La Iglesia sigue adelante en Cuba: “Somos un pueblo alegre a pesar de las dificultades”

Una religiosa distribuye productos de primera necesidad en Cuba
La Iglesia sigue adelante en Cuba: “Somos un pueblo alegre a pesar de las dificultades”
El padre Dayron Hernández ha hablado sobre la labor de la Iglesia en el país, que sigue acompañando al pueblo en medio de la crisis
ACN-. Actualmente, Cuba está viviendo unos momentos muy difíciles por los continuos apagones, la falta de comida, insumos, medicinas y la falta de esperanza de miles de familia. Tanto es así que, desde hace años, Cuba está viviendo un éxodo masivo de personas que se marchan del país buscando una vida mejor. Sin embargo, la Iglesia cubana permanece junto a la gente. A pesar de la falta de recursos y su gran necesidad, la Iglesia en Cuba sigue haciendo presente a Cristo y lleva consuelo a los más necesitados.
El padre Dayron Hernández es un sacerdote de Cuba. En conversaciones con la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), ha profundizado sobre la fe del pueblo cubano y el acompañamiento que está realizando allí la Iglesia para atender a quienes más lo necesitan.
¿De qué forma está acompañando la Iglesia al pueblo cubano?
Yo creo que de la mejor manera que sabemos y podemos. Lo mejor, lo más hermoso que ha tenido la Iglesia Católica en Cuba es estar siempre. Sí, estar. Y estar significa acompañar, acoger, escuchar, apoyar desde lo poco que tenemos y que somos.
A pesar del sufrimiento, el pueblo cubano siempre nos sorprende por su alegría y también por su compromiso. ¿Cómo es esta fe del pueblo cubano?
Realmente somos un pueblo alegre a pesar de las dificultades. En una ocasión, citando al cardenal Jaime Ortega, alguien decía que los cubanos somos como los delfines, con el agua hasta el cuello pero con la cabeza siempre afuera, y es una realidad, bendito sea Dios. Somos un pueblo alegre que vive su fe de manera sencilla y comprometida.
¿Cómo afecta el éxodo de ciudadanos cubanos que está habiendo actualmente a las comunidades de fe?
La emigración es una realidad que nos acompaña ya varias décadas. Ha afectado en el sentido de que constantemente la Iglesia se tiene que renovar. Normalmente, varios de los agentes pastorales que la Iglesia ha formado luego han emigrado. Pero no podemos verlo solo por la parte negativa, también hay una riqueza ahí. Los que salen llevan la Iglesia a otros lugares del mundo. Son esos laicos y sacerdotes que la Iglesia cubana ha formado y que hacen presente a Cristo en otros lugares, con toda su riqueza.
Y también es una realidad que ha apoyado mucho en la cuestión económica. Gracias a algunos de ellos y a las comunidades en las que se han incorporado, hay varias obras sociales y pastorales que la Iglesia Católica en Cuba puede sostener. Un sacerdote amigo decía: «Muchas veces, a la iglesia le toca empezar nuevamente, pero nunca de cero». Es una Iglesia que constantemente está renovándose.
¿De qué manera la Iglesia ayuda al pueblo cubano también a mantenerse firme en la fe y a poder mirar al futuro con esperanza?
Creo que una de las grandes virtudes que ha tenido la Iglesia Católica en Cuba es que siempre ha estado al lado del pueblo, acompañándolo, sirviéndolo y amándolo. En cada gesto, en cada celebración, la Iglesia siempre ha amado a este pueblo. Al pueblo completo, no solo a los que forman parte de ella, sino a todo el pueblo. La Iglesia Católica en Cuba ha servido siempre a todo el pueblo.















