» TESTIMONIO

Fortalece la fe de los cristianos perseguidos
“Creemos que Dios puede sanar Nigeria”
Sister Mary Chinwe Onyekonwu
La hermana Mary Chinwe Onyekonwu, superiora de una comunidad carmelita en la diócesis de Abuya, ha visto cómo el dolor, la violencia y el trauma están llevando a muchos nigerianos a volver su mirada a Dios. Desde un monasterio todavía inacabado, ella y sus hermanas rezan cada día por un país herido y sueñan con crear un espacio donde las personas puedan encontrar paz, consuelo y esperanza.
Para esta hermana, la situación de Nigeria se percibe cada día en las personas que llegan a la puerta del monasterio. Allí escucha historias de sufrimiento, miedo y cansancio, pero también descubre una sed profunda de Dios.
“Creo que muchos están volviendo a Dios, queriendo hacer las paces y rogándole que intervenga y ponga las cosas en orden”, explica.
Hace apenas un año la comunidad se trasladó a un espacio más grande. El lugar anterior solo tenía seis habitaciones y pronto se quedó pequeño. Sin embargo, el nuevo monasterio sigue a medio construir y aún quedan muchos espacios esenciales sin terminar.



“Sin Dios nadie sobrevivirá”
Esta religiosa contemplativa está convencida de que la situación que atraviesa Nigeria está llevando a muchas personas a redescubrir la fe.
“Todos nos estamos dando cuenta de que sin Dios nadie sobrevivirá”, afirma.
Cada día, personas con heridas profundas, preocupaciones o experiencias traumáticas acuden a ellas buscando consuelo. Muchas llegan simplemente para pedir oración. Otras necesitan alguien que las escuche.
La superiora asegura que su misión es recordarles que no están solos: “La mayoría de las veces vienen con sus intenciones, tratamos de ayudarlos y les aseguramos que estamos orando por ellos”.
“Mucha gente está traumatizada, pero cuando se acerca a nosotras intentamos darle esperanza: este no es el final”.

Un monasterio para acoger, escuchar y sanar
La hermana sueña con algo que todavía no han podido construir: una casa de retiros donde personas heridas puedan detenerse, descansar y reencontrarse con Dios.
“Mucha gente viene, incluidos sacerdotes, religiosos y laicos. Casi todos los días llegan personas. Nos encantaría recibirlos y que pudieran quedarse con nosotras, pero no tenemos espacio”.
Además, la comunidad necesita terminar áreas fundamentales del monasterio, porque las vocaciones siguen llegando: “Hay muchas chicas aspirando a unirse a nosotras, pero solo tenemos doce habitaciones”.

La oración también puede sanar Nigeria
Aunque las carmelitas viven en clausura, la hermana Mary Chinwe Onyekonwu está convencida de que su misión tiene un impacto real en medio del sufrimiento del país.
“¿De qué manera las oraciones pueden sanar Nigeria? De muchas maneras. Dios tiene el control de todo”.
Cuenta que han visto personas regresar para agradecer una oración escuchada o una situación transformada. Y aunque muchas veces no pueden ver los frutos, asegura que mantienen la certeza de que Dios sigue actuando: “Sabemos que Él está trabajando, aunque no siempre podamos verlo”.
Tú puedes ayudar a sanar Nigeria
La hermana Mary y su comunidad desean seguir sosteniendo la esperanza de miles de personas a través de la oración y el acompañamiento. Pero necesitan terminar su monasterio para acoger nuevas vocaciones y abrir espacios donde muchos puedan sanar sus heridas.
Con tu ayuda y tus oraciones, las carmelitas podrán seguir llevando esperanza y sanación a Nigeria.
Tú puedes fortalecer la fe de los perseguidos
Que la persecución no tenga la última palabra. Sana Nigeria.
Te lo cuentan ellas aquí:







