Mil días de guerra en Gaza: “No tienen nada”

El padre Gabriel Romanelli, párroco de Gaza, distribuyendo la comunión durante una Misa
Mil días de guerra en Gaza: “No tienen nada”
El padre Gabriel Romanelli y el cardenal Pizzaballa denuncian la muerte de miles de niños, plagas y el colapso de la infraestructura básica
ACN-. Se han cumplido mil días desde el inicio de la ofensiva en la Franja de Gaza, tras los ataques del 7 de octubre de 2023, y la situación humanitaria actualmente es crítica. A pesar de que en octubre de 2025 se firmó un alto el fuego entre Hamás e Israel, el conflicto sigue cobrándose vidas y arrebatando esperanzas a una población que carece de lo más indispensable. Las cifras son devastadoras: se estima que más de 20.000 niños han muerto, mientras que 245.000 padecen o están en riesgo de desnutrición y 800.000 han sido desplazados de sus hogares.
El padre Gabriel Romanelli, párroco de la Sagrada Familia en Gaza, ha denunciado que “el mundo ha dado la espalda a un millón de niños y niñas en Gaza, sin intervenir para detener las matanzas y las mutilaciones”.
“Estas cifras deben inspirar al mundo a decir basta, a emprender un verdadero camino hacia una paz justa, hacia el respeto a cada ser humano, independientemente de su religión, religión, fe, religión, religión, condición social, nacionalidad o condición de indigencia. Son seres humanos. Por lo tanto, el dolor es inmenso”, ha afirmado el padre Romanelli, en declaraciones recogidas por Vatican News.
Innumerables víctimas mortales
El recuento de daños sigue siendo incompleto, ya que se teme que un número indeterminado de personas permanezcan aún sepultadas bajo los escombros de edificios destruidos.
La pequeña comunidad cristiana de la Franja también ha sufrido un impacto desproporcionado durante estos mil días de guerra. “Al comienzo de la guerra, había 1017 cristianos, tanto católicos como ortodoxos. Durante la guerra, murieron 60, 23 de ellos por bombardeos o francotiradores israelíes, y los demás por falta de atención médica. Estas 60 personas representan aproximadamente el 6% de la comunidad cristiana, tanto católica como ortodoxa”, explica el párroco de Gaza.

El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, durante su visita a la comunidad cristiana de Gaza
Colapso total de los servicios básicos
La supervivencia diaria en Gaza se ha convertido en un desafío extremo debido a que el sistema eléctrico es prácticamente inexistente y la mayor parte de la región carece de agua potable.
Para conseguir un bidón de agua, los ciudadanos deben esperar en colas de hasta tres horas, enfrentándose además a la escasez de combustible y generadores para hacer funcionar los sistemas de suministro. Esta situación obliga a dos millones de personas a vivir en condiciones de indigencia total, refugiándose en tiendas de campaña que se tornan inhabitables bajo el sol. «Quienes viven en tiendas de campaña no tienen nada; el suelo es arenoso y está empapado de aguas residuales», denuncia el padre Romanelli.
El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, relató tras una visita a la zona que ciudades enteras como Rafah han sido arrasadas y ya no existen. El prelado describió un panorama desolador donde la gente camina por senderos improvisados entre aguas residuales. Además, denunció una plaga de ratas que muerden a los niños, quienes viven junto a las alcantarillas en un entorno plagado de epidemias cutáneas y gastrointestinales.
Ayuda muy limitada

La crisis humanitaria en la Franja de Gaza continúa a pesar del alto el fuego. © Latin Parish of Gaza
A la falta de higiene se suma una política de restricciones que impide la entrada de casi cualquier producto que no sea alimento básico: “Si bien hoy logramos que entre algo de comida, todo lo demás sigue prohibido. No se permiten productos de doble uso. Y esto incluye incluso pupitres, lápices, cuadernos e incluso el vidrio que se usa para hacer ventanas”, ha lamentado el patriarca latino de Jerusalén.
Por su parte, los trabajadores sanitarios de la zona han advertido que, más allá de la reconstrucción física, se necesita urgentemente personal capacitado para tratar el trauma psicológico profundo que sufren las madres y los niños.
La esperanza de una paz posible
Mil días después del estallido del conflicto, el futuro de la población de Gaza sigue siendo incierto, ya que apenas se discute cómo terminará la crisis o si habrá un verdadero rayo de esperanza. El padre Romanelli insiste en que, a pesar de las dificultades, la paz es posible y es necesario seguir difundiendo un mensaje de justicia ante los líderes mundiales para que no olviden esta guerra. La comunidad eclesial local continúa orando y trabajando para que cese el abandono de los dos millones de personas que hoy viven sin nada.
El cardenal Pizzaballa también reflexionó sobre el trasfondo ideológico del conflicto, señalando que “venimos de años de lenguaje, de narrativas violentas y excluyentes, de un pensamiento infravalorado que poco a poco se ha vuelto muy presente”. Tal y como afirma el cardenal, este pensamiento dificulta el camino hacia la reconciliación y el respeto mutuo.















