»TESTIMONIO: “No tenemos otra alternativa: o nos mata el Covid o nos mata el hambre”

Monseñor Polito Rodríguez, obispo de Venezuela

› El comienzo del brote de coronavirus en Venezuela cae encima de una crisis social y política que ya tenía empobrecido al país

Según un estudio reciente de ENCOVI, plataforma independiente de estudios estadísticos, muestra que los niveles de pobreza y desigualdad han incrementado de manera preocupante. Según el estudio, un 96% de los hogares están en situación de pobreza y el 79% en pobreza extrema, lo que significa que los ingresos percibidos son insuficientes para alimentar a una familia. A todo esto, se une la crisis del covid que no ha hecho más que empezar.

Monseñor Polito Rodríguez Méndez, obispo de la diócesis de San Carlos en el estado de Cojedes, en los Llanos Centrales de Venezuela, cuenta el sufrimiento con el que se encuentra todos los días. “Venezuela entra en una etapa de hambruna. Cada día estamos peor”, afirma, y por supuesto, los más afectados son los pobres, no tienen nada que comer, ni las condiciones mínimas para sobrevivir.

“Todo está dolarizado, una familia gana unos tres o cuatro dólares por mes. Un cartón de huevos cuesta dos y un kilo de queso tres dólares”,

cuenta monseñor. Aunque la dolarización y la inflación no es algo nuevo en Venezuela, la situación de pobreza ahora es inviable para la mayoría de familias.

Según el obispo, la pandemia del coronavirus apenas está comenzando a hacer mella en el país, lo peor estaría por llegar y eso le preocupa tremendamente: “La semana pasada murió un sacerdote en Maracaibo. Como no hay pruebas no sabemos, pero los síntomas son de Covid-19. Llevamos cuatro meses con los templos cerrados, los sacerdotes no tienen qué comer”.

Muchas de las familias venezolanas vivían de los envíos de dinero de cerca de 5 millones de expatriados que envían ayuda a sus familiares, pero debido a la pandemia muchos se han quedado sin trabajo y ese dinero que sostenía al país ha disminuido un 25%

Por si fuera poco, en las últimas semanas, una gran parte de los estados de Cojedes, Portuguesa y Barinas entre otros se vieron atacadas por una plaga de gusanos que acabó con las plataneras y los pastos para el ganado. Ante todas estas dificultades, lo último en lo que piensa el obispo de San Carlos es echarse atrás: 

“Toda esta situación deprime mucho, el número de suicidios ha crecido. Tenemos que vencer las dificultades para dar asistencia espiritual, es fundamental”. 

Monseñor pide misericordia a Dios en sus oraciones, afirma que la fortaleza viene solo de Él y confía plenamente en que Dios no les dejará solos ni la Iglesia dejará sola al pueblo. 

En una respuesta por parte de las fuerzas políticas del país, el prelado no pone ninguna esperanza. Para él, la única ayuda que puede aliviar la crisis en estos momentos vendría de fuera:

El Mons. Rodríguez en el Santuario Ecauristico Diocesano en San Carlos

 
“El país se viene abajo. No queremos intervenciones y mucho menos armadas, pero hay que pedir ayuda internacional humanitaria y sanitaria porque si no, nos mata el Covid o nos mata el hambre”

 

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