Indonesia: “Tendremos que aprender a convivir con los atentados terroristas”

› Dos actitudes que describen dos representantes de la Iglesia tras el reciente atentado suicida contra la Catedral de Macasar, capital de la provincia Indonesia de Célebes Meridional

06/04/2021

ACN.- En una entrevista con la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN). “Me alegro de que no haya muerto nadie de nuestra parroquia y de que no haya habido heridos graves”, ha recalcado el P. Wilhelminus Tulak, que trabaja en la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús de Macasar. Según ha señalado, debido a las restricciones por el Covid-19, el número de fieles no era tan alto como de costumbre, y quizá esa sea una de las razones por las que no hubo más muertos que los dos terroristas suicidas. Los medios de comunicación hablan de al menos 20 heridos de la explosión el pasado 28 marzo Domingo de Ramos.

El P. Tulak ha explicado que los guardias de seguridad que vigilan las puertas en cada Santa Misa impidieron un desenlace peor: “Uno de ellos observó cómo dos personas en una motocicleta intentaban penetrar en el recinto de la catedral. En la parte de atrás iba una mujer vestida de negro y con el rostro cubierto. Al guardia de seguridad le pareció extraño, por lo que les impidió entrar y justo entonces hubo una explosión”.

Daños en la catedral después de la explosión. (ACN).

La nación con más musulmanes

Según comunicó la Policía indonesia, poco después del atentado, los dos suicidas pertenecían al grupo terrorista Jamaah Ansharut Daulah (JAD),  ramificación local del Estado Islámico. Se trata de “un pequeño grupo marginal que parece imposible de erradicar aunque la Policía antiterrorista Indonesia los persiga por doquier”, ha explicado a ACN el P. Franz Magnis-Suseno,  jesuita de origen alemán.

El P. Suseno, de 84 años, ha enseñado en varias universidades de Indonesia y es considerado un profundo conocedor del país y su situación religiosa. “Mi primera impresión tras el atentado fue: ¿otra vez? Pero no me sorprendió”, ha dicho el jesuita. “En Indonesia, tendremos que aprender a convivir con ocasionales atentados terroristas”, ha asegurado, añadiendo que esto vale sobre todo para la provincia de Célebes Meridional, que es un “bastión de la línea dura del islam”. 

En Indonesia, la mayor nación musulmana del mundo, la coexistencia de los diferentes grupos religiosos ha venido siendo en gran medida pacífica, con muchos musulmanes pertenecientes a corrientes suníes moderadas. No obstante, según el informe sobre la libertad religiosa en el mundo de ACN, las corrientes islamistas conservadoras y en parte violentas han crecido en los últimos tiempos y, especialmente, tras la victoria militar sobre las milicias del Estado Islámico en Siria e Iraq.

Sin embargo, según el P. Magnis-Suseno, no se trata de una tendencia generalizada: “En Indonesia, la mayor parte de los musulmanes ultraconservadores no apoya el terrorismo”. Además, ha destacado, las mayores organizaciones musulmanas del país, el ministro de Religión y el presidente indonesio Jokowi han condenado “rápida y enérgicamente” el reciente atentado.