
Exposición sobre Cristianos Perseguidos itinerante
Descubre la realidad de la fe perseguida a través de esta «ExpoFoto ¿Por qué me persigues?», la exposición fotográfica organizada para la REDWEEK por Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).
A través de un recorrido con testimonios reales esta exposición visibiliza la historia de algunos cristianos que sufren hoy discriminación, violencia y persecución. Desde la clandestinidad en Corea del Norte y los recientes ataques a comunidades en Pakistán, Nigeria o Siria, hasta la resistencia en Burkina Faso e India, esta muestra revela cómo la esperanza y el perdón prevalecen frente al odio.
ExpoFoto ¿Por qué me persigues?
Visita la ExpoFoto ¿Por qué me persigues?, conoce el testimonio vivo de los mártires del siglo XXI y descubre cómo puedes sostener con tu oración y ayuda a quienes mantienen viva su fe en las situaciones más extremas.
A través de un recorrido con testimonios reales esta exposición visibiliza la historia de algunos cristianos que sufren hoy discriminación, violencia y persecución. Desde la clandestinidad en Corea del Norte y los recientes ataques a comunidades en Pakistán, Nigeria o Siria, hasta la resistencia en Burkina Faso e India, esta muestra revela cómo la esperanza y el perdón prevalecen frente al odio.




¿Qué es un mártir?
La palabra «mártir» proviene del griego martys, que significa «testigo». Para la Iglesia católica, el mártir es quien da el testimonio supremo de su fe y la expresión más plena de unión con Jesús en la Cruz. El mártir no busca morir, sino que acepta la muerte impuesta por quienes persiguen la fe, antes que renegar de su creencia o conciencia.
La persecución continúa
El martirio no pertenece solo a los primeros siglos del cristianismo. También hoy millones de cristianos viven bajo amenaza por su fe. Según el Informe Libertad Religiosa en el Mundo 2025 de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), 220 millones de bautizados actualmente viven expuestos a la persecución, 1 de cada 10 cristianos del mundo.
Papa León XIV
«Son mujeres y hombres, religiosos, laicos y sacerdotes, que pagan con su vida su fidelidad al Evangelio… Según los criterios del mundo, han sido «derrotados» […]. En verdad, su martirio sigue difundiendo el Evangelio en un mundo marcado por el odio, la violencia y la guerra». — Papa León XIV, Homilía en la Conmemoración de los mártires y testigos de la fe del siglo XXI (14 de septiembre de 2025).
¿Porqué me persigues? | Siria
Siria ocupa un lugar único en la historia del cristianismo. De camino a Damasco, a donde San Pablo se dirigía a perseguir a los cristianos, fue cuando tuvo un encuentro que cambió su vida para siempre: “Cayó a tierra y oyó una voz que le decía: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?”. Dijo él: “¿Quién eres, Señor?». Respondió: “Soy Jesús, a quien tú persigues” (Hechos 9, 4).
Desde entonces, la historia de Siria ha estado marcada por el testimonio de innumerables cristianos que han permanecido fieles a su fe en medio de la persecución. El 22 de junio de 2025, un atentado suicida interrumpió la liturgia vespertina en la iglesia greco-ortodoxa de San Elías, en el barrio damasceno de Dweila. La explosión causó la muerte de 25 personas y dejó 63 heridos.
El sacerdote Melatios Shtahi, testigo directo del atentado, recuerda: «Nuestra esperanza está basada en la resurrección del Salvador y nada puede cambiarla». A pesar del sufrimiento, añade: “Cualquier pequeño acto de bondad puede cambiar la vida de alguien para siempre”. La reconstrucción de la iglesia de San Elías ya ha comenzado. No solo con piedras, sino con la fe de una comunidad que responde al odio con la caridad y demuestra que el mal nunca tendrá la última palabra.
“Mira, hago nuevas todas las cosas” | India
El estado de Manipur, en el extremo noreste de la India, se ha convertido en el escenario de uno de los capítulos más dolorosos para el cristianismo en el siglo XXI. Lo que comenzó como un conflicto étnico entre las comunidades meitei y kuki derivó rápidamente en una persecución anticristiana, dejando una estela de destrucción, muerte y desplazamiento.
En pocos meses, cientos de iglesias y centros pastorales fueron profanados y reducidos a cenizas, unos 12.000 cristianos se vieron obligados a huir a la selva o a campos de refugiados, y más de un centenar de personas perdieron la vida. Monseñor Dominic Lumon, arzobispo de Imphal, describió así el sufrimiento de su pueblo: «El sufrimiento es inmenso… La destrucción de tantas iglesias y hogares de nuestros fieles no es un daño colateral; hay un intento claro de borrar nuestra presencia y silenciar nuestra fe».
