La Iglesia en Nigeria atiende a miles de desplazados: «Pedimos ayuda para sanar a un pueblo herido por la violencia»

El padre Philip junto a un grupo de desplazados en un campo de acogida en Makurdi. (ACN)
La Iglesia en Nigeria atiende a miles de desplazados: «Pedimos ayuda para sanar a un pueblo herido por la violencia»
ACN ha lanzado la campaña ‘Sana Nigeria’ para dar a conocer la labor de la Iglesia local y prestar apoyo urgente a los cristianos del país
ACN-. De la noche a la mañana tienes que dejar tu casa, tu trabajo de agricultor, tus tierras, todas sus cosechas… toda la historia de tu tradición, tus costumbres, tu lugar ancestral … toda tu vida y te conviertes en desplazado. Y además con terrores, pesadillas y mucho sufrimiento porque un día llegaron los extremistas de los pastores fulani y fueron casa por casa amenazando y matando a los que oponía resistencia abandonarla.
La sangría de desplazados católicos en el estado de Benue (zona centro de Nigeria) es incalculable. Hoy los cristianos están sufriendo en este estado una severa persecución. Los radicales pastores fulanis les están eliminando, borrando del mapa las aldeas cristianas con ataques y masacres ante el silencio de todos.
Los supervivientes están traumatizados por la intensidad de la violencia que han visto con sus ojos. “Algunos meses después no pueden dormir y todavía siguen sin poder hablar de lo que han experimentado”, asegura el padre Philip sacerdotes de la diócesis de Makurdi y responsable del programa de atención psico-espiritual que Ayuda a la Iglesia Necesitada quiere poner en marcha.
Más de un millón y medio de desplazados católicos viven en campos de acogida en condiciones infrahumanas rotos de dolor en su corazón pero con sus rosarios en el cuello y sin parar de rezar.
“Nuestra gente necesita recobrar la esperanza y sanar de la violencia”, dice el padre Philipp, quien está pidiendo fondos para un programa de sanación mental destinado a los últimos de nuestros hermanos: los cristianos perseguidos y desplazados en el estado de Benue.

Formar para sanar
Se trata de un programa en el que se formará a 22 agentes en salud mental y espiritual para atender al menos 1.500 desplazados víctimas de las masacres, especialmente mujeres y niños. Todos ellos viven en los campos desplazados de la diócesis de Makurdi.
“La persecución no tiene la última palabra. Necesitamos que la esperanza sea restaurada y pedimos ayuda para sanar a nuestro pueblo desplazado por la violencia”, asegura el sacerdote totalmente comprometido con sacar del trauma a los cristianos perseguidos y olvidados de su diócesis.















