
Ref. Proyecto: 2507169
Llevar esperanza y sanación a quienes lo han perdido todo
› Comunidades rotas en medio del desplazamiento en Nigeria
Nigeria atraviesa una profunda crisis de violencia e inestabilidad. Actualmente, 3,4 millones de personas viven como desplazados internos. El noreste y el centro del país son las regiones más afectadas.
En el estado de Benue, en la diócesis de Makurdi, muchas familias han tenido que huir de sus hogares. Actualmente viven en campamentos para desplazados internos, como el de Agagbe, en el Área de Gobierno Local de Gwer-West. Han perdido sus casas, sus pertenencias, su estabilidad. Y junto con todo ello, muchos han perdido también la paz interior.
El sueño del padre Philip para sanar a los desplazados de Nigeria

Frente a esta realidad, el P. Philip Doolumun Apnu no quiere quedarse de brazos cruzados. Su sueño es establecer un programa de Servicios de Salud Mental y Apoyo Psicosocial (SMAPS) en el campamento de Agagbe, y ayudar a su comunidad a sanar el trauma.
Con tu ayuda, más de 1.500 personas desplazadas serán atendidas por 22 especialistas, para sanar sus heridas más profundas y recuperar la esperanza.
Sabe que no basta con atender las necesidades materiales. Las comunidades están profundamente heridas. El trauma, el miedo y la incertidumbre pesan sobre quienes han sido obligados a huir. Por eso sale a pedir tu ayuda ayuda. El deseo que le impulsa es claro: sanar personas a través del acompañamiento psico-espiritual y devolverles el sentido y la esperanza.
“El objetivo es beneficiar a hombres y mujeres, pero principalmente a los niños, que están creciendo en condiciones muy duras”, comenta el sacerdote.
Así es como puedes sanar a los desplazados de Nigeria
Tú puedes ayudar a que el sueño del padre Philip se haga realidad.
Puedes ser parte de una respuesta que no solo alivie necesidades urgentes, sino que acompañe el sufrimiento invisible de quienes lo han perdido todo. Que este proyecto pueda llevarse a cabo significa apostar por la sanación de comunidades cristianas desplazadas, por devolver esperanza donde hoy hay heridas abiertas.
Gracias por mirar hacia Makurdi y por querer caminar junto a aquellos que lo han perdido todo.