Tras meses de huida, un grupo de familias católicas pudo celebrar la Eucaristía. No fue en su parroquia, sino bajo un techo de plástico, junto a los ladrillos con los que comenzaban a reconstruir sus hogares. El sacerdote Mark Aimeng recuerda aquel momento: «Celebrar la primera misa ha sido una gran alegría y un inmenso consuelo espiritual, después de tantos sufrimientos». Entre las ruinas de las iglesias y los hogares destruidos, la fe de los cristianos de Manipur proclama que Cristo hace nuevas todas las cosas.
“Mira, hago nuevas todas las cosas” | India
El estado de Manipur, en el extremo noreste de la India, se ha convertido en el escenario de uno de los capítulos más dolorosos para el cristianismo en el siglo XXI. Lo que comenzó como un conflicto étnico entre las comunidades meitei y kuki derivó rápidamente en una persecución anticristiana, dejando una estela de destrucción, muerte y desplazamiento.
En pocos meses, cientos de iglesias y centros pastorales fueron profanados y reducidos a cenizas, unos 12.000 cristianos se vieron obligados a huir a la selva o a campos de refugiados, y más de un centenar de personas perdieron la vida. Monseñor Dominic Lumon, arzobispo de Imphal, describió así el sufrimiento de su pueblo: «El sufrimiento es inmenso… La destrucción de tantas iglesias y hogares de nuestros fieles no es un daño colateral; hay un intento claro de borrar nuestra presencia y silenciar nuestra fe».
Tras meses de huida, un grupo de familias católicas pudo celebrar la Eucaristía. No fue en su parroquia, sino bajo un techo de plástico, junto a los ladrillos con los que comenzaban a reconstruir sus hogares. El sacerdote Mark Aimeng recuerda aquel momento: «Celebrar la primera misa ha sido una gran alegría y un inmenso consuelo espiritual, después de tantos sufrimientos». Entre las ruinas de las iglesias y los hogares destruidos, la fe de los cristianos de Manipur proclama que Cristo hace nuevas todas las cosas.
«La fidelidad y el Rosario me salvaron» | Burkina Faso
Burkina Faso se ha convertido en uno de los países más peligrosos del mundo para los cristianos. Lo que durante décadas fue un ejemplo de convivencia entre religiones ha sido devastado por la violencia de grupos yihadistas. Pueblos enteros han sido arrasados, sacerdotes y catequistas secuestrados o asesinados, e iglesias atacadas durante la celebración de la Eucaristía.
Mathieu Sawadogo era catequista en Baasmere, al norte del país, acompañando espiritualmente a una comunidad de casi doscientos fieles. A pesar del peligro, nunca dejó de anunciar el Evangelio: «Pensé: no puedo dejar de anunciar la Palabra de Dios, pues es por eso por lo que estoy aquí». Hasta que en 2018 fue secuestrado junto a su esposa Pauline. Permanecieron cuatro meses cautivos. Para sostener su fe, llegaron a rezar hasta 700 Avemarías en una sola noche, utilizando pequeñas piedras para llevar la cuenta.
Mathieu continúa dando testimonio de su fe: «Nunca mentiría a Dios. Es mejor ser fiel al Señor que a los hombres. Hay que anunciar a quién sigues y serle fiel». En medio del dolor, los cristianos de Burkina Faso revelan que la fidelidad a Cristo es más fuerte que el miedo.
«La fidelidad y el Rosario me salvaron» | Burkina Faso
Burkina Faso se ha convertido en uno de los países más peligrosos del mundo para los cristianos. Lo que durante décadas fue un ejemplo de convivencia entre religiones ha sido devastado por la violencia de grupos yihadistas. Pueblos enteros han sido arrasados, sacerdotes y catequistas secuestrados o asesinados, e iglesias atacadas durante la celebración de la Eucaristía.
Mathieu Sawadogo era catequista en Baasmere, al norte del país, acompañando espiritualmente a una comunidad de casi doscientos fieles. A pesar del peligro, nunca dejó de anunciar el Evangelio: «Pensé: no puedo dejar de anunciar la Palabra de Dios, pues es por eso por lo que estoy aquí». Hasta que en 2018 fue secuestrado junto a su esposa Pauline. Permanecieron cuatro meses cautivos. Para sostener su fe, llegaron a rezar hasta 700 Avemarías en una sola noche, utilizando pequeñas piedras para llevar la cuenta.
Mathieu continúa dando testimonio de su fe: «Nunca mentiría a Dios. Es mejor ser fiel al Señor que a los hombres. Hay que anunciar a quién sigues y serle fiel». En medio del dolor, los cristianos de Burkina Faso revelan que la fidelidad a Cristo es más fuerte que el miedo.
