COVID-19: Religiosos que son el consuelo y la esperanza para los más desfavorecidos

Ucrania

 

› 70 años de comunismo han hecho mella en la sociedad ucraniana

Actualmente, el país atraviesa la crisis política, económica y social más difícil desde su independencia en 1991. La corrupción, la falta de perspectivas, la crisis económica y la guerra en el este, han llevado a muchos jóvenes a abandonar el país. 

De los 44 millones de ucranianos, poco menos del 10% son católicos. Una preocupación central de la Iglesia es apoyar a las familias. La falta de perspectivas a menudo conduce a la ruptura de matrimonios, por lo que se requiere urgentemente el fortalecimiento de la pastoral familiar. 

 
DATOS DEL PROYECTO
  • Tipo de proyecto: Sostenimiento de religiosos

  • Ayuda aprobada: 26.000 €

  • Ref. proyecto: ID 2000041

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Los religiosos llevan a cabo una labor indispensable con todos los que acuden a ellos en busca de consejo y apoyo: personas mayores, enfermos, discapacitados e incluso niños. Pero la Iglesia católica en Ucrania tiene dificultades para hacer frente a muchas necesidades que requieren financiación. Sin ayuda del exterior, ella sola no puede.

 Madres solteras, sin hogar, enfermos, familias…

La diócesis de Kharkiv-Zaporizhzhya se encuentra en territorio ocupado. La guerra comenzó en 2015 y desde entonces la situación económica en la región ha sido muy inestable. Los precios de la electricidad, el gas y los alimentos están aumentando constantemente. Como los feligreses son pobres, no pueden ayudar a las religiosas.

46 hermanas de 9 comunidades, incluidas carmelitas contemplativas y mujeres consagradas, participan activamente en la diócesis. La misión de todas estas hermanas es esencial para las diócesis de Kharkiv y Zaporizhya: trabajan en dos casas para madres solteras y en el centro social, para personas sin hogar y enfermas. Imparten catequesis en las parroquias, organizan retiros para matrimonios y para jóvenes, ayudan a los niños con las tareas escolares y los cuidan. Además, seis hermanos de tres comunidades están involucrados en la Iglesia y en la casa para hombres sin hogar.

La Hna. Sabina Pekala, de las Hermanitas Misioneras de la Misericordia, trabaja como enfermera en el Centro Social de Santa Isabel de Hungría. “Lo más importante es estar con las personas y darles esperanza”, nos dice.

“Cinco días a la semana, llevo a cabo consultas y atención médica básica a feligreses, ancianos, familias con muchos niños, discapacitados y personas sin hogar, algunos de ellos son refugiados de la guerra”.

“Actualmente, ante la pandemia del COVID-19, informo a mis pacientes sobre qué hacer para evitar enfermarse. Con la ayuda de otras hermanas y de madres alojadas en las Casas de la Esperanza de Cáritas, en la diócesis de Kharkiv, también distribuimos mascarillas. ¡Lo más importante es estar con la gente y darles esperanza!”

Los religiosos de Ucrania se unen para trabajar contra el COVID-19 sin descanso

 

Con 26.000 €, 50 religiosos en Ucrania podrán seguir atendiendo a quienes más lo necesitan.

¡Tú puedes ser esperanza para todos ellos!

*En caso de que este proyecto se cubra, destinaremos tu aportación a proyectos similares a este.