» TESTIMONIO
“Nuestro templo ha quedado destruido, pero seguimos unidos”
El terremoto ha dejado gravemente afectado el Santuario del Divino Ecce Homo, en Plan de Raspadura, Chocó. Las torres presentan daños estructurales y la comunidad ya no puede celebrar la Eucaristía en su templo. El padre Ángel María Muñoz Uribe,acompaña ahora a sus fieles mientras esperan poder reconstruir este lugar de fe tan querido por el pueblo chocoano.

El terremoto que dejó el santuario en silencio
El Santuario del Divino Ecce Homo sufrió graves daños y las torres presentan una afectación estructural que hace necesario su derribo.
La destrucción del templo ha supuesto un duro golpe para una comunidad acostumbrada a reunirse allí para celebrar la Eucaristía y vivir su fe.
“Nuestra comunidad, al ver su templo así demolido, siente ese dolor, esa tristeza de no poder celebrar la Eucaristía”.
Una Iglesia que sigue junto a su pueblo
Aunque el santuario ha quedado gravemente afectado, la comunidad no ha dejado de reunirse.
Durante estos días, los fieles han continuado rezando juntos, especialmente por las familias afectadas por el terremoto y por quienes han perdido sus hogares.
Para el padre Ángel, estos momentos muestran que la Iglesia no desaparece cuando se destruyen sus edificios.
La comunidad sigue unida, sosteniéndose mutuamente y manteniendo viva su fe mientras espera poder volver algún día al interior del santuario.

Reconstruir un lugar de fe y esperanza
El Santuario del Divino Ecce Homo es un lugar especialmente querido por el pueblo chocoano. Allí, los peregrinos veneran la imagen del Divino Ecce Homo y se acercan a Cristo en la Eucaristía.
Ahora, la comunidad necesita reconstruir este espacio para poder volver a abrir sus puertas.
Ya han acudido ingenieros para evaluar los daños y estudiar cómo recuperar la estructura. Pero el camino será largo y requerirá el apoyo de muchas personas.
“Queremos ante todo poder reabrir muy pronto las puertas de nuestro santuario con la ayuda y la solidaridad de todos”.







