» TESTIMONIO: Sacerdotes jubilados 

India

Un amor que no se jubila

Siete curas del sur de India dejaron su hogar hace muchas décadas para ser sacerdotes en el Norte del país. Viven a miles de kilómetros de su casa, en una residencia para sacerdotes ancianos. Pero si el cuerpo se ha resentido con los años, no así su espíritu. Siguen queriendo encarnar lo esencial de su llamada: servir a la gente hasta el momento de su muerte. Estos son los testimonios de algunos de ellos.

Con alguna dificultad para hablar, el padre George Theruvan cuenta de otros sufrimientos. A sus 87 años recuerda vivamente uno de los ataques a la misión, cuando guerrilleros le pusieron una pistola en la sien y el padre Georges pensó que había llegado su último momento.

“Me puse a rezar y le ofrecí mi vida a Dios pidiendo paz para este momento. Fueron dos horas terribles. Pero después de destrozar todo se fueron. No todo el mundo nos recibía con los brazos abiertos, muchas veces había que empezar de nuevo, pero todos podemos decir que ha merecido la pena y que hemos recibido muchísimo afecto y gratitud de la gente sencilla.”  

Con sus 90 años el padre Aloysius Sequeira es el más longevo del grupo. “Yo me hice sacerdote porque quería ser misionero. Para eso recorrí más de 3000 kilómetros (2000 millas) para dar mi vida por la gente. Yo sabía que el resto lo pondría el Señor.

Este año cumpliré los 60 años de sacerdotes y no me he arrepentido ni un día.”

“Íbamos de un lugar a otro pasando cada noche en un pueblo, allí explicábamos el evangelio y celebrábamos los sacramentos,” rememora el padre Sebastian Puthenpura. También, cuenta los comienzos de su labor misionera. El sacerdote, que acaba de cumplir 85 años, descubrió pronto

«el trabajo sería en vano sino educábamos a las mujeres. La Iglesia no se puede desarrollar sin las que serán los pilares del futuro de la sociedad: las madres.”

No fue fácil en esos días convencer a los padres para que llevaran a sus hijas al colegio, ni lo sigue siendo tampoco ahora, en las zonas rurales y pobres del Estado de Bihar.

Muchos de ellos tienen problemas de salud, especialmente esos corazones parecen estar cansados después de haber luchado y querido tanto a la gente humilde y sencilla de tantos pueblos y áreas rurales de las diócesis de Patna y Buxar. Con los estipendios de misa que les llegan de la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada son capaces de cubrir algunos de los gastos médicos. Su agradecimiento para la fundación y todos los benefactores es inmenso:

“Nosotros somos misioneros y estamos en primera línea pero vosotros nos apoyáis desde vuestros lugares de origen con vuestra oración y la ayuda que nos dais gracias a los estipendios de misa que nos llegan de la fundación. Así os convertís también en misioneros porque trabajamos juntos por la Gloria de Dios.»

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