» TESTIMONIO: La Iglesia en Nicaragua

La crisis pone en peligro las vocaciones al sacerdocio

“Sería una lástima abandonar por la situación socio-política”

La crisis de Nicaragua poco a poco va dando paso a una inestabilidad económica que se agrava cada mes. La Iglesia de este país sigue siendo fundamental para llegar a una solución pacífica del conflicto pero esto no la deja fuera de las amenazas de los violentos y de sufrir la escasez económica, junto con el pueblo. Una clave para sostener esta ardua tarea es la formación de los futuros sacerdotes que se unirán a tantos presbíteros que en estos momentos están alentando a las comunidades en la esperanza y la paz.

“Antes de la crisis pedíamos que cada seminarista aportase nueve euros mensuales para los gastos del seminario. Además, ellos se costeaban los productos de higiene personal. Ahora, muchos me cuentan que no tienen ni para lo básico”, 

Relata el padre Francisco  Tigerino, rector del Seminario Interdiocesano Nacional Nuestra Señora de Fátima. En ese seminario se formaban hasta el año 2016 los seminaristas de siete de las nueve jurisdicciones del país. Debido a la crisis y a que la Iglesia cedió parte de las instalaciones para llevar a cabo la primera fase de diálogo nacional solo se han quedado los seminaristas que cursan Teología. El resto ha tenido que volver a sus diócesis.

Existen necesidades como la alimentación o los gastos de desplazamiento, pero la más grande es la del mantenimiento del edificio o el gasto de luz, que se ve incrementado por la escasez de recursos en el país”, comenta el padre Tigerino.

El padre Tigerino, que vela por todos estos jóvenes, asegura que esperan pronto la paz y la estabilidad para el país, “así pedimos en la oración diariamente”. Pero reconoce que la situación sigue siendo de incertidumbre, “hay una enorme cantidad de personas saliendo de Nicaragua. Hay mucho desempleo, fábricas y centros de trabajo han tenido que cerrar porque no tienen para pagar. Muchos de nuestros alumnos vienen del campo y como ahora la época de lluvias se ha retrasado, algunas de sus familias han perdido la cosecha”.

Los seminaristas agradecen la solidaridad de los benefactores de ACN:

“Que Dios bendiga vuestra inmensa generosidad. Lo que más me impresiona es que personas al otro lado del mundo nos estén apoyando, personas que seguramente nunca lleguemos a conocer.”

La Iglesia nicaragüense está sufriendo en estos momentos. Con tu ayuda, puede seguir cumpliendo su misión 

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