
Ref. Proyecto: 438-05-39
Tu ayuda permite que estas religiosas sigan acompañando a los más vulnerables en medio de la guerra
› Religiosas que permanecen junto a quienes más sufren
La diócesis católica romana de Odesa-Simferópol, en el sur de Ucrania, se ha visto gravemente afectada por la guerra. Allí, 23 religiosas prestan un servicio abnegado en las parroquias, acompañando a quienes más apoyo necesitan.

Sin embargo, el aumento de los precios de los productos de primera necesidad se está convirtiendo en un problema cada vez mayor, no solo para las personas necesitadas a las que atienden, sino también para las propias hermanas.
Gracias a la ayuda de nuestros benefactores, el año pasado pudimos contribuir nuevamente a sus gastos de manutención con una ayuda de 1.000 € por religiosa. Queremos seguir apoyándolas, al igual que a muchas más religiosas de otras diócesis ucranianas.
› “Nunca hemos despedido a nadie con las manos vacías”
La Hna. María Jonasza Bukowska, de la Congregación de las Hermanas de Santa Isabel, trabaja actualmente en Chornomorsk ayudando sobre todo a personas sin hogar, desplazados y ancianos necesitados. Ella misma ha querido escribir a esta fundación:
“Al comienzo de la guerra decidimos quedarnos aquí para servir lo mejor posible a la población y a los miembros de nuestra comunidad. Desde el principio, Dios nos ha mostrado cómo podemos ayudar. Cada vez más personas llamaban a nuestra puerta, entre ellas algunas que llevan años acudiendo a nosotras. Nunca hemos despedido a nadie con las manos vacías, pero la guerra ha agravado aún más el problema de la pobreza y la terrible inflación. Damos gracias a Dios cada día por todos nuestros benefactores, a quienes debemos el hecho de poder hacer algo bueno por estas personas y brindarles un poco de normalidad. Por cada nuevo día que nos regala, por darnos la fuerza para superar nuestros miedos y continuar con nuestro servicio. Pero, sobre todo, le damos gracias por protegernos y ocuparse de todos nuestros asuntos. Como, por ejemplo, de que nuestra casa siga en pie. El amor es más fuerte que el miedo y más fuerte que la muerte”.


› “El amor es más fuerte que el miedo”
También la Hna. Halina Gaura, de las Hermanas de San Vicente de Paúl, en Balta, donde ayudan igualmente a personas necesitadas, expresa la gratitud de todas las religiosas:
“Precisamente en estos momentos tan difíciles de la guerra, vuestro apoyo es muy importante para nosotras, pues nos transmite un sentimiento de solidaridad, fraternidad, esperanza y fuerza para continuar nuestro servicio en este lugar. Que Dios os premie con el céntuplo por la bondad de vuestro corazón”.
Estas religiosas continúan entregando su vida a los más vulnerables en medio de enormes dificultades. Su presencia es un signo de esperanza para quienes han perdido casi todo a causa de la guerra.











