
Ref. Proyecto: 134-01-19
Tu ayuda permite que la fe siga creciendo en comunidades rurales para que se mantenga la Luz de Dios
› Una nueva capilla que fortalece la fe en el suroeste de Madagascar
La misión de Ankililoaka se encuentra en el suroeste de Madagascar, en una zona rural muy subdesarrollada, y está a cargo de los Padres salesianos. Allí, los habitantes han entrado en contacto con el Evangelio hace relativamente poco y el número de fieles va en aumento. Pero necesitan tu ayuda para seguir creciendo en la fe en un hogar de silencio y oración: una capilla.
“Los esfuerzos de muchos años están empezando a dar sus frutos”

Así lo afirma el párroco Charles Armand Randimbisoa, quien recibe cada vez más peticiones de aldeas convertidas al cristianismo que desean construir una capilla en su localidad. Aunque solo alrededor del siete por ciento de la población es cristiana y siguen muy presentes el culto a los antepasados y la creencia en la brujería, la Buena Nueva de Cristo va tocando cada vez más corazones.
Los padres salesianos han impulsado escuelas y una emisora de radio para mejorar el nivel educativo, con especial atención a la educación de las niñas, que se encuentran en clara desventaja. En este contexto, la Iglesia no solo evangeliza, sino que también desempeña un papel esencial en la educación moral de niños y jóvenes.
› Una capilla reconstruida gracias a la fe y la generosidad
La aldea de Morafeno, una de las 18 filiales de la misión, contaba con una pequeña capilla construida con materiales tradicionales. En 2022, un ciclón la dañó gravemente, pero aun así los fieles siguieron reuniéndose allí para rezar, pese al riesgo de derrumbe y a la falta de espacio.
Reconstruir y ampliar la capilla parecía imposible para una comunidad muy pobre. Sin embargo, gracias al apoyo de numerosos benefactores se lograron reunir 14.000 euros. Los propios fieles colaboraron activamente, transportando materiales durante trece kilómetros, a pie y con carretillas.


Hoy, la nueva capilla ya ha sido inaugurada y la alegría es inmensa.
“Con el corazón henchido de alegría contemplan los fieles esta hermosa iglesia, más espaciosa que la anterior”, explica el sacerdote, agradeciendo de corazón a todos los que han hecho posible este proyecto.
Gracias por ayudar a construir un lugar donde la fe puede crecer allí donde la Iglesia más lo necesita.













