» TESTIMONIO
Hermana Bernardita: “El pueblo venezolano ha sufrido mucho, pero es un pueblo de esperanza y de fe”
La superiora de las Pías Discípulas del Divino Maestro debía regresar a Roma un día después de los terremotos que sacudieron Venezuela. Sin embargo, decidió quedarse para acompañar a las hermanas y a las familias afectadas. Su testimonio refleja cómo la Iglesia sigue llevando consuelo y esperanza en medio de la tragedia.


La hermana Bernardita Meraz nunca imaginó que el viaje para visitar a su comunidad en Venezuela terminaría convirtiéndose en una misión de acompañamiento en medio del dolor.
Ella y una consejera general de la congregación tenían previsto volver a Roma el 25 de junio. Pero, tras los devastadores terremotos que sacudieron el país el día anterior, tomaron una decisión que cambió por completo sus planes: quedarse.
“Estamos rezando aquí como familia paulina, como Iglesia”, explica.
En lugar de volver a casa, decidieron permanecer junto a quienes más lo necesitaban. Desde entonces, han recorrido algunas de las zonas más afectadas para escuchar, rezar, abrazar y llevar esperanza a quienes lo han perdido todo.
Una presencia que lleva esperanza
Las religiosas visitaron lugares como San Bernardino, al oeste de Caracas, donde acompañaron a los equipos de rescate y a las familias que esperaban noticias de sus seres queridos. También llevaron alimentos, ropa y medallas de la Divina Pastora, un pequeño gesto que muchos acogieron con enorme emoción.
“Les preguntábamos: “¿Quieres la medallita de la Divina Pastora?”. Y la gente decía: “¡Oh, la Divina Pastora ha venido a mí!”. Entonces la tomaban en las manos y la besaban. Querían que se la pusiéramos ya en el cuello o en la mano”.


La fe sostiene al pueblo venezolano
Más allá de la destrucción, lo que más ha impresionado a la hermana Bernardita ha sido la fe con la que el pueblo venezolano está afrontando esta tragedia: “Los sacerdotes hablan de verdad desde el corazón, suplicando por el pueblo venezolano. También las familias rezan en las calles, donde se han derrumbado los edificios”.
«Las personas afectadas no se quejan contra Dios, sino que dicen: “Con Dios seguiremos adelante. Dios nos ayuda, la Virgen nos ayuda, la solidaridad de la Iglesia nos ayuda”».
“Venezuela es mi familia”
En San Bernardino, las religiosas permanecieron junto a los rescatistas mientras seguían buscando supervivientes bajo los escombros. Allí conocieron a un joven voluntario que, a pesar de haber perdido todo, seguía ayudando a los demás.
«Le pregunté: “¿Tienes aquí a tu familia?”. Y me respondió: “Todos son mi familia, Venezuela es mi familia”».
También visitaron a familias que hoy viven en carpas junto a los edificios de los que tuvieron que salir tras el terremoto: “Nos hemos detenido a hablar con la gente, a dar una caricia, a dar una bendición”.
Una Iglesia que acompaña y consuela
Para la hermana Bernardita, la mayor riqueza que ha encontrado estos días ha sido la fe de un pueblo que sigue buscando a Dios incluso en medio del sufrimiento.
«Los venezolanos tienen esa belleza. Te piden: “¿Me bendices?”. En el caso de los rescatistas, les tomaba la mano y la bendecía: “Tu mano es la mano de Dios; Dios está ayudando a través de ti”. Algunos lloraban, otros se inclinaban en un silencio que se convierte en oración, en escucha, en presencia amorosa de Dios».
Antes de despedirse, resume en una sola frase lo que ha descubierto durante estos días de acompañamiento: “El pueblo venezolano ha sufrido mucho, pero es un pueblo de esperanza, es un pueblo de fe”.









