» TESTIMONIO

Padre Daniel Acosta: “Cuando llega la noche, el corazón se arruga y las lágrimas salen ”

El padre Daniel Acosta lleva días acompañando a familias que han perdido a seres queridos, su hogar y su trabajo. Él también ha sufrido la tragedia en primera persona. Sin embargo, cada mañana vuelve a salir al encuentro de su comunidad.

«Los sentimientos son muy encontrados. Nos toca acompañar, aconsejar, apoyar a los que han tenido pérdidas humanas, y también laborales, porque la mayoría de la población ha perdido su trabajo. Nos encomendamos con fuerza pidiéndole al Señor que nos ayude cada día. Nos llenamos en la mañana de su fortaleza, con ese espíritu de Dios, para dejarnos en el servicio de nuestra comunidad. Pero por la noche el corazón se arruga, porque somos seres humanos, y las lágrimas salen».

venezuela

Una Iglesia que acompaña el duelo

El padre Daniel describe el dolor que está viviendo toda la diócesis de La Guaira.

«Son tantas personas, amistades que se han perdido. Son años compartiendo con ellas y cada día es un golpe fuerte cuando te enteras de que la persona que tú conociste ya se nos ha ido».

En la parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria de Caraballeda, que todavía está en construcción, las puertas permanecen abiertas desde las siete de la mañana hasta las siete de la tarde porque cada vez son más las personas que buscan consuelo.

En la entrada, un cartel escrito a mano recoge tres palabras que resumen estos días: fallecidos, desaparecidos y rescatados.

Junto al altar descansan varias urnas con las cenizas de víctimas recuperadas entre los escombros. Sus familias las han llevado hasta allí para rezar un responso antes de despedirse de ellas.

«Cuando el dolor es tan grande, muchas veces el gesto más cercano es un abrazo. Hemos vivido un infierno».

El dolor de una comunidad

La tragedia también ha golpeado con dureza la parroquia de Oscar Arnulfo, en Ciudad Chávez. Su párroco, el padre Alfredo Bustamante, apenas encuentra palabras para describir lo vivido. 

«Era la parroquia más joven, y ha quedado prácticamente destruida. El 80% de mis fieles han fallecido. He perdido a familias enteras, se nos han ido abuelos, padres, hijos y nietos. Del coro sólo han quedado con vida cuatro personas. También han fallecido cuatro de mis monaguillos. Hemos vivido un infierno».

Una fe que permanece en pie

A pesar del sufrimiento, sacerdotes, religiosas y voluntarios siguen acompañando a quienes más lo necesitan, aunque muchos de ellos también han perdido familiares, amigos, su casa o su trabajo.

Entre tanta destrucción también quedan pequeños signos de esperanza. En Ciudad Chávez, el santuario dedicado a san José Gregorio Hernández permaneció en pie. Su estatua cayó desde varios metros de altura, pero se quedó de pie.

«Como si quisiera decir que él sigue, que está para su querido pueblo venezolano», cuenta el padre Alfredo.

venezuela
venezuela

Ayuda a la Iglesia a seguir acompañando al pueblo venezolano

La Iglesia continúa siendo refugio para miles de familias afectadas por los terremotos. Con tu ayuda, sacerdotes, religiosas y voluntarios podrán seguir acogiendo, consolando y llevando esperanza a quienes más lo necesitan.

Ayuda al pueblo de Venezuela

Ayúdanos compartiendo este testimonio en tus redes sociales

Comparte esta página

Ayúdanos compartiendo este testimonio en tus redes sociales

Para estar al día de noticias, proyectos, testimonios, campañas de oración, eventos