»Testimonios de las familias de Beirut que han recibido los paquetes de alimentos con tu ayuda

Líbano

› Paquetes de alimentos para las familias de Líbano tras la explosión del puerto de Beirut en 2020

La explosión del puerto de Beirut de agosto del 2020 añadió un problema más a la sociedad libanesa que ya sufría los efectos de la inflación de su moneda local. Muchos de ellos ahora tienen problemas para alimentar a sus familias, es por eso que Ayuda a la Iglesia Necesitada quiso responder a las necesidades urgentes de 5.880 familias en Beirut. Algunos ejemplos de quienes recibieron esta ayuda cuentan con detalles la situación de necesidad que sufren desde entonces.

› Ashrafieh, uno de los barrios más antiguos de Beirut

 

A sólo 2 km del puerto de Beirut se encuentra una de las zonas afectadas por la explosión. El centro de Karagheusian fue uno de los que recibió ayuda de emergencia. La hermana Marie Justine el Osta, de la congregación de las Hermanas Maronitas de la Sagrada Familia, es la directora del centro socio-médico intercomunitario. Según ella,

«durante los 15 años de la Guerra Civil, nunca habíamos sido testigos de tanta destrucción de un golpe».

Ninguna casa, ninguna tienda, ninguna institución se salvó de los daños. Muchas casas cercanas han sufrido daños, pero agradece que el tiempo sea bueno ahora, ya que las reparaciones tardarán meses. Aunque también mencionó que necesitarán ayuda, especialmente para aquellos que «están sin trabajo, sin dinero y sin comida».

› «Las hermanas son un testimonio vivo de Cristo en la tierra»

Líbano es un país sin planes de jubilación ni seguridad social u otras pensiones, por lo que los ancianos o los miembros más débiles son mantenidos por sus hijos y familiares. Sin embargo, con la crisis económica marcada por la pandemia y los efectos colaterales de la explosión, se ha vuelto insostenible. Por ejemplo, Mona, una libanesa de 52 años que vive con su madre Juliette, de 91 años, y que ha sido testigo de al menos 5 guerras, cuenta que a pesar de todo

«desde la explosión del 4 de agosto está traumatizada, se asusta con cada ruido».

Mona lleva cinco años sin trabajo, por eso su familia tiene «bastantes problemas para cuidarse».

«Sin la fe no podríamos seguir adelante, es lo único que nos ayuda a soportar la situación actual; es lo único que nos queda», dice, y añade que «la hermana Rita viene cuando la necesitamos (…) siempre se las arregla para encontrar un momento para nosotros. Para mí, es el testimonio vivo de Cristo en la tierra».

Justo en este momento en el que tanta gente habla de irse y emigrar

«es el momento exacto para quedarse aquí. Es el momento de apoyar y estar al lado de nuestra gente, porque aquí todos y cada uno de ellos tienen sus problemas»

dijo la hermana Josephine, otra hermana que trabaja con la hermana Rita. «El Líbano es un mensaje. Nosotros, los cristianos, tenemos un papel importante que desempeñar en este país, y el día que olvidemos este mensaje, el Líbano dejará de ser el Líbano», dice la hermana Josephine.

› La lucha diaria para alimentar a la familia

La situación económica de Beirut ya era bastante dura, pero la crisis provocada por la explosión empeoró las condiciones de los afectados. Georgette explicó su situación personal al equipo de ACN: «Vivo en un barrio pobre y nuestra situación es muy mala, sobre todo después de la explosión. Vivo allí con mis tres nietos. Soy responsable de ellos y no tengo a nadie que me ayude, excepto Dios y los benefactores de Ayuda a la Iglesia Necesitada«.

Georgette es una de las beneficiarias de los paquetes de alimentos distribuidos gracias a Ayuda a la Iglesia Necesitada y sus benefactores. Por muy difíciles que sean las pruebas, su fe siempre será un refugio seguro para Georgette:

«la situación de los cristianos en el Líbano es incierta, pero Jesús siempre está con nosotros y nadie puede obligarnos a salir de aquí», concluye.

Los cristianos de Líbano todavía necesitan tu ayuda

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