» TESTIMONIO
“Nosotros no tenemos medios económicos, pero acudimos a la buena voluntad de ustedes”
El terremoto que sacudió Colombia el pasado 10 de agosto ha dejado gravemente dañado el Kínder Santa Familia, donde las Hermanas Hospitalarias de la Santa Cruz atienden cada día a 105 niños. Ahora, mientras el edificio permanece gravemente dañado, las hermanas acompañan a los pequeños y a sus familias y buscan ayuda para poder reconstruirlo y volver a abrir sus puertas.

«Todo esto se tiene que tirar abajo y volver otra vez a reconstruir»
La hermana Nancy Elena Rendón, de las Hermanas Hospitalarias de la Santa Cruz, explica cómo el terremoto ha afectado al Kínder Santa Familia y también a la vivienda de las religiosas. «En este momento vemos que el kínder está muy deteriorado, la casa de nosotros también»
Acompañar a los niños después del terremoto
Las consecuencias del terremoto también se hacen sentir entre los más pequeños. Las madres llaman a las hermanas preocupadas porque sus hijos están asustados y lloran al recordar que su kínder se ha caído.
Las religiosas han comenzado a acompañarlos emocionalmente, hablando con ellos, escuchándolos y tratando de ayudarles a afrontar lo ocurrido.
«Las mamás nos llaman y nos dicen que los niños están llorando mucho porque se ha caído su kínder».
Actualmente, las hermanas atienden a 105 niños. Si el centro no puede recuperarse, estos pequeños quedarían sin este espacio de educación y acompañamiento.

Una Iglesia que permanece junto a las familias
Aunque las instalaciones han quedado dañadas, la misión de las hermanas continúa. Siguen cerca de las familias, acompañándolos en estos primeros momentos y ofreciéndoles apoyo ante el miedo y la incertidumbre. Para la hermana Nancy, esta misión se sostiene en la confianza en Dios.
«Gracias a Dios no nos pasó nada. Estamos siempre en manos del Señor».
Ahora las religiosas necesitan ayuda para poder recuperar el Kínder Santa Familia y seguir ofreciendo educación y acompañamiento a los niños.
Gracias a tu ayuda, la Iglesia siga acompañando
La generosidad de los benefactores de ACN permite que la Iglesia pueda seguir acompañando a las familias afectadas por el terremoto.
Con tu ayuda, las Hermanas Hospitalarias de la Santa Cruz podrán seguir atendiendo a los niños y sus familias.







