un lugar más seguro para vivir. Ante eso, alienta a la gente “que no tenga miedo de mantener alta su fe; el Dios en el cual ellos creen, y que ha dejado que sus casas se vaciaran, los devolverá sanos y salvos a su tierra y pondrá fin a su infelicidad”. Y agrega: “como Iglesia, expresamos nuestro profundo dolor y condolencias por las víctimas de todos los ataques terroristas, y condenamos con fuerza los horribles atentados en los que personas inocentes han sido matadas, heridas, perdidas o forzadas a abandonar [su tierra] . A ellos y a todas las partes afectadas, nosotros renovamos nuestra solidaridad y por ellos rezamos”.

El patriarca caldeo iraquí acude una vez más a la “oración y la unidad como armas frente a la injusticia; nosotros no estamos armados (porque creemos que proteger la nación es un deber del gobierno). Y continúa diciendo que ellos llevan su cruz, que los “invita a todos a una fe real, expresada con la oración, el amor y el servicio compasivo, la paciencia y el compromiso que nos permite dar nuestra contribución para alcanzar la tolerancia y la paz”.

Por último en este mensaje Louis Raphael I Sako pone la esperanza y la confianza en Dios de todos los iraquíes, para mantener su misión, a costo del sacrificio que sea.

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