«La fidelidad y el Rosario me salvaron» | Burkina Faso
Burkina Faso se ha convertido en uno de los países más peligrosos del mundo para los cristianos. Lo que durante décadas fue un ejemplo de convivencia entre religiones ha sido devastado por la violencia de grupos yihadistas. Pueblos enteros han sido arrasados, sacerdotes y catequistas secuestrados o asesinados, e iglesias atacadas durante la celebración de la Eucaristía.
Mathieu Sawadogo era catequista en Baasmere, al norte del país, acompañando espiritualmente a una comunidad de casi doscientos fieles. A pesar del peligro, nunca dejó de anunciar el Evangelio: «Pensé: no puedo dejar de anunciar la Palabra de Dios, pues es por eso por lo que estoy aquí». Hasta que en 2018 fue secuestrado junto a su esposa Pauline. Permanecieron cuatro meses cautivos. Para sostener su fe, llegaron a rezar hasta 700 Avemarías en una sola noche, utilizando pequeñas piedras para llevar la cuenta.
Mathieu continúa dando testimonio de su fe: «Nunca mentiría a Dios. Es mejor ser fiel al Señor que a los hombres. Hay que anunciar a quién sigues y serle fiel». En medio del dolor, los cristianos de Burkina Faso revelan que la fidelidad a Cristo es más fuerte que el miedo.
«La fidelidad y el Rosario me salvaron» | Burkina Faso
Burkina Faso se ha convertido en uno de los países más peligrosos del mundo para los cristianos. Lo que durante décadas fue un ejemplo de convivencia entre religiones ha sido devastado por la violencia de grupos yihadistas. Pueblos enteros han sido arrasados, sacerdotes y catequistas secuestrados o asesinados, e iglesias atacadas durante la celebración de la Eucaristía.
Mathieu Sawadogo era catequista en Baasmere, al norte del país, acompañando espiritualmente a una comunidad de casi doscientos fieles. A pesar del peligro, nunca dejó de anunciar el Evangelio: «Pensé: no puedo dejar de anunciar la Palabra de Dios, pues es por eso por lo que estoy aquí». Hasta que en 2018 fue secuestrado junto a su esposa Pauline. Permanecieron cuatro meses cautivos. Para sostener su fe, llegaron a rezar hasta 700 Avemarías en una sola noche, utilizando pequeñas piedras para llevar la cuenta.
Mathieu continúa dando testimonio de su fe: «Nunca mentiría a Dios. Es mejor ser fiel al Señor que a los hombres. Hay que anunciar a quién sigues y serle fiel». En medio del dolor, los cristianos de Burkina Faso revelan que la fidelidad a Cristo es más fuerte que el miedo.
Una vigilia de oración para escuchar a la Iglesia que sufre
La Noche de los Testigos es una vigilia de oración profunda y conmovedora, que une a miles de personas en torno a tres pilares fundamentales:
- Adoración al Santísimo Sacramento, centro y fuente de la esperanza cristiana
- Testimonios en vivo de cristianos perseguidos, que comparten su fe, su dolor y su perdón
- Música en directo, que acompaña la oración y abre el corazón al encuentro con Dios
No es un acto informativo ni un evento cultural. Es, ante todo, un evento de oración, escucha y comunión, donde la Iglesia en España se une espiritualmente a la Iglesia que sufre en el mundo.
Un encuentro único en Cuaresma para rezar con los testigos de la fe
Celebrada en pleno tiempo de Cuaresma, la Noche de los Testigos invita a mirar la fe desde lo esencial. Los testimonios de cristianos perseguidos nos recuerdan que el Evangelio se vive muchas veces en medio de la cruz, pero también con una esperanza que no defrauda.
Quienes participan en este encuentro suelen coincidir en lo mismo: no se sale igual que se entra.
Escuchar a hombres y mujeres que han sufrido violencia, discriminación o cárcel por su fe —y que, aun así, hablan de perdón, fidelidad y confianza en Dios— transforma la mirada y fortalece la propia vida espiritual.

Dar voz a quienes no pueden hablar libremente
En muchos países, los cristianos no pueden expresar su fe en libertad. Algunos no pueden construir iglesias, otros no pueden celebrar públicamente los sacramentos; muchos viven vigilados, amenazados o desplazados.
La Noche de los Testigos nace precisamente para eso:
- Dar voz y visibilidad a quienes son silenciados
- Rezar por ellos y con ellos
- Recordar que la Iglesia es una sola, más allá de fronteras
Como fundación pontificia, Ayuda a la Iglesia Necesitada acompaña a estos cristianos no solo con ayuda material, sino también —y sobre todo— con oración y comunión espiritual.













