Pakistán: Muere en la cárcel un cristiano acusado de blasfemia

Joven cristiano hospitalizado tras sufrir un brutal ataque. Foto de archivo
Pakistán: Muere en la cárcel un cristiano acusado de blasfemia
Amir Peter falleció en una cárcel de Lahore tras meses de negligencia médica. Había sido declarado no apto para juicio por demencia avanzada
ACN-. La comunidad cristiana de Pakistán está de luto tras el fallecimiento de Amir Peter, un católico de 61 años que murió el pasado 1 de julio mientras permanecía en prisión preventiva bajo cargos de blasfemia. Peter falleció en un hospital de Lahore tras sufrir graves complicaciones de salud durante su estancia en la cárcel Camp Jail. Su muerte ha reavivado las críticas internacionales sobre el uso abusivo de las leyes de blasfemia y el trato inhumano a los presos vulnerables en el país.
Según las informaciones del portal de noticias Asia News, el proceso de Amir Peter comenzó en julio de 2025, cuando fue arrestado tras una discusión con un comerciante musulmán en Nishat Colony. Según los informes, el comerciante lo denunció por venganza tras una disputa por el precio de unos productos, acusándolo de realizar comentarios despectivos contra el profeta Mahoma, lo que conlleva la pena de muerte obligatoria. No obstante, su familia y equipo legal sostuvieron desde el inicio que se trataba de una acusación falsa y que el acusado padecía un estado de salud mental incompatible con un proceso judicial.
A pesar de que una comisión médica del Instituto de Salud Mental del Punjab (PIMH) determinó oficialmente que Peter sufría de demencia avanzada y no era apto para afrontar un juicio, las autoridades se negaron a concederle la libertad provisional. Los abogados presentaron múltiples solicitudes de excarcelación por motivos de salud, advirtiendo que su condición física y mental se deterioraba rápidamente entre rejas. Sin embargo, el tribunal nunca se pronunció al respecto.
Denuncias de tortura y negligencia médica
Durante su detención, los familiares de Peter reportaron que este sufrió maltratos físicos por parte de los agentes de policía, quienes presuntamente lo presionaron para confesar un delito que él negaba haber cometido.
Katherine Sapna, directora ejecutiva de CTS, denunció que las autoridades penitenciarias ignoraron sistemáticamente las necesidades médicas urgentes del detenido, privándolo de una atención sanitaria adecuada a pesar de su evidente fragilidad. «Murió antes de que se hiciera justicia», lamentó Sapna.

Celebración de una Misa frente a una iglesia calcinada en Pakistán (ACN)
El funeral de Amir Peter se celebró el 2 de julio en la iglesia de San José y fue presidido por Mons. Khalid Rehmat, arzobispo de Lahore. Ante una multitud de más de 200 personas, el prelado expresó su solidaridad con la familia y destacó el testimonio de fe de Peter, quien no abandonó sus convicciones cristianas a pesar de la persecución.
Durante la ceremonia, el padre Henry Paul, hermano de Peter y visiblemente afectado, reafirmó su inocencia y criticó que ni siquiera una enfermedad mental diagnosticada fuera suficiente para protegerlo del rigor de unas leyes extremistas.
Abandono de los presos por motivos religiosos

La iglesia de Jaranwala (Pakistán) en llamas durante los ataques extremistas en 2023. Foto de archivo
Por su parte, el abogado Nadeem Hassan, representante legal de Peter, insistió en que, dada la evaluación médica del PIMH, Peter debería haber obtenido la libertad provisional de manera inmediata.
La defensa legal ha instado al Gobierno de Pakistán a llevar a cabo una investigación transparente sobre las circunstancias de la muerte y a implementar garantías que impidan que personas en situación de vulnerabilidad sean encarceladas injustamente por prejuicios sociales.
Además, varias organizaciones internacionales han alertado previamente sobre la grave falta de profesionales de salud mental en las cárceles pakistaníes y el abandono que sufren los reclusos con discapacidades psicosociales. La muerte de Peter se suma a la de otros cristianos que han fallecido recientemente tras enfrentar procesos similares en Pakistán. Estos incidentes refuerzan la percepción de que la cárcel se ha convertido en una sentencia de muerte de facto para los acusados por motivos religiosos.















