Cardenal Bo tras el golpe de estado en Myanmar: “La democracia es la única luz”

› En un mensaje a ACN, el purpurado pide la liberación de los líderes arrestado y la vuelta al diálogo

04/02/2021

ACN.- El cardenla arzobispo de Yangón, Mons. Charles Bo, ha escrito una carta enviada a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) en la que pide la liberación de los arrestados, entre ellos la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, tras el golpe de estado por parte de militares en Myanmar: “Los representantes electos de nuestro pueblo que pertenecen a la Liga Nacional por la Democracia están detenidos. También lo están muchos escritores, activistas y jóvenes. Les insto a respetar sus derechos y liberarlos lo antes posible. No son prisioneros de guerra, son prisioneros de un proceso democrático. Si prometéis democracia: comenzad por su liberación”.

El pasado 1 de febrero, cuando los militares tomaron el poder, Mons. Bo se encontraba en una visita pastoral al estado de Kachin, por lo que ha permanecido aislado durante unos días. El cardenal es una de las voces más importantes de la Iglesia católica en Asia, pues además de ser presidente de Conferencia de Obispos Católicos de Myanmar, es presidente de la Federación de Conferencias Episcopales de Asia (FABC), así como de la organización “Religiones por la Paz” en Myanmar.

Cardenal Bo con monjes budistas en un encuentro interreligioso en Myanmar. (ACN)

Orar por la paz y el uso de la no violencia

El texto dividido en cuatro puntos, está dirigido a los conciudadanos, líderes civiles, el Tatmadaw (nombre que recibe el ejército del país) y la comunidad internacional. “He visto con tristeza los momentos oscuros de nuestra historia y he observado con esperanza la resiliencia de nuestro pueblo en su lucha por la dignidad. Estamos atravesando uno de los momentos más difíciles de nuestra historia. Escribo con amor hacia todos, buscando una solución duradera, rezando por el fin de las tinieblas que envuelven a nuestra querida nación”, se lee en la introducción.

En el primer punto, dirigiéndose al pueblo de Myanmar, el Cardenal pide a los ciudadanos: “Mantener la calma, no cedáis a la violencia. Hemos derramado suficiente sangre. No derraméis más sangre en esta tierra. Incluso en este momento tan difícil, creo que la paz sea el único camino, que la paz sea posible. Siempre hay formas no violentas de expresar nuestras protestas. No dejemos espacio al odio en este momento en el que luchamos por la dignidad y la verdad. Que todos los líderes de la comunidad y los líderes religiosos recen y animen a las comunidades por una respuesta pacífica a estos hechos. Recen por todos, recen por todo, evitando ocasiones de provocación”. Y, señalando el período de la pandemia, pide a “los valientes trabajadores de la salud que no abandonen a las personas necesitadas en este momento”, ya que algunos han renunciado a su servicio público en protesta.

Petición para el ejército

En el segundo punto, dirigido al ejército de Myanmar afirma: : «Habéis prometido paz y verdadera democracia. La democracia era el hilo de la esperanza para solucionar los problemas de este país. Esta vez millones votaron por la democracia. Nuestro pueblo cree en la transferencia pacífica del poder. Ahora prometéis más democracia, después de las investigaciones y otras elecciones. El pueblo de Myanmar está cansado de promesas vacías. ¿Cómo se ganará la confianza de nuestra gente? Confiarán sólo cuando las palabras vayan acompañadas de acciones sinceras”, e insta a los militares a “cuidar a la población”, evitando toda violencia, y respetando los derechos y liberando de todos los líderes detenidos.

Palabras para la Premio Nobel de la Paz Suu Kyi

El tercer punto habla a la líder Aung San Suu Kyi y a los líderes de la Liga Nacional para la Democracia: “Ustedes se encuentran en esta difícil situación en su lucha interminable para llevar la democracia a esta nación. El giro inesperado de los acontecimientos los ha hecho prisioneros. Oramos por usted y pedimos vuestra liberación”. “Querida Aung San Suu Kyi – continúa – sacrificaste tu vida por nuestra gente. Siempre serás la voz de nuestra gente. Estos son días dolorosos. Has conocido la oscuridad, has conocido la luz en esta nación. La verdad prevalecerá. Dios es el árbitro supremo de la verdad. Pero Dios espera. En este momento ofrezco mi solidaridad personal por tu situación y oro para que puedas caminar una vez más entre tu pueblo, levantando su espíritu”. “Al mismo tiempo – afirma- quisiera confirmar que este incidente ocurre por la falta de diálogo y comunicación y una falta de aceptación mutua. Por favor, escuchen a los demás”.

No más sanciones internacionales

Finalmente, el Cardenal se dirige a la comunidad internacional, expresando su agradecimiento a quienes se preocupan por Mynamar en este momento. Sin embargo, observa, “las sanciones y las condenas han dado escasos resultados, de hecho, han cerrado las puertas y cerrado el diálogo. Estas duras medidas han demostrado ser una bendición para aquellas potencias fuertes que apuntan a nuestros recursos. La comunidad internacional debe confrontarse con la realidad, con una buena comprensión de la historia y la economía política de Myanmar. Las sanciones corren el riesgo de colapsar la economía, arrojando a millones de personas a la pobreza. Involucrar a los actores en la reconciliación es el único camino”.

El cardenal Bo, al final del mensaje desea “lo mejor para nuestro pueblo”, para que la nación birmana vuelva a ser “una comunidad reconciliada, movida por la esperanza y la paz” e, invitando a todos los sujetos a entablar nuevamente el diálogo, reitera que “la paz es el único camino y la democracia es la única luz en ese camino”.