
Ref. Proyecto: 2407590
Tú puedes sostener la misión y proteger el lugar donde se forman los apóstoles del Amazonas.
› En el Amazonas brasileño, la fe llega donde casi nadie llega
En Brasil, aunque más del 60 % de la población se declara católica, en las zonas rurales e indígenas la pobreza, la violencia y el aislamiento hacen que la misión sea más necesaria que nunca. En la región del Alto Solimões, en plena Amazonía, muchas comunidades viven sin recursos, sin iglesias y sin sacerdotes de forma permanente.
En estos lugares olvidados, la presencia de la Iglesia es un signo de esperanza para miles de personas que viven en los márgenes geográficos y sociales del país.
Un convento en el corazón de la misión amazónica

En Belém do Solimões se encuentra el convento de los Frailes Menores Capuchinos de la parroquia de San Francisco de Asís. Desde allí, los capuchinos acompañan a 72 comunidades indígenas de los pueblos tikuna, kokama, kambeba y kanamari, sirviendo a más de 25.000 personas.
Este convento es el único lugar disponible para acoger a los catequistas, fomentar las vocaciones y ofrecer formación y acompañamiento pastoral. Es el punto de partida de la misión y el lugar donde se preparan quienes luego recorren ríos y selva para sostener la fe de sus comunidades.
Pero hoy, este hogar esencial para la evangelización se está cayendo a pedazos.
› Catequistas y apóstoles que parten desde un hogar en ruinas
Antes de comenzar su misión, los catequistas reciben formación en este sencillo convento de madera. Desde aquí nacen los apóstoles que llevan la Palabra de Dios, la educación y la esperanza a los pueblos más aislados del Amazonas.
Sin embargo, el deterioro del edificio pone en peligro la continuidad de esta misión. El moho, los techos agrietados y la madera podrida afectan gravemente a la salud de los frailes y de quienes se forman allí. Varios frailes e invitados han enfermado debido a estas condiciones.
La situación es tan grave que ya no pueden acoger nuevas vocaciones indígenas. Y sin este espacio, el servicio pastoral y catequístico corre el riesgo de derrumbarse.

Como explica el padre Paolo Maria Braghini, misionero capuchino: «Hemos dejado de acoger nuevas vocaciones indígenas. No hay espacio. El techo gotea. El polvo nos enferma. Pero nuestra casa es el corazón de todo. No podemos esperar más».
Y añade con preocupación: «Sin este espacio, nuestro servicio a la gente se derrumba».
› Lo que haremos posible con tu ayuda para estos apóstoles del Amazonas
Con tu generosidad, podremos restaurar el convento y asegurar que la misión continúe:
- Dar cobijo y descanso a los catequistas durante su formación.
- Apoyar las vocaciones indígenas, para que el Evangelio pueda anunciarse desde las propias culturas.
- Proteger la salud de los frailes, misioneros y catequistas que viven y se forman allí.
- Garantizar un espacio seguro para la formación, el acompañamiento pastoral y la evangelización.
Con 15.600 €, podremos devolver la seguridad y la dignidad al hogar donde nacen los catequistas que mantienen viva la fe en los rincones más olvidados del Amazonas.











