31 agosto 2026

Monseñor Dumas, ante el auge de violencia en Haití: «No puede convertirse en un enorme cementerio»

Monseñor Pierre-André Dumas, vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Haití

Monseñor Pierre-André Dumas, vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Haití

Monseñor Dumas, ante el auge de violencia en Haití: «No puede convertirse en un enorme cementerio»

El vicepresidente de la Conferencia Episcopal del país ha lanzado un llamamiento urgente al Gobierno para acabar con los asesinatos masivos

ACN-. En la noche del 23 al 24 de agosto, más de 47 personas fueron asesinadas por bandas armadas en Kenscoff, una localidad haitiana cercana a Puerto Príncipe. El ataque se prolongó durante varias horas. Durante aquella «noche del terror», grupos violentos atacaron una iglesia evangélica que acogía a personas desplazadas por la violencia. El templo se encuentra en Kenscoff, una localidad de unos 50 000 habitantes situada en las montañas cercanas a la capital, Puerto Príncipe. Además de las víctimas mortales, hay varias decenas de heridos y desaparecidos.

En un comunicado publicado el 25 de agosto, titulado «¡Basta ya de masacres!», Monseñor Pierre-André Dumas, obispo de la diócesis de Anse-à-Veau-Miragoâne y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Católica, instó al primer ministro Alix Didier Fils-Aimé y a su Gobierno a actuar de inmediato para proteger a los haitianos: «Señor primer ministro, llega un momento en la historia de una nación en el que guardar silencio se vuelve moralmente imposible».

«Ese momento ha llegado. Ya no podemos conformarnos con comunicados de prensa tras las masacres. La seguridad de la población no es un favor que concede el Estado: es una de sus obligaciones fundamentales», escribe el prelado.

«El Estado debe actuar»

Unas líneas más adelante, se pregunta: «¿Cuántas muertes más harán falta para que la protección de la vida humana se convierta en la prioridad absoluta del Estado haitiano? Haití no puede convertirse en un enorme cementerio. Ha llegado el momento de actuar».

En concreto, el obispo pide que «se establezca un plan nacional de emergencia, se determinen las responsabilidades, se ponga fin a la impunidad y se juzgue a los responsables de las masacres». Por último, sin andarse con rodeos, el prelado advierte: «Cuando se conocen de antemano las amenazas de una masacre, el Estado debe actuar con antelación. Porque gobernar es prever».

Los haitianos sobreviven con lo que pueden cada día © Alex Proimos

Los tentáculos del control de las bandas

El ataque de Kenscoff se produce en un contexto de extrema inseguridad. Las bandas, que ya controlan el 90 % de la capital, Puerto Príncipe, así como las regiones estratégicas de Artibonite y Centro, siguen ampliando su poder. Al imponer peajes en las principales rutas de tránsito, se han convertido de hecho en los amos del país, sembrando el terror por todo el territorio.

Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), casi 1,4 millones de personas, entre ellas más de 741 000 niños, se encuentran desplazadas internamente. Se han registrado un total de 8.100 homicidios. La mitad de la población —seis millones de personas— necesita ayuda humanitaria.

En este clima de miedo y de colapso total de las instituciones, la Iglesia también se ha convertido en blanco de esta violencia. En recientes declaraciones a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), Monseñor Joseph Gontrand Décoste, obispo de Jérémie, describió el papel que desempeña actualmente la Iglesia en el país: «Somos el último baluarte de defensa: moral, ético, espiritual y profético… Por eso quieren eliminarnos».

El impacto en la vida de la Iglesia

Haitianos en la la frontera del país con República Dominicana

Haitianos en la la frontera del país con República Dominicana

Esta lacra que supone la actividad de las bandas está pasando una factura terrible al funcionamiento de las diez diócesis. En Puerto Príncipe han cerrado 40 parroquias, unas diez en la Meseta Central y cinco en Artibonite. Aunque otras diócesis se han visto menos afectadas hasta ahora, temen el avance de las bandas.

Al ser una de las pocas instituciones que se pronuncia en contra del control de las bandas, la Iglesia es un objetivo especial, como lo demuestra el asesinato de dos monjas de la congregación de las Hermanitas de Santa Teresa del Niño Jesús el 31 de marzo de 2025 en la localidad de Mirebalais, en el centro de Haití.

Los secuestros de sacerdotes y personal religioso también han sido un problema recurrente en los últimos años: solo en 2024, ACN registró 18 casos en el país.

Numerosas instituciones también han sido atacadas y, posteriormente, obligadas a cerrar, entre ellas las casas provinciales de las Hermanas Salesianas, las Hermanas de Santa Ana, las Oblatas de María Inmaculada y muchas otras. Tras irrumpir en estos lugares, las bandas les prendieron fuego o establecieron sus bases en su interior. Muchas escuelas católicas, algunas con más de un siglo de historia, han corrido la misma suerte, entre ellas centros gestionados por las Hermanas Franciscanas de San Francisco de Asís, las Hijas de la Sabiduría y las Hermanas de la Caridad de San Luis.

El impacto en la vida de la Iglesia

En esta situación de inmensa angustia, la Iglesia continúa su labor, adaptándose constantemente a las circunstancias y manteniendo viva la esperanza, tal y como demuestran los testimonios y los proyectos apoyados por ACN en diversas diócesis del país.

Monseñor Pierre-André Dumas concluye su declaración con una extensa oración por las víctimas de Kenscoff y por Haití: «Que Dios consuele a Kenscoff y proteja a nuestro pueblo. ¡Dios salve a Haití!».

Ayúdanos compartiendo este contenido en tus redes sociales

Actualidad sobre la Iglesia necesitada y perseguida

AGO282026
El sacerdote ha profundizado en la situación de la Iglesia local, que enfrenta el reto de enseñar la doctrina católica en el país del vudú
AGO272026
La Iglesia se ha volcado en la ayuda a las víctimas del terremoto que ha sacudido una de las islas con mayor presencia cristiana del país
AGO252026
El exarca greco católico de Donetsk, Monseñor Maksym Ryabukha, descubre varios “signos de esperanza” en medio de la guerra
Para estar al día de noticias, proyectos, testimonios, campañas de oración, eventos