Mueren 50 personas en un ataque a la misión de Gambo en República Centroafricana

› Mons. Aguire, obispo de Bangassou explica que “lo que ha pasado es muy grave y tendrá mucho eco en mi Diócesis”

09/08/2017

ACN.- “Han atacado una misión a 75 km de Bangassou llamada Gambo donde han muerto unas 50 muertos. Han degollado a varios hombres y niños. Todo está muy inquieto”. Son las declaraciones de Mons. Juan José Aguirre, obispo de Bangassou en la República Centroafricana.

El prelado cuenta que  “en Gambo llegaron los antibalaka y echaron a los Seleka anteayer, pero entró la Minusca egipcia y echaron a los antibalakas, con lo que los Selekas volvieron y cortaron una decena de gargantas”. Y agrega: “Lo que ha pasado en Gambo es muy grave y tendrá mucho eco en Bangassou”

La situación en República Centroafricana es dramática y especialmente en la ciudad de Bangassou. Los jóvenes musulmanes no escuchan a nadie y quieren pelear y se sientan justo delante de la catedral, para que nadie pase. Durante tres domingos no han podido abrir la catedral pues nadie quiere ir allí. Como consecuencia de este conflicto “la mitad de la población de Bangassou ha tenido que huir”.

Mons. Aguirre junto a niñas de la diócesis de Bangassou, RCA

“El domingo voy al Congo a decir la misa, enfrente de Bangassou, en donde hay 10.000 personas desplazadas… No tenemos confianza en los soldados marroquíes”. En su declaraciones a Ayuda a la Iglesia Necesitada Mons. Aguirre ha explicado que hay tres curas junto con él, como su guardia pretoriana, “ahora estamos todos con los móviles. Los otros han escapado a Tokoyo para coger un poco de aire, otro se ha ido al Congo, otros se han quedado en las misiones al pie del cañón. Algunas monjas se han ido a España a hacer ejercicios en Teruel, otra al Congo. Han saqueado sus casas, otras has adelantado vacaciones en Perú…”

Durante las semanas que lleva este ambiente de violencia en Bangassou, Mons, Juan José Aguirre acoge a los musulmanes que están siendo atacados por las milicias animistas anti Balaka, llegando a ser  incluso el escudo humano que los ha protegido.

Por último Mons. Aguirre hace una petición: Necesitamos de vuestras oraciones. Es la fuerza que mantiene nuestra esperanza en que esto se resolverá. Abrazos enormes a todos “