»TESTIMONIO:

“Somos una Iglesia pobre en un país rico”

Noruega

› En esta localidad no solo el tiempo es áspero y frío sino que el clima religioso también

Ayuda a la Iglesia Necesitada ayudó a la parroquia en la construcción de la vivienda del sacerdote y la casa parroquial, que fue destruida por un incendio en 2015.

Gunther Jäger es el párroco de St. Sunniva, en Harstad, una de las parroquias más septentrionales del mundo, a unos 250 km al norte del círculo polar ártico.

Su situación no es fácil:
Harstad cuenta con unos 25.000 habitantes, entre ellos unos 250 católicos, es decir, alrededor del 1%.

Durante la construcción de la nueva casa parroquial y la vivienda del sacerdote, Jäger está viviendo en un apartamento de la casa contigua a la iglesia, en cuya planta baja está alojada la mezquita. Alrededor del 75% de los habitantes del país pertenece a la Iglesia evangélico-luterana, pero la mayor parte solo teóricamente pues la tasa de participación en los servicios de la iglesia evangélica es inferior al 1%.

La parroquia también se caracteriza por una enorme diversidad: alrededor del 10% de los feligreses han nacido en Noruega, el resto está compuesto por personas de otros 51 países. La parroquia organiza su propio curso de noruego, una misa vespertina al mes se celebra en polaco y otra en inglés con el propósito de adaptarse a tantos fieles extranjeros.

Aunque Noruega se encuentra entre los países más ricos del mundo, la pequeña comunidad de católicos apenas lo nota.

«No disponemos de lo más básico, como objetos litúrgicos o libros. Somos una Iglesia pobre en un país rico».

No obstante, la vida del párroco se desarrolla no pocas veces fuera del edificio de la iglesia. El territorio de la parroquia incluye mucho más que la ciudad de Harstad, a la parroquia de Santa Sunniva pertenecen casi 1.000 fieles. La distancia entre los diferentes miembros de la comunidad es a menudo enorme. 

«A veces tengo que viajar más de tres horas en ferry para llegar hasta los parroquianos», explica.

Sin embargo, Jäger también ve ventajas en la especial situación de su comunidad: «El pequeño tamaño de nuestra parroquia me permite dedicar mucho tiempo a la atención individual y pastoral».

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