El dominio de los talibanes en Afganistán es una amenaza para los cristianos pakistaníes

› Entrevista con el padre Mushtaq Anjum sobre la influencia de los extremistas afganos en la sociedad de Pakistán

25/10/2021

ACN, Kamran Chaudhry.- Muchos pakistaníes celebran el fin de la presencia militar de Estados Unidos en Afganistán, mientras que otros advierten del aumento de la violencia y el extremismo islamistas en sus propios países. Uno de ellos es el Padre Mushtaq Anjum, el único sacerdote pakistaní de la orden de San Camilo. Tras pasar cuatro años de formación y trabajo pastoral en Indonesia, el P. Anjum regresó a la República Islámica de Pakistán a principios de este año.

El sacerdote está preocupado por el futuro de las minorías religiosas en Pakistán y  señala que varios miembros del nuevo gabinete talibán han estudiado en Darul Uloom Haqqania, una ‘madrasa’ de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, en el noroeste de Pakistán. Es una de las más de 22.000 ‘madrasas’ de Pakistán. Las ‘madrasas’ son escuelas religiosas islámicas que alimentan el extremismo. Ofrecen educación, alojamiento y manutención gratuitos a estudiantes de familias pobres. El P. Anjum ha hablado recientemente sobre todo ello con la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).

Padre Mushtaq Anjum. (ACN)

¿Cómo ha afectado la victoria de los talibanes en Afganistán a los cristianos en Pakistán?

La amenaza ha aumentado porque nuestro Gobierno apoya la victoria de los talibanes afganos. Las consecuencias de esto son un tema de conversación entre los sacerdotes en estos días. El 22 de septiembre, se cumplió el octavo aniversario del doble atentado suicida frente a la iglesia de Todos los Santos de Peshawar, la capital de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa en el que al menos 85 personas murieron y más de 140 resultaron heridas.

¿Qué preocupaciones alberga respecto a los creyentes de Pakistán?

Siempre hemos denunciado el poder de las masas populares y la controvertida ley de blasfemia, de la que se abusa gravemente ya que mucha gente presenta casos falsos para saldar cuentas personales, para apoderarse de la propiedad de la víctima o para atacar su fe. Siempre hemos exigido que la mayoría musulmana  respete y acepte la diversidad religiosa en Pakistán.

¿La situación es la misma en otros países de mayoría musulmana?

El islam pakistaní siempre ha sido diferente del de otros países de mayoría musulmana. Indonesia, por ejemplo, también tiene una ley de blasfemia, pero allí hay un Estado de Derecho. Lamentablemente, Pakistán es un Estado islámico en el que la ley solo se aplica a los pobres.

¿Cómo se explica la hostilidad en Pakistán hacia las comunidades minoritarias?

Como ilustran los atentados contra iglesias y comunidades minoritarias, Pakistán siempre ha estado abierto y ha sido receptivo al fundamentalismo. Existe un odio muy arraigado hacia otros países de Occidente donde los cristianos son gran parte de la población. Además, tanto Afganistán como Pakistán consideran a Estados Unidos como un enemigo común. La hermandad de ambos países se basa en la sura Al-Ma’idah 5,51 del Corán, que advierte a los creyentes de que no deben convertirse en aliados de judíos y cristianos. Los talibanes son una de las razones principales por la que las minorías religiosas, en Pakistán y Afganistán, llevan por norma una vida de opresión.

¿Cuál sería la mejor respuesta de la comunidad internacional?

Los líderes mundiales deberían estar más atentos a la falta de respeto hacia los derechos humanos y la libertad religiosa en ambos países. Nos alegramos de que el Parlamento Europeo haya adoptado recientemente una resolución que exige a Islamabad libertad para las minorías religiosas, que pide a la UE que reconsidere el estatus comercial preferente de Pakistán y que insta a las autoridades a derogar las controvertidas leyes de blasfemia del país.

Con vistas al futuro, ¿qué cabe esperar para Afganistán y Pakistán?

El Gobierno talibán vuelve a despertar en nosotros el miedo a los atentados, la eliminación, la opresión y el odio. En Afganistán, podría estallar una guerra civil por el “botín de guerra”. Me temo que muchos talibanes regresarán a Pakistán y explotarán el extremismo islamista, empujando a los grupos terroristas pakistaníes a intensificar los ataques. Se nutren de la violencia. El Gobierno debería garantizar la protección de las iglesias y demás lugares de culto de las minorías antes de que regresen.