Ayuda a la formación de los 28 seminaristas Misioneros de San Francisco de Sales en África

Formación de sacerdotes y religiosos/as
Ayuda aprobada: 175.000 €
Formación de sacerdotes y religiosos/as
Ayuda aprobada: 175.000 €
Ref. Proyecto: 199-02-79

La delegación de seminaristas de Chad y Camerún necesita medios para continuar su formación

En África, los Misioneros de San Francisco de Sales están ahora presentes en diez países y están bendecidos con numerosas vocaciones: en la delegación de Chad y Camerún hay actualmente 28 jóvenes varones en formación.

La congregación de los Misioneros de San Francisco de Sales fue fundada en Francia en 1838. Su objetivo es la misión, el anuncio de la fe a través de la predicación y la pastoral, y la educación católica de niños y jóvenes. En la actualidad cuenta con 1.500 miembros en casi treinta países de todo el mundo.

Te queremos contar la historia de un seminarista de esta congregación y su deseo desde muy joven a entregar su vida al Señor por medio del sacerdocio.

Yves de pequeño quería ser banquero, siempre estuvo entre los tres mejores de la clase y era especialmente bueno en Matemáticas. En la escuela secundaria acudió a catequesis en la parroquia y se hizo monaguillo, y así, la iglesia pronto se convirtió en un segundo hogar para él. “Cuando era adolescente, solo había tres lugares donde podías encontrarme: en mi hogar, en la escuela y en la iglesia, nos cuenta. “La iglesia era el lugar donde me sentía realmente en casa, y era feliz estando allí para rezar, para servir en la misa y para encontrar al Señor».

Pero había un problema: la mayoría de los monaguillos no podían servir en la Misa durante la semana. Yves relata: “Algunos vivían lejos de la iglesia, y era peligroso que salieran de casa a las 5:00h para la Misa de las 6:00h, porque todavía estaba oscuro y eran demasiado jóvenes para salir solos. Por esta razón, el sacerdote estaba muy a menudo solo frente al altar durante la Misa. Ante esta situación, tomé la decisión de ir a Misa todos los días, me asignaran o no. Me di cuenta de la necesidad e importancia de un sacerdote para todo el mundo. Así, mi deseo de ser banquero se transformó poco a poco en un deseo mayor: ser sacerdote.

Su madre se opuso al principio, porque tenía otros planes para él: quería que hiciera una carrera y que formara una familia. Al final, sin embargo, aceptó su deseo, lo que Yves considera una gracia.

Para que Yves y sus compañeros puedan seguir su vocación, apoyamos este año la formación de los 28 jóvenes religiosos con 11.200 euros.

Ninguna vocación debería perderse por falta de recursos. Tú puedes ayudar a cientos de seminaristas necesitados en el mundo

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