Siria: Se cumplen nueve años de la guerra

› Religiosa portuguesa en Siria alerta de las dramáticas condiciones que vive el país

13/03/2020

ACN, Paulo Aido.- El 15 de marzo, se cumplen nueve años del comienzo del conflicto en Siria. «La situación es terrible», denunció Sor María Lucía Ferreira, religiosa del Monasterio de Mar Yakub de Qara, en la región cristiana de Qalamoun, en declaraciones a la sede portuguesa de la fundación internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).

Según la religiosa de origen portugués, más conocida como Hermana Myri, “después de la crisis en el Líbano y las nuevas sanciones impuestas al país, la situación económica es realmente terrible. La gente se queja de que apenas puede comprar algo para comer».

Así mismo, las condiciones climáticas han agravado este escenario ya difícil. «Fue un invierno leve hasta enero, cuando hubo varias tormentas de nieve aquí en Qalamoun, una de las zonas más frías de Siria», dice la religiosa que pertenece a la Congregación de Monjas de la Unidad de Antioquía. Qalamoun se encuentra en un área montañosa y es una región tradicionalmente cristiana, ubicada en el oeste de Siria, cerca de la frontera con el Líbano.

La hermana Myri explicó también que raramente han tenido electricidad en estos días. “Aquí, en Qalamoun, aún tenemos dos horas de electricidad por cuatro horas sin electricidad, pero creo que es una región privilegiada, porque escuchamos que en la ciudad de Homs a veces están durante dos días sin luz. Depende de las regiones del país».

Religiosa visitando a una familia en Siria. (ACN)

La inestabilidad de los servicios eléctricos dificulta la supervivencia aun más

Como resultado directo de la falta de electricidad y gas, de la crisis económica y del empeoramiento de las condiciones climáticas, las familias más pobres están pasando por días muy difíciles. La monja portuguesa puso como ejemplo el drama de una familia: Una señora de aquí, que conocemos bien porque tiene una niña discapacitada, nos contó que no tenía ni electricidad, ni gas. Es muy difícil conseguir gas en el país, o cualquier tipo de mazouk (combustible) para calentar las calderas. Así que nos contó: «para que María, mi niña, pueda calentarse, hemos estado quemando ropa que ya no usamos».

La falta de electricidad ha obligado también a las hermanas a cambiar algunas rutinas de la vida diaria en el monasterio. «Ahora estamos cocinando con leña, buscando leña para poder cocinar y comer algo caliente”.«Es horrible, la gente ya no puede comprar nada para comer. Hay personas que sobreviven con pan y agua», cuenta la hermana Myri y pide solidaridad y oraciones por el pueblo sirio. «Me gustaría pedirles que nos acompañen con su oración por estas personas que realmente están en esta situación».

Al igual que en el pueblo de Qara, donde residen las religiosas, toda Siria sigue sufriendo debido a una economía extremadamente débil como resultado de los nueve años de guerra que ya ha causado más de 380 mil muertes y millones de refugiados y desplazados internos. El foco de violencia que perdura en el noreste del país, en la provincia de Idlib, donde las fuerzas de Damasco están tratando de liberar la última fortaleza del territorio, aún en manos de grupos yihadistas, exacerba esta situación. Los niños sirios son víctimas directas de este clima de guerra.

Según datos de Unicef, solo desde diciembre, más de 300,000 niños han sido desplazados de los hogares y vecindarios donde han vivido, de los cuales aproximadamente 1.2 millones se encuentran en una situación extremadamente vulnerable.

La Fundación ACN está llevando a cabo varios proyectos de asistencia humanitaria para las poblaciones más necesitadas de Siria, incluidos los niños. Un ejemplo de esto es la campaña «Fuel for heating» “combustible para calentar” con la cual ACN está apoyando cuatro grandes proyectos en Alepo y Damasco que permiten a más de 1,700 familias necesitadas, incluidos ancianos y enfermos, para que puedan preparar algo de comida y calentar por lo menos unas horas sus casas.