Historia de Ayuda a la Iglesia Necesitada

“La esencia de nuestra labor es secar las lágrimas de Dios dondequiera que Él llore”
P. Werenfried van Straaten.

Una “escuela de Amor” con casi 70 años

En la Navidad de 1947, en la Abadía de Tongerlo (Bélgica), un monje premonastratense holandés,  el P. Werenfried van Straaten (cuyo nombre significa “Guerrero de la paz”), denuncia a través del artículo “No hay sitio en la posada” la miseria en la que vivían millones de refugiados alemanes tras la II Guerra Mundial. Concluía su escrito invitando a la reconciliación de los pueblos enfrentados durante el conflicto bélico.

Comenzaba sin saberlo Ayuda a la Iglesia Necesitada, esta gran “escuela de Amor”, como al P. Werenfried le gustaba llamarla.

El P. Werenfried repartiendo comida a los refugiados alemanes
Convencido de que “el hombre es mucho mejor de lo que pensamos”, el P. Werenfried se lanzó a pedir a los vencedores belgas una loncha de tocino de su cartilla de racionamiento para dársela a los vencidos refugiados alemanes, “sus enemigos de ayer”. A través de sus predicaciones, consiguió que las personas se reconciliaran, “perdieran la cabeza por Amor”.
 
La respuesta no se hizo esperar y consiguió llenar varios camiones de toneladas de tocino para los 14 millones de personas que tuvieron que huir de la Alemania del Este. Esta acción le valió el cariñoso sobrenombre de “Padre Tocino”, con el que se le conoce en todo el mundo hasta nuestros días. Había comenzado, sin saberlo, la obra Ayuda a la Iglesia Necesitada.

A petición expresa del Papa Pío XII, el P. Werenfried se lanzó a promover la reconciliación y a ayudar a los millones de personas desplazadas procedentes de Europa central y oriental que, tras la II Guerra Mundial, sufrían verdadera necesidad.

Su misión fue restaurar un amor que implicara el compromiso a favor de los hambrientos, los desheredados y los prisioneros, sin excluir a los enemigos. Inició entonces en 1948, la campaña para ayudar a los 3.000 sacerdotes de la mochila, que recorrían los pueblos atendiendo material y espiritualmente a miles de feligreses.

Un año más tarde, en Bélgica lanza la campaña “Vehículos para Dios” para facilitarles motos y automóviles (concretamente, una flota de escarabajos cedidos por Volkswagen) a aquellos sacerdotes de la mochila.

El siguiente paso fueron los famosos “coches – capilla”, que eran auténticas parroquias con ruedas.

El P. Joseph Schneider de Freisenteinau, sacerdote de la mochila, con su motocicleta, vehículo para Dios
Bendición de la flota de escarabajos cedidos por Volkswagen como “vehículos para Dios”
Camión capilla en Volendam (Holanda)

En 1954 amplía sus campañas en favor de la Iglesia perseguida del Este de Europa y a principios de la década de los 60, esta vez a petición del Papa Juan XXIII, la obra se extendió sucesivamente a Iberoamérica, África y Asia.

En 1965, la asociación llegó a España, bajo la denominación de Ayuda a la Iglesia Perseguida (desde 1969 es Ayuda a la Iglesia Necesitada), y cinco años después, el por entonces Arzobispo de Madrid-Alcalá, Monseñor Casimiro Morcillo, la erigió canónicamente en su Archidiócesis.
 
El 12 de mayo de 1973, el P. Werenfried visitó por primera vez España para predicar en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar en Zaragoza. Posteriormente, volvió a España y visitó, entre otros lugares, el Santuario de la Virgen de Monserrat.
 
En la década de los 70, Ayuda a la Iglesia Necesitada comenzó a apoyar a países de Extremo Oriente, como Vietnam, y a refugiados de Tailandia, Filipinas y Malasia que huían de la opresión comunista en Laos y Camboya. 
 
 
 
El P. Werenfried, durante su visita a la Virgen de Montserrat.
 
 
 
Alumnos en Santo Domingo de Ecuador leyendo la biblia del niño

 

Con motivo del Año internacional del Niño, en 1979, Ayuda a la Iglesia Necesitada publicó la llamada “Biblia del Niño”, del que ya se han distribuido más de 52 millones de ejemplares en 180 idiomas diferentes.

Ayuda a la Iglesia Necesitada continuaba creciendo en tamaño y cometidos en el mundo. En reconocimiento de esta realidad, en 1984 recibió del entonces Papa Juan Pablo II, el encargo de ponerse al servicio de la Iglesia universal, para lo que la elevó al rango de Asociación de Carácter Universal dependiente de la Santa Sede

 

A lo largo de los 80 y 90, cuando los regímenes comunistas de Europa central y oriental se derrumbaron, Ayuda a la Iglesia Necesitada trabajó para llevar alivio a los que sufrían en Europa del Este. Con el apoyo del ahora San Juan Pablo II, comenzó en 1994 una campaña de “ecumenismo práctico con la Iglesia Ortodoxa Rusa, cuyo proyecto más espectacular ha sido la puesta en marcha de los“barcos capilla” que surcan hasta el día de hoy los ríos Volga y Don, como iglesias flotantes. 
 

El Papa Juan Pablo II con el P. Werenfried

Ya desde los inicios del siglo XXI, la acción de ACN se extendió a las víctimas de los conflictos en Ruanda, Sudán, la República Democrática del Congo y otros países africanos. En Oriente Medio, ACN continúa trabajando para hacer frente a la persecución de los católicos y está tratando de llegar a los millones de personas desplazadas en Irak, Siria y otros países de la región.

El Papa Benedicto XVI, refiriéndose a la persecución de los católicos en Oriente Medio, dijo: “Que Dios conceda Ayuda a la Iglesia Necesitada la fuerza para ayudar a dondequiera que la necesidad es mayor”.

Finalmente, el 4 de noviembre de 2011, el Papa Benedicto XVI, reconociendo la importancia de ACN, la elevó a rango de Fundación (“Auxilium Patienti Eclesiae”) y aprobó sus estatutos. La oficina de España pasó a ser una sección de esta nueva Fundación de Derecho Pontificio, manteniendo el nombre de Ayuda a la Iglesia Necesitada. Su nueva forma jurídica fue posteriormente inscrita en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia. 

El P. Werenfried Van Straaten fallece el 31 de enero de 2003 dejando en nuestras manos la misión de continuar sembrando la semilla del amor en toda tierra que esté impregnada de sangre y lágrimas. Hoy en día, gracias al generoso apoyo de los benefactores de ACN, la visión del Padre Werenfried sigue viva. Con 23 oficinas nacionales y dependiente de la Congregación del Clero en la Santa Sede, Ayuda a la Iglesia Necesitada continúa llegando a dondequiera que la necesidad es mayor, llevando apoyo y consuelo espiritual y material a millones de fieles pobres, olvidados y perseguidos en más de 140 países de todo el mundo.
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El Padre Werenfried van Straaten, un gigante de la caridad

Conoce más sobre la vida de este sacerdote, sus pensamientos y libros donde nos transmite su amor a Dios y nos ayuda a sembrar la reconciliación y la paz por todo el mundo.

 

Biografía del Padre Werenfried