Pescador de hombres y de peces: este sacerdote recibe apoyo con estipendios de Misas de ACN

› El padre Emmanuel, de la Archidiócesis de Freetown, en Sierra Leona, trabaja en ocasiones junto a los pescadores de su parroquia para poder ganarse el pan

06/11/2020

ACN.- Emmanuel Allie es un sacerdote de los miles repartidos en todo el mundo. Cada día celebra la Misa, ya sea acompañado de sus feligreses, o en solitario, sobre todo en los peores momentos de la pandemia por el coronavirus en el que las misas públicas estaban suspendidas. Se levanta con los primeros rayos del sol, de una intensidad especial con la que brilla el astro en Sierra Leona, su país, en África Occidental. Lo primero que hace entonces es rezar el Oficio de Lectura, la oración de la mañana que rezan todos los sacerdotes católicos.

Sin embargo, en vez de ponerse su habitual camisa negra con alzacuello, se calza unas sandalias, se pone una ropa cómoda y sale de su parroquia, situada junto a la costa de Freetown, capital sierraleonesa. El día continúa fuera del templo, acude a la playa para comenzar una jornada de trabajo duro con un grupo de pescadores que salen a faenar. 

«Los actos de culto públicos han estado prohibidos en iglesias y mezquitas desde el primer caso del coronavirus en Sierra Leona. Desde entonces a los sacerdotes nos ha costado mucho conseguir nuestro pan de cada día. Así que he tenido que unirme a los pescadores y conseguir así mi comida diaria», relata a el padre Allie a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN). 

El padre Emmanuel Allie preparando los aparejos de pesca. (ACN)

Como los primeros apóstoles

Llevan a cabo una pesca tradicional, casi artesana, sin alejarse mucho de tierra. Un grupo se sube a una pequeña embarcación y arrastra una red unos cuantos metros dentro del mar. El resto esperan en la playa y al cabo de un rato van estirando del otro extremo hasta sacar del agua de nuevo la red, en esta ocasión, llena de peces, moluscos y pequeños cangrejos. El padre Allie selecciona cada ejemplar, los más pequeños se devuelven al mar. El sacerdote es por un momento pescador de peces, a la vez que pescador de hombres, como los primeros apóstoles. 

La jornada de trabajo ha sido próspera esta vez, la alegría entre los pescadores se palpa en sus sonrisas. Pero no siempre tienen tanta fortuna y la nueva crisis provocada por la pandemia del coronavirus se convierte en motivo más de incertidumbre para los sierraleoneses. Emmanuel no obstante, no se desespera por su situación y la de su pueblo. Él quiere seguir siendo esperanza y transmitir a sus vecinos la alegría más grande que encuentra en Jesucristo.  

Un pueblo mayoritariamente musulmán con muchos sufrimientos

El pueblo de Sierra Leona ha experimentado mucho sufrimiento en el pasado reciente. Las consecuencias de la sangrienta guerra civil, que se cobró innumerables vidas y devastó gran parte de las infraestructuras entre 1991 y 2002, se siguen sintiendo hasta hoy. La economía está en ruinas, y más del 70% de los 7 millones de habitantes de este país viven en la pobreza. Las graves catástrofes naturales y la epidemia del Ébola de 2014 han complicado la situación aún más, y ahora, en 2020, con la pandemia del coronavirus, la vida es aún más difícil, especialmente para los países pobres. 

En todas las situaciones difíciles, siempre ha sido la Iglesia Católica la que ha permanecido al lado de la población. Así, en Sierra Leona, durante más de un siglo no solo ha prestado atención pastoral a los fieles, sino que también ha facilitado a la población asistencia médica, ha contribuido a mitigar el hambre, ha proporcionado ayuda al desarrollo y ha asistido a las familias en todas sus necesidades. La Iglesia es particularmente activa en el ámbito de la educación y la formación, y, hasta hace poco, las escuelas católicas eran las únicas instituciones educativas en Sierra Leona, a pesar de que el 78 % de los habitantes del país sean musulmanes.

Apoyar la caridad de la Iglesia y el anuncio del Evangelio

La Iglesia es muy respetada por la población por sus obras de caridad, ya que ayuda a todas las personas sin hacer ninguna distinción por pertenencia religiosa o étnica. Sin embargo, al mismo tiempo, también debe cumplir con su tarea principal: la de anunciar el Evangelio, administrar los sacramentos y conducir las almas a Dios. Para sus numerosas tareas también requiere recursos económicos, pero, por desgracia, la Iglesia local es pobre y necesita urgentemente ayuda del extranjero.

Este es también el caso de la Archidiócesis de Freetown, donde 40 sacerdotes, entre los que está el padre Allie, acompañan al pueblo en sus necesidades espirituales y también materiales. Muchos de ellos trabajan en parroquias donde no hay electricidad ni agua corriente ni medios de comunicación ni vehículos. El Arzobispo mismo también es pobre, por lo que no puede apoyar suficientemente a sus sacerdotes, y la crisis del coronavirus ha exacerbado esta situación: al suspenderse las Misas públicas, también se han perdido las de por sí escasas colectas. Por ello, Ayuda a la Iglesia Necesitada está apoyando a los sacerdotes de esta archidiócesis con estipendios de Misas.

Estipendios de Misas para sostener a los sacerdotes pobres

Los sacerdotes celebran la Santa Misa por las intenciones de los benefactores que han donado los estipendios, y un estipendio de Misa es un regalo voluntario de gratitud y amor para un sacerdote que celebra la Santa Misa por una causa particular, por ejemplo, por un difunto o por un enfermo. Según el Derecho Canónico, no es un “pago” por la celebración de la Santa Misa. No obstante, en muchas partes del mundo estos estipendios suponen una contribución esencial al sustento de los sacerdotes, que los utilizan no solo para sí, sino también para las necesidades de sus comunidades.

«Estoy muy agradecido por los estipendios de Misa recibidos. ¡Que el Señor continúe bendiciéndoles abundantemente!», comenta a ACN el p. Emmanuel Allie. Quizá tenga que seguir acudiendo por la mañana a las playas de Freetown, pero su misión no queda desatendida gracias al apoyo de tantos benefactores que a través de ACN dan esta oportunidad al sacerdote pescador.