»TESTIMONIO: Los alumnos que hacen lo que Dios les pide

El coordinador pastoral del Colegio Virgen de la Caridad en Illescas, Toledo, cuenta cómo sus alumnos se acercaron a la realidad de los cristianos perseguidos

› La tradición de Adviento de los estudiantes de este colegio, siempre es ayudar al más necesitado

El colegio diocesano Virgen de la Caridad en Illescas, Toledo, tiene una bonita y generosa tradición para cada Navidad. Sus estudiantes y profesores realizan una actividad de ayuda solidaria con los más necesitados y tienen un lema pastoral cada año que les ayuda a tener presente la necesidad de la Palabra de Dios. La Navidad pasada su lema fue: “Haced lo que Él os diga” (Jn 2,5).

El coordinador pastoral del colegio, Mariano Navarro, cuenta que se encontraron con el proyecto de Ayuda a la Iglesia Necesitada “Un niño, una Biblia”. 

“Una luz se encendió en nosotros: los cristianos perseguidos, los niños de esos lugares donde ser cristiano es un riesgo. Y que necesitan la luz, la fuerza que da la Palabra de Cristo”, cuenta Mariano Navarro.

Dentro de la escuela, recrearon un espacio en el que los alumnos y maestros pudieron experimentar la situación de los cristianos que viven su fe en la marginación, en medio del odio y bajo riesgo continuo. Cuenta el coordinador pastoral que crearon “El rincón de la Iglesia perseguida”. Justo encima de la capilla, en un pequeño rincón recrearon una pequeña “catacumba”, donde entre los restos de una pequeña iglesia destruida, se mostraba un Cristo caído, y una imagen dañada de la Virgen. En la visita, previamente preparada, los estudiantes podían conocer algo que los medios de comunicación tradicionales no suelen tratar, podían escuchar testimonios reales de cristianos valientes, recogidos de diferentes países. Bajo una luz tenue y rodeados de esos datos en carteles que contenían cifras y mapas de países y la dolorosa situación de sus iglesias.

Cuenta el coordinador pastoral que cada pequeño grupo, desde los más pequeños a los de Bachillerato quedaban impresionados por esos testimonios, en aquel lugar oculto, apenas reconocido, como suele suceder con los fieles olvidados. Y luego, en un gran panel en la pared, cada uno podía dejar escritas sus impresiones: su promesa de rezar, sus mensajes de ánimo o de gratitud, y sus propósitos de no olvidar a esos hermanos en la fe. Finalmente, en una pequeña caja, depositaban su ayuda, destinada a la compra de biblias infantiles. 

Las familias pudieron también visitar y valorar la situación de los cristianos perseguidos. “Al vivir tan bonita experiencia, tenían pensado hacer una exposición, pero la pandemia lo impidió” Aún así, en el colegio tienen la esperanza de poder realizarlo el año que viene.

Los alumnos de este colegio buscan ser solidarios cada Navidad

Mariano Navarro cuenta que la finalidad no era la mera información, sino el apoyo concreto de los que habrían de saber que otros niños y jóvenes de Europa les amaban, estaban con ellos y les ofrecían compartir lo mejor: la Palabra de Dios.

 

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