» TESTIMONIO

Del perdón a la incertidumbre: Un sacerdote que lucha por mantener viva la esperanza en el sur del Líbano

El padre Youssef Semaan regresó al pueblo donde su padre fue secuestrado y asesinado durante la guerra civil libanesa para dar testimonio del perdón.

Hoy, casi cuarenta años después, contempla con dolor cómo un nuevo conflicto está vaciando su comunidad y poniendo en peligro la convivencia entre cristianos y musulmanes que durante décadas caracterizó a Kfour, en el sur del Líbano.

 El sacerdote que eligió el camino del perdón

La historia del padre Youssef Semaan está marcada por la violencia. Su padre, el sacerdote maronita Khalil Semaan, fue secuestrado en 1987 cuando se dirigía a celebrar la Santa Misa durante la guerra civil libanesa. Tras varios años en cautiverio, su cuerpo fue entregado a la familia en 1991.

Lejos de apartarse de la Iglesia, Youssef decidió seguir los pasos de su padre y regresar al mismo pueblo para servir como sacerdote.

Su deseo era claro: demostrar que el perdón era posible.

«Hace muchos años decidí regresar al pueblo para dar testimonio de que el perdón era posible. Pero la guerra actual está destruyendo poco a poco la confianza. Cada vez se hace más difícil la convivencia».

 La Iglesia acompaña a quienes no pueden marcharse

La intensificación del conflicto en el sur del Líbano ha cambiado por completo la vida de Kfour. Desde marzo de 2026, la mayoría de las familias cristianas han tenido que huir hacia Beirut o Sidón, dejando atrás sus hogares, sus tierras y sus medios de vida.

De los cerca de 120 fieles de la parroquia, apenas una docena continúa viviendo en el pueblo.

Algunos permanecen porque no tienen recursos para marcharse. Otros se resisten a abandonar. El propio padre Youssef también tuvo que salir por motivos de seguridad, aunque mantiene el contacto diario con sus feligreses y ha podido regresar en dos ocasiones.

La guerra amenaza la presencia cristiana en el sur del Líbano

La casa del sacerdote ha sido alcanzada y, recientemente, tres viviendas de familias de la parroquia quedaron completamente destruidas tras un ataque. Para el padre Semaan, el mayor daño no es solo material.

«Cada semana es más peligrosa que la anterior. La situación se ha vuelto insoportable».

Las familias viven con una decisión imposible:

«Quedarnos y arriesgar la vida, o abandonar nuestra tierra sin ninguna certeza de poder recuperar algún día nuestras casas y nuestros bienes».

La esperanza necesita el apoyo de toda la Iglesia

A pesar del sufrimiento, el sacerdote no pierde la esperanza. Pero sabe que la esperanza también necesita gestos concretos.

«Mantenemos la esperanza. Pero la esperanza, por sí sola, no basta. Necesita apoyarse en bases concretas que nos permitan reconstruir y seguir viviendo. Al fin y al cabo, somos seres humanos»

Gracias a tu ayuda, la Iglesia sigue siendo un refugio para quienes lo han perdido todo

Los cristianos de Líbano sólo podrán permanecer si les ayudas. ¡Cuentan contigo!

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