»Carmelitas en territorio de ataques yihadistas en Mozambique

› Las religiosas se vieron obligadas a abandonar su casa ante la amenaza de un nuevo ataque de grupos armados yihadistas

Las carmelitas Teresas de San José viven en la villa de Macomia, en el noreste de Mozambique, desde hace 16 años. Se dedican a la educación. Pero su compromiso no se extiende solo al internado que dirigen sino también a toda la población de los alrededores. Además de a los alumnos a su cargo, atienden a sus familias y a sus maestros. Imparten un programa a madres de aprendizaje de la lactancia y proporcionan atención sanitaria primaria a sus bebés.

A finales de mayo, estas religiosas se vieron obligadas a abandonar su casa y su localidad, ante la amenaza de un nuevo ataque de grupos armados yihadistas. Estos terroristas llevan dos años sembrando el terror entre la población, interesados en ricos yacimientos de gas que se han descubierto recientemente en esta provincia.

“El ataque comenzó en la madrugada del 28 de mayo. Fue fuerte, cruel y duró tres días. Todavía no sabemos el número de víctimas civiles pero el área urbana fue completamente demolida, la mayor parte de la infraestructura del gobierno fue dañada y el área comercial fue reducida a cenizas. Nuestra misión se salvó porque está ubicada en las colinas, junto a una base militar”, dice la Hna. Blanca Nubia Castaño. “Además hace solo un año sufrimos el paso destructivo del ciclón Kenneth…”, añade.

Este ciclón tropical causó daños considerables en la provincia de Cabo Delgado.

Desde finales de 2017, la violencia en la región ha causado más de 1.100 víctimas mortales y el desplazamiento de 200.000 personas. Este nuevo asalto a la ciudad de Macomia, que ya acogía a 30.000 personas desplazadas, ha ocasionado un nuevo éxodo.

El pasado 4 de junio las religiosas decidieron regresar a Macomia para comprobar el alcance de los daños.

“Aunque el riesgo no había desaparecido del todo, queríamos al menos visitar, animar y ayudar a las familias”.

Ayuda a la Iglesia Necesitada lleva años ayudando a estas mujeres valientes que no abandonan esta tierra de conflictos porque son conscientes de lo que se las necesita. Lo último que esta Fundación Pontificia les proporcionó fue un vehículo para apoyar su labor pastoral.

Las religiosas son esperanza ante esta situación tan dolorosa

Contribuye al sostenimiento de religiosas en lugares de conflicto y pobreza, como las Carmelitas Teresas de San José

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