»TESTIMONIO:

Un aniversario ensombrecido por la violencia

República Centroafricana

› La desoladora situación de este país está afectando a la Iglesia

 

El 20 de diciembre de 2020, los carmelitas de la República Centroafricana se habían propuesto inaugurar un año jubilar para conmemorar el 50º aniversario de sus misiones en la República Centroafricana. Sin embargo, los disturbios que se produjeron en relación con las elecciones hicieron imposible la celebración. A pesar de todas las dificultades, los religiosos no se dan por vencidos en uno de los países más pobres del mundo, que se ve sacudido una y otra vez por violentos conflictos.

Un grupo de rebeldes armados había invadido la ciudad

Iba a ser una gran celebración de gratitud y alegría. Se había previsto inaugurar, en Bozoum —la misión carmelita más antigua en la República Centroafricana—, el cincuentenario de la presencia de la Orden en este país situado en el corazón de África. Carmelitas de todas las misiones y muchos fieles se habían propuesto reunirse para dar gracias a Dios por estos 50 años y pedir su bendición para el futuro. De repente, en la mañana del 18 de diciembre, una noticia inquietante se extendió como un reguero de pólvora: durante la noche, un grupo de rebeldes armados había invadido la ciudad con camiones y motocicletas. Saquearon la sede de una organización caritativa y derribaron la puerta de la comisaría. Se oyeron disparos en las calles. Otros rebeldes bloquearon la arteria principal del país.

Cundió el miedo y el terror, los niños del orfanato local se refugiaron en la iglesia. Los invitados a las festividades que ya se habían puesto en camino tuvieron que regresar a sus lugares de origen. Esto supuso una especial decepción para los dos jóvenes religiosos que iban a hacer sus solemnes votos perpetuos en este gran día. La celebración, que en un principio se pensó en cancelar y posponer, finalmente tuvo lugar en el monasterio carmelita de la capital, Bangui, con la presencia de un reducido número de personas. El padre Federico Trinchero, delegado provincial de los carmelitas en la República Centroafricana, declaró al respecto:

«No fue fácil aceptar que no pudiéramos reunirnos para acoger a estos dos jóvenes en su entrada definitiva a nuestra familia religiosa. Pero hicimos este sacrificio por la paz en este país y por el buen desarrollo de las elecciones. A pesar de todo, al final, todo resultó muy hermoso».

Las elecciones parlamentarias y presidenciales del 27 de diciembre provocaron nuevos disturbios en muchas ciudades. El día posterior a las elecciones, los habitantes de Baoro, donde los carmelitas tienen otro puesto de misión, también fueron despertados por la mañana temprano por persistentes disparos, que no cesaron hasta una hora después. En la tarde del mismo día, dos rebeldes escalaron el muro de la misión y obligaron al centinela a llamar a los misioneros. Al salir de su habitación, Aurelio Gazzera, un carmelita italiano de 58 años, se topó con los dos pistoleros, quienes le exigieron la entrega de las motocicletas del partido gobernante, pues creían que se encontraban en la misión. Amenazaron al padre Aurelio, pero este consiguió convencerles de que allí no había motos. Aunque continuaron con sus amenazas, el sacerdote logró persuadirles para que abandonaran la casa y la propiedad.

Ellos hacen frente a la violencia 

Cuando era párroco de Bozoum, el padre Aurelio ya negoció con los grupos rebeldes durante la guerra civil para proteger a la población, arriesgando su vida para convencerles de que se retiraran. Por eso, la gente de allí lo llama «el hombre que derribó las armas de los bandidos». Esta reputación la ha tenido que demostrar en su nuevo destino, en Baoro, que ocupó hace tan solo unas semanas. Mientras tanto, en Bozoum, en la noche del 4 de enero de 2021, la sucursal de Cáritas fue saqueada y destrozada por hombres armados.

Los carmelitas de Baoro y Bangui al menos han podido celebrar pacíficamente, durante el domingo anterior a la Epifanía, la gran fiesta en honor del Niño Jesús de Praga, en la que participan innumerables fieles cada año. El Domingo de las Misiones Mundiales, en octubre, el obispo Miroslaw Gucwa de Bouar consagró su diócesis al Niño Jesús que los primeros misioneros carmelitas trajeron a la República Centroafricana. El obispo regaló a cada parroquia de su diócesis una estatua de esta advocación, consagrada por él personalmente. Muchos fieles participaron en las procesiones. Pidieron al Niño Jesús la paz para su país y protección para sus hijos.

Hoy en día, ocho misioneros italianos trabajan en cinco misiones. Hasta ahora, la Orden ha dado doce sacerdotes nativos de la República Centroafricana y el número de vocaciones aumenta cada año. Actualmente, se están formando 38 jóvenes de la República Centroafricana y del vecino Camerún, los cuales reciben ayuda de la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada. Con ocasión del cincuentenario, dos jóvenes carmelitas africanos, el hermano Régis-Marie y el hermano Jeannot-Marie, han compuesto una canción con la que dan gracias a Dios y a los primeros misioneros por los 50 años en los que el Carmelo está presente en su país. En ella prometen continuar por este camino. La semilla que sembraron los primeros carmelitas hace 50 años ha germinado y está dando muchos frutos.

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