» TESTIMONIO LÍBANO: “La esperanza es nuestro pan de cada día”

La vida en Líbano, tras la explosión del 4 de agosto de 2020. Hablan las víctimas

› La explosión afectó principalmente a los barrios más próximos, donde curiosamente se concentra un gran porcentaje de población cristiana

La explosión de 2.750 toneladas de nitrato de amonio en una nave del puerto de Beirut hizo volar la ciudad por los aires. “La explosión fue como un Hiroshima. Fue peor que una guerra, porque ¡ocurrió tan repentinamente! El duro trabajo de años fue destruido en solo siete segundos”. Así describe una superviviente la trágica explosión del 4 de agosto en la que perdió su casa y su hogar.

› Ser luz para los que se quedan

 

Ya antes de la explosión el país estaba de rodillas económicamente, pero ahora la explosión ha dejado a muchas personas profundamente traumatizadas y ha provocado un éxodo de la población. «Alrededor del 10% de la población de este barrio se ha ido, porque ya no puede vivir en sus casas. No puedo hacer nada para detenerlos porque no puedo ofrecerles la seguridad que buscan. Todavía hay gente que mantiene la esperanza, pero cada día es más difícil«, dice el P. Nicolas Riachy, antiguo párroco de la iglesia de San Salvador, una de las más antiguas de la ciudad. El tejado del templo quedó totalmente destruido. Ayuda a la Iglesia Necesitada está contribuyendo a la financiación de su reconstrucción.

“Queremos dar esperanza a quienes todavía quieren quedarse aquí. Nuestra misión es traer luz a las tinieblas en las que vivimos. No hay cristianismo sin la cruz. Cristo es nuestro ejemplo. No es fácil ser cristianos, pero mucha de nuestra gente sigue siendo muy consciente de que esta tierra es Tierra Santa y no podemos abandonarla”, recuerda el sacerdote.

› Levantarse de las ruinas

El hospital de las Hermanas del Rosario, situado en el noroeste de Beirut, en una zona densamente poblada, atendía a muchas familias afectadas por la crisis económica. En la explosión resultó gravemente dañado.

«El hospital era la perla de Beirut y nuestra capilla es la perla del hospital. Allí es donde el personal -80 médicos y 92 enfermeras-, los pacientes y los familiares buscan consuelo y recuperan la esperanza».

Las hermanas están acostumbradas a los tiempos difíciles. La experiencia de la última guerra civil está muy presente en sus mentes. «Debido a nuestra ubicación entre zonas de diferentes religiones, nuestro hospital, durante la última guerra civil, fue el refugio de todos los pacientes sin ninguna discriminación. Las hermanas dedicaban todo su tiempo y cariño a la curación de sus pacientes, incluso en los momentos más difíciles, cuando no había pan ni comida durante meses”. Ayuda a la Iglesia Necesitada está ayudando a reparar el convento de las hermanas, en la novena planta del edificio. La hermana Nicolas envía un mensaje a los benefactores de ACN: “Con vuestra ayuda podremos continuar nuestra labor y volver a empezar. Tenemos que levantarnos de las ruinas. La Virgen del Santo Rosario nos guía en nuestro trabajo».

› Levantar la bandera del Cristianismo

«Apreciamos mucho vuestra contribución a la financiación de la catedral de San Jorge, que se considera un símbolo significativo de la presencia de los maronitas en la capital del Líbano y de su expansión por el territorio libanés. Esperamos poder conservar este monumento histórico y volver a levantar la bandera del Cristianismo y la fe en el centro de Beirut”, dice el P. Jad Chlouk, párroco de la catedral de San Jorge, dirigiéndose a los benefactores de Ayuda a la Iglesia Necesitada. Añade:

«Muchos de los cristianos ahora están pensando en emigrar a otros países donde puedan encontrar paz y estabilidad. Reconstruir esta catedral será realmente una motivación para no abandonar nuestra tierra. Cuando vean que pueden volver a practicar su fe, se animarán a quedarse aquí. La esperanza es nuestro pan de cada día”.

Aún queda mucho por reconstruir. Tú puedes ser esperanza para los cristianos de Líbano.

 

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