La Iglesia en Colombia evalúa daños y asiste a las víctimas tras el terremoto

Imagen de la Virgen destruida en una iglesia de la diócesis de Istmina-Tadó (Colombia) tras el terremoto del 11 de agosto de 2026
La Iglesia en Colombia evalúa daños y asiste a las víctimas tras el terremoto
Un equipo de ACN Colombia se desplazará en los próximos días a las zonas afectadas para conocer la situación y acompañar a las comunidades
ACN-. Un seísmo de magnitud 7,4 sacudió el pasado lunes gran parte del occidente y centro de Colombia. El epicentro se registró en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. De acuerdo con el informe oficial más reciente, la emergencia ha dejado 265 personas fallecidas, 3.494 heridos y 496 desaparecidos.
El terremoto ha dejado a más de 53.000 personas afectadas y al menos 257 estructuras colapsadas. En este sentido, ciudades como Cali, Pereira, Quibdó, Manizales y Armenia permanecen en alerta roja. En vista de la situación, un equipo de ACN Colombia, encabezado por su directora ejecutiva, María Inés Espinosa Calle, se desplazará durante los próximos días a Quibdó, Istmina-Tadó y Buenaventura. El propósito de la visita es evaluar los daños de las edificaciones de la Iglesia, acompañar a las comunidades y recoger los testimonios de los hombres y mujeres de la Iglesia que permanecen al lado de los damnificados.
La oficina nacional ha mantenido contacto constante con los obispos de las zonas afectadas, quienes relatan un nivel de destrucción muy elevado. Así lo ha manifestado monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de Istmina-Tadó, que ha recorrido su jurisdicción durante los últimos tres días, en la medida en que las condiciones de las vías se lo han permitido. «La situación es tremenda, hay muchos más daños de los que se pueda uno imaginar», ha advertido con preocupación.
La Iglesia, refugio y consuelo para los afectados
Por su parte, monseñor Winston Mosquera, obispo de Quibdó, manifestó que «los hospitales no dan abasto». Además, monseñor Mosquera ha remarcado que el terremoto coincidió con un periodo de cambio de sacerdotes entre las parroquias de su diócesis. En este contexto, muchos de los presbíteros vieron cómo las inversiones que habían realizado con gran esfuerzo para renovar los templos, las casas curales y otras edificaciones eclesiales se vinieron abajo, un revés que implica «empezar de nuevo, casi de cero».

Iglesia gravemente dañada en la diócesis de Itsmina-Tadó (Colombia) tras el terremoto del 11 de agosto de 2026
Como es habitual en estas situaciones de desastre, la Iglesia católica se ha convertido en uno de los primeros lugares de refugio, ofreciendo acogida, consuelo y apoyo espiritual a las familias desde las primeras horas. El apoyo internacional y la presencia de la fundación buscan brindar respaldo a las diócesis locales en su labor humanitaria y pastoral. En conversaciones con la fundación, el padre Harold Romaña, ecónomo de la Diócesis de Buenaventura, expresó que el clero local recibe la visita de ACN como un alivio: «Gracias por querernos tanto».















