Titi, catequista en las cárceles de Ecuador: “Jesús me dijo: te estoy esperando aquí adentro”

María Cristina Santacruz, Titi de la Misericordia
Titi, catequista en las cárceles de Ecuador: “Jesús me dijo: te estoy esperando aquí adentro”
Cristina Santacruz, conocida como Titi de la Misericordia, ha impulsado una intensa pastoral penitenciaria llevando fe, formación y esperanza
ACN-. Ecuador ha vivido en los últimos años una grave crisis de violencia y criminalidad. Las cárceles de Guayaquil se han convertido en algunos de los centros penitenciarios más peligrosos del mundo. Sin embargo, María Cristina Santacruz, también conocida como Titi de la Misericordia, ha desarrollado en medio de este contexto una intensa labor catequética.
En el programa Perseguidos pero no olvidados, presentado por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) y emitido en Radio María, Titi ha explicado que la catequesis en prisión ha nacido de sentir lo mismo que sintió Jesús. Por eso, ha afirmado que ya no ha visto al preso como alguien a quien enseñar, sino como alguien que la ha formado.
Además, ha señalado que la pastoral penitenciaria se ha convertido en una misión de amor radical. Así, ha asegurado que la única esperanza para muchos internos ha sido sentirse amados y acompañados.
Una conversión que marcó su misión
Titi de la Misericordia ha relatado que ha vivido una profunda conversión tras visitar las cárceles. Entonces, ha escuchado interiormente la llamada de Dios: “Te estoy esperando aquí adentro”.
Desde ese momento, ha dejado su vida anterior y se ha quedado en las prisiones. De este modo, ha asumido su vocación como catequista misionera en las trincheras más difíciles.
Asimismo, ha explicado que esta misión no solo ha buscado un “buen vivir”, sino también un “buen morir”. Por ello, ha acompañado a presos enfermos hasta sus últimos momentos, invitándolos a acoger la misericordia de Dios.
Retos extremos y una entrega total
La catequista ha reconocido que uno de los mayores retos ha sido recordar que no entra en nombre propio, sino en nombre de Cristo. Por eso, cada ingreso a prisión ha estado precedido por una intensa oración.
Además, ha descrito condiciones extremas: largas caminatas entre pabellones, jornadas sin comida y una constante incertidumbre. Sin embargo, ha afirmado que el miedo mayor ha sido quedarse fuera y pecar por omisión.
A pesar de ello, ha sostenido que el poder del amor de Cristo ha derribado muros físicos y espirituales. Así, Titi ha insistido en que la misión ha sido una entrega absoluta, no una competencia de capacidades.
Una pastoral que ha transformado toda la comunidad carcelaria

Un preso recibe la Eucaristía durante una Misa en la cárcel de Guayaquil
Santacruz ha subrayado que la pastoral penitenciaria ha impactado a toda la comunidad, no solo a los presos. Por tanto, ha incluido a familias, funcionarios públicos y personal de salud. Además, ha explicado que muchos presos liberados no han sido recibidos por sus familias ni por el mercado laboral. Ante ello, la pastoral ha creado casas de acogida y emprendimientos, evitando el asistencialismo.
También ha destacado que hijos y familiares de presos se han integrado activamente en la Iglesia. Así, jóvenes y expresos se han formado y ahora catequizan a otros, devolviendo lo recibido.
Necesidades urgentes para sostener la misión
Titi ha advertido que cuando hay hambre, enfermedad o dolor, el Evangelio no ha podido calar. Por ello, ha pedido apoyo material y espiritual para continuar la misión. Entre las necesidades, ha enumerado camas, alimentos, transporte, Biblias y recursos legales. Asimismo, ha insistido en la urgencia de formar catequistas sólidos en fe, valores y principios.
Finalmente, ha compartido el testimonio de Lucas, un exnarcotraficante transformado en apóstol de la misericordia. Su historia ha demostrado que, como él decía, “sí se puede”, cuando la misericordia llega al corazón.
Vuelve a escuchar el programa completo de Perseguidos pero no olvidados del 18 de diciembre de 2025:















