Mathieu Sawadogo, un catequista entre los cristianos perseguidos

Mathieu sawadogo, catequista en Burkina Faso, impartiendo catequesis a un grupo de niños
Mathieu Sawadogo, un catequista entre los cristianos perseguidos
Él y su esposa Pauline fueron secuestrados durante cuatro meses por un grupo yihadista bajo constantes amenazas
ACN.- Ser cristiano en un país como Burkina Faso puede llegar a ser muy peligroso. El constante clima de inseguridad por la presencia de diferentes grupos yihadistas hace que confesar a Cristo allí conlleve insultos, vejaciones, amenazas e incluso la muerte.
En la actualidad, los terroristas controlan más del 40% de Burkina Faso. Esto ha obligado a más de 2 millones de personas a huir de sus hogares a causa de la violencia yihadista. Y, por si fuera poco, en un país ya de por sí castigado por la sequía y la pobreza, alrededor de 3.000 personas han muerto a manos del terror.
En medio de toda esta situación, Mathieu y su esposa Pauline llevan adelante su ministerio como catequistas. Debido a esto, ambos fueron secuestrados en 2018. Permanecieron cautivos durante cuatro meses.
«No puedo dejar de anunciar la Palabra de Dios»
Mathieu llevaba cinco años como catequista en Baasmere, al norte del país, cuando fue secuestrado. Llevaba un grupo de entre 150 y 200 fieles, a los que acompañaba espiritualmente y enseñaba la Palabra de Dios.
En un contexto hostil para la presencia de los cristianos, Mathieu recibió varias amenazas. Sin embargo, se mantuvo firme a pesar del miedo: “Pensé: no puedo dejar de anunciar la Palabra de Dios, pues es por eso por lo que estoy aquí”, decía.

Mathieu Sawadogo, catequista en Burkina Faso, distribuyendo la Eucaristía
Un día, un grupo de hombres armados se presentó en la casa del matrimonio y se los llevaron. Con Pauline no tuvieron ninguna consideración, ni siquiera cuando ella les pidió que no la ataran porque estaba embarazada de cinco meses. A día de hoy, Mathieu no sabe dónde estuvo retenido ni si llegó a estar preso fuera de Burkina Faso.
700 Avemarías para aguantar las torturas de los yihadistas
Cuando llegaron a la que sería su prisión durante ese tiempo, los terroristas quemaron todas las pertenencias de Mathieu y de Pauline y les vistieron con indumentaria musulmana. Les intentaban enseñar su doctrina, pero ellos nunca cedieron. Cada día, Mathieu rezaba Avemarías. Él mismo señala que llegó a rezar 700 Avemarías en una misma noche, contándolas con ayuda de unas piedrecillas.
Finalmente, los terroristas decidieron soltarlos en un lugar abandonado. Consiguieron llegar al hospital más cercano con la ayuda de un granjero que encontraron. Allí, Pauline supo que el hijo que llevaba en el vientre había muerto durante el secuestro.

Mathieu Sawadogo da catequesis a un grupo de niños en Burkina Faso
Mathieu representa a todos los catequistas que, cada día y de forma totalmente abnegada, se arriesgan en Burkina Faso y otros países del mundo para guiar a las comunidades cristianas que no cuentan con un sacerdote. En muchos casos, los terroristas asesinan a los líderes de las comunidades en cuanto los identifican.
Sin embargo, Mathieu da palabras a lo que hay en el corazón de todos estos catequistas: “Nunca mentiría a Dios. Es mejor ser fiel al Señor que a los hombres. Hay que testimoniar, anunciar a Quién sigues y serle fiel”.














