Los cristianos de Nigeria tras la masacre de Yelwata: «Yo perdono»

El padre Jonathan Ukuma junto a un grupo de feligreses en Yelwata (Nigeria)
Los cristianos de Nigeria tras la masacre de Yelwata: «Yo perdono»
El padre Jonathan Ukuma, párroco de la aldea, permanece allí atendiendo a las víctimas de la violencia en Nigeria
ACN-. La noche del 13 al 14 de junio de 2025, la aldea de Yelwata se convirtió en el escenario de una de las mayores masacres de cristianos registradas en Nigeria en los últimos años. El ataque, ejecutado por un grupo de pastores fulani radicales, se saldó con la muerte de 259 personas.
La mayoría de los fallecidos eran desplazados internos que habían buscado refugio en Yelwata tras huir de la violencia en aldeas vecinas. Los extremistas atacaron a sus víctimas mientras dormían en alojamientos temporales situados en la plaza del mercado de la localidad. Según los informes de la Fundación para la Justicia, el Desarrollo y la Paz (FJDP) de Nigeria, los atacantes no solo dispararon, sino que utilizaron combustible para quemar vivas a familias enteras dentro de sus refugios. Además, los atacantes bloquearon las salidas de los edificios antes de prenderles fuego, asegurándose de que nadie pudiera escapar de las llamas.
“Muchas personas fueron quemadas hasta quedar en cenizas. Forzaron la puerta, rompieron la casa y la rociaron con gasolina”, recuerda uno de los testigos. El padre Jonathan Ukuma, párroco de Yelwata, también cuenta que “Se podían ver cuerpos humanos quemados junto con las cosechas. No se podía diferenciar qué era qué. Fue una situación terrible. Toda la sociedad, la comunidad, quedó traumatizada”.
Tal y como afirmó la Iglesia local tras la masacre, esto formaba parte de un plan coordinado para forzar a las comunidades cristianas a abandonar el estado de Benue, donde el 95 % de la población es católica. Por su parte, la diócesis de Makurdi denunció que la policía estaba mal preparadapara evitar la tragedia.
El testimonio del padre Jonathan: fe entre las cenizas
El padre Jonathan Ukuma, párroco de San José en Yelwata, sobrevivió al ataque tras tirarse al suelo de su presbiterio junto a varios niños mientras las balas impactaban en el edificio. A pesar del trauma de haber estado a punto de morir, el joven sacerdote —ordenado hace apenas tres años— tomó la decisión de no abandonar a su comunidad. «Seguiré sirviendo a la gente de aquí para la gloria de Dios», declaró con firmeza tras la masacre.
“Como sacerdote, mi deber es animar a la gente, hacerles saber que, a pesar de la situación, Dios no nos abandona”, dice el párroco. También explica que “a pesar de los desafíos, a pesar de la persecución, debemos mantener viva nuestra fe. Por eso los que se quedaron siguen viniendo a la iglesia y continúan luchando para seguir adelante”.
«Yo perdono»
«Soy un superviviente del ataque. Algunos nos refugiamos en la iglesia católica de San José. Mi mujer estaba embarazada en el momento del ataque», relata Edward, laico y feligrés de la parroquia de Yelwata.
«Yo perdono, porque Dios dice: ‘Errar es humano, perdonar es divino’. Así que perdono, rezo por los afligidos y por aquellos que perdieron sus vidas durante el ataque. Y también rezo por los enemigos, para que se arrepientan y vuelvan a la voluntad de Dios», explica.
Un año después, la situación en Yelwata refleja el impacto de la violencia: la localidad, que antes era un centro de acogida para miles de desplazados, quedó prácticamente desierta. La asistencia a la Misa dominical cayó drásticamente de 500 fieles a apenas 20 personas en los días posteriores al ataque, debido a que el resto había muerto o huido por temor a nuevas represalias. Actualmente, muchos supervivientes siguen viviendo en campos de desplazados en Daudu y Abagena.
El padre Jonathan ha insistido en que su misión es mantener la esperanza viva entre los pocos que se han quedado o que intentan regresar. Sin embargo, subraya que el retorno de las familias depende de la creación de una base militar permanente en la zona para garantizar que una atrocidad similar no vuelva a repetirse.
Una herida que no cierra

Una mujer llora tras un ataque de pastores fulani extremistas en Nigeria
La comunidad de Yelwata y la Iglesia local siguen pidiendo que el Gobierno cumpla su promesa de perseguir a los autores y llegar a la raíz del problema. Las víctimas y sus familiares exigen acciones concretas frente a la inseguridad en la frontera con el estado de Nasarawa.
El recuerdo de los 259 asesinados permanece vivo en la memoria de la diócesis. El padre Jonathan sigue pidiendo oraciones globales para que la paz regrese definitivamente a Nigeria: «Que Dios conceda el descanso eterno a los que perdieron la vida… Y el retorno de la paz».
Hoy, la aldea intenta recuperar su pulso diario, aunque el vacío dejado por los que fueron asesinados es palpable. La reconstrucción no es solo material, sino espiritual, en una región que sigue clamando por una justicia que aún parece lejana para los supervivientes del ataque del pasado junio.
ACN está apoyando a los cristianos de este país a través de la campaña ‘Sana Nigeria’, sosteniendo diversos proyectos de apoyo pastoral y de emergencia para aquellos que lo han perdido todo a causa de la violencia. Estas iniciativas van desde la sanación del trauma para las víctimas de la violencia hasta ayuda para los cristianos que se han visto obligados a dejar sus hogares en medio de la persecución.















