» TESTIMONIO: “¿Cómo voy a rezar el Padre Nuestro si no perdono?”

Una religiosa de la India, víctima de una agresión sexual, se recupera para dar esperanza a su pueblo

En 2008, el distrito de Kandhamal fue testigo de la peor persecución cristiana en la historia moderna de la India

El desencadenante de esta ola de violencia fue el asesinato de un líder hinduista local: los radicales hinduistas calificaron el asesinato de “conspiración cristiana internacional”, culparon al Vaticano, a Europa y a Estados Unidos. Lo que condujo a la muerte de 100 personas y a la destrucción de 300 iglesias y 6.000 hogares. Siete cristianos, falsamente acusados del asesinato del líder hinduista, pasaron nueve años en la cárcel.

Durante la época de persecución en el distrito de Kandhamal, la Hna. Meena Barwa fue violada y obligada a desfilar semidesnuda por las calles. Después de pasar largo tiempo traumatizada y de años de procedimientos judiciales -que aún continúan-, la Hna. Barwa decidió inscribirse en la Facultad de Derecho y trabajar en favor de los marginados. 

“El trauma fue casi insoportable”, cuenta la hermana. Ella se vio obligada a mudarse varias veces por su seguridad, a lugares donde no conocía la lengua e incluso disfrazándose. Estuvo muchos años separada de su familia, tratando de huir de su trauma y de la persecución. “Las noches eran especialmente duras, soñaba a menudo con la violación.” Además, relata la hermana Meena,

“pensar en que los cristianos de Kandhamal estaban sufriendo, solo aumentaba mi dolor”.

Cuando ella regresaba a su estado para los procesos judiciales, se sentía peor, recordaba los traumas del pasado, era ofendida y humillada. Esto le causó mucho dolor, lo cual hizo que perdiese su confianza en el sistema jurídico de la India. 

La Iglesia católica en India sufre persecuciones en la actualidad

“Pero eso no me deprimió, al contrario, decidí actuar en nombre de la gente que sufría conmigo, buscando justicia para ellos.

En 2009, me matriculé anónimamente en una universidad de las afueras de Orissa. En 2015 empecé a cursar un máster de Derecho de tres años de duración mientras continuaba desempeñando mis deberes como religiosa”.

Las cosas han cambiado en su vida en la última década. La hermana Meena ya puede asegurar que lleva una vida normal y que todo lo que sufrió le hizo más fuerte. Ella asegura que las personas que ha conocido le han ayudado a olvidar su dolor y las considera bendiciones de Dios.  “Han sido ángeles enviados para guiarme, para que no me hundiera en la miseria.

Encontré una forma de dar esperanza a mi pueblo. Me he vuelto más humilde, más paciente y más humana”.

Ella reza todos los días el Padre Nuestro y asegura que esta oración no tiene sentido si no perdona.¿Cómo voy a rezar el Padre Nuestro si no perdono? Al perdonar a mis agresores me he liberado de mi trauma, del miedo, de la vergüenza, la humillación y la rabia”. Considera que la causa de su felicidad es haber perdonado a sus agresores y su mayor deseo es que se conviertan en buenas personas.

Sin embargo, la hermana siempre recuerda a su pueblo, “la actitud de la comunidad cristiana sobre lo que sucedió en Kandhamal en 2008 no es negativa.

Están esperanzados y ahora tienen una fe más profunda. La tragedia los ha hecho más fuertes.

Me vienen a la mente las palabras de San Pablo: ‘¿Quién nos separará del amor de Cristo?’ La gente de Kandhamal es la prueba viviente de que nadie puede hacerlo”.

Muchas religiosas y cristianos, como la Hna. Meena, sufren diariamente persecución por su fe. Tú puedes llenarlos de esperanza.

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