»TESTIMONIO:  La Iglesia en Camboya renace tras años de persecución

› Durante el régimen comunista de los Jemeres Rojos la mitad de los católicos desapareció

 

La Iglesia Católica de Camboya es una pequeñísima comunidad que aún está renaciendo, desde hace 30 años, de la terrible persecución del régimen comunista de los Jemeres Rojos. Durante la época de terror, casi dos millones de personas fueron asesinadas y la mitad de los católicos desapareció.

En la actualidad, poco más de 20.000 católicos han logrado integrarse en el país, permaneciendo fieles al Evangelio y siendo un ejemplo de servicio para toda la sociedad. Es el caso de una pequeña parroquia en mitad de un gran lago, en la diócesis de Battambang, al noroeste del país. Allí el padre Totet Banayal comparte su vida y sus alegrías con las personas más sencillas.

Esta pequeña comunidad está formada por 50 personas

“La gente vive aquí principalmente como pescadores, pero es una existencia muy difícil. Debido a la sobrepesca, solo pueden capturar peces muy, muy pequeños. Y de hecho, incluso eso es muy difícil ahora. El arroz es un problema importante. El siguiente es qué comer con el arroz. No se pueden plantar verduras aquí. Todos estamos en el agua. Entonces eso es una dificultad. Esta iglesia se llama Prek-Toan. Está en la desembocadura del río, que fluye desde Battambang hacia el lago”, cuenta el P. Totet

La comunidad católica está formada por unas 50 personas, muchas de ellas bautizadas hace poco y muchísimos niños. Cada vez más personas se interesan por conocer el Evangelio y a Jesús. Hay nuevos catecúmenos con los que el padre Totet desarrolla una misión de catequización para recibir el bautismo que dura cuatro años.

 “Esta comunidad fue iniciada por una anciana, es una historia muy bonita, porque trató de orar con la gente de aquí; desde hace más de 15 años. Ella estaba aquí sola como católica. No había sacerdote, no había comunidad cristiana que la apoyara. Pero cada Navidad, ella reunía a sus vecinos y celebraban el nacimiento de Jesús”, cuenta el P. Totet

La señora Kay, nombre que en español significa Victoria, es la anciana a la que se refiere el padre Totet. Cada día acude a la pequeña capilla de Prek-Toan que está construida en un edificio flotante sobre las aguas del lago, como la mayor parte de las viviendas a su alrededor. Un grupo de mujeres y niños la acompañan y juntos vienen a recibir la bendición del sacerdote.

El P. Totet en la capilla flotante de Prek-Toan

“Doy gracias a Dios por permitirme conocer a tanta gente de la comunidad. Mi corazón ora para que Dios haga que todos nos amemos unos a otros. Ese es el único camino a Dios”, cuenta la señora Kay.

La Iglesia Católica de Camboya es un actor clave para el diálogo y la reconciliación del país, los obispos, sacerdotes, religiosas y misioneros toman parte activa en encuentros interreligiosos y entre comunidades para, desde el Evangelio dar testimonio de amor y unidad.

En la actualidad los católicos de Camboya cuentan con el apoyo y oraciones de los benefactores de Ayuda a la Iglesia Necesitada, que sostiene numerosos proyectos en el país para el sostenimiento del clero, la construcción y reconstrucción de templos y cualquier tipo de ayuda para la evangelización. Kay agradece este apoyo y asegura que ella también reza por los cristianos de todo el mundo y aquellos que están sosteniendo a la Iglesia en Camboya.

“Creo profundamente en Nuestro Señor y cuando conozco gente del pueblo, les hablo siempre de la fe. Estoy segura que pronto podremos tener una iglesia más grande aquí. Aunque todavía no conocen a Jesús, llegará el día en que estarán cerca de Él», añade la señora Kay.

 

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