Una vigilia por los mártires del siglo XXI

Desde la brutalidad del narcotráfico en América Latina hasta el extremismo religioso en Oriente Medio, África o Asia, estos paneles muestran cómo sacerdotes, religiosas y fieles laicos han sido víctimas de asesinatos, secuestros y atentados. Más allá de las cifras, rescatan la identidad concreta de personas que, en el ejercicio de su fe y de su servicio a los demás, afrontaron la muerte por permanecer fieles a Cristo, defender la dignidad humana o acompañar a los más vulnerables en contextos de guerra, persecución e impunidad.

La narrativa de estos diez años revela una realidad inquietante: en muchas regiones, vivir la vocación cristiana implica un riesgo real. El ministerio sacerdotal se ha convertido en una misión especialmente expuesta en diversos países, mientras que catequistas, religiosos y laicos comprometidos también se han convertido en objetivo de la violencia.

Sin embargo, el mensaje que emerge de estos testimonios no es de derrota, sino de fe, esperanza y perdón. Al recordar sus nombres, sus vidas y, en muchos casos, sus últimas palabras, los paneles invitan a la oración, a la memoria agradecida y a la conciencia sobre la urgente necesidad de paz y reconciliación en tantas naciones heridas.

Noche de los Testigos 2021 en París (Francia) organizada por ACN

Algunos de los mártires presente en la Noche de los Testigos 2025

Algunos de los mártires presente en la Noche de los Testigos 2024

Algunos de los mártires presente en la Noche de los Testigos 2023

Algunos de los mártires presente en la Noche de los Testigos 2022

Algunos de los mártires presente en la Noche de los Testigos 2021

Algunos de los mártires presente en la Noche de los Testigos 2019

Algunos de los mártires presente en la Noche de los Testigos 2018

Algunos de los mártires presente en la Noche de los Testigos 2017

Algunos de los mártires presente en la Noche de los Testigos 2016

Algunos de los mártires presente en la Noche de los Testigos 2015

Algunos de los mártires presente en la Noche de los Testigos 2014

Noche de los Testigos a lo largo de los años

Ayuda a la Iglesia Necesitada reconoce a la Virgen de Fátima como su patrona y protectora. Esta Fundación Pontificia fue consagrada, el 14 de septiembre de 1967, a dicha advocación mariana. Nuestra Señora de Fátima es considerada también especial intercesora por la Iglesia perseguida, pues la Virgen de Fátima en sus mensajes pidió rezar por la conversión de Rusia y anunció la gran persecución que se desataría para los cristianos en el mundo, una persecución que ha sido muy fuerte en todo el siglo XX y continúa hoy latente en tantas partes del mundo. Por ello te invitamos a unirte en oración a través de esta Novena.

Si quieres recibir por email la oración de cada día haz click aquí:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

OFRECIMIENTO

¡Oh, Dios mío! Yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.
¡Oh, Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido; y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y la intercesión del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pobres pecadores y la salvación de nuestras almas. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA

Santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de Misericordia, que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de tu Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en vuestra misericordia maternal y agradecidos por las bondades de tu amantísimo Corazón, venimos a tus pies para rendirte el tributo de nuestra veneración y amor. Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente tu mensaje de amor, y la que te pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.
(Hacer aquí la petición que se desea obtener).

ORACIÓN DE ESTE DÍA

Santísima Virgen María, Madre de los pobres pecadores, que apareciendo en Fátima dejaste transparentar en tu rostro celestial una leve sombra de tristeza para indicar el dolor que te causan los pecados de los hombres, y que con maternal compasión pediste no afligir más a tu Hijo con la culpa y a reparar los pecados con la mortificación y la penitencia. Danos la gracia de un sincero dolor de los pecados cometidos y la resolución generosa de reparar con obras de penitencia y mortificación todas las ofensas que se infieren a tu Divino Hijo y a tu Corazón Inmaculado. Amén.

ORACIÓN FINAL

Oh, Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección nos mereció el premio de la salvación eterna. Te suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del Santísimo Rosario de la bienaventurada Virgen María, imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen.
Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

OFRECIMIENTO

¡Oh, Dios mío! Yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.

¡Oh, Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido; y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y la intercesión del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pobres pecadores y la salvación de nuestras almas. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA

Santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de Misericordia, que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de tu Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en vuestra misericordia maternal y agradecidos por las bondades de tu amantísimo Corazón, venimos a tus pies para rendirte el tributo de nuestra veneración y amor. Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente tu mensaje de amor, y la que te pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.

(Hacer aquí la petición que se desea obtener).

ORACIÓN DE ESTE DÍA

Santísima Virgen María, Madre de la Divina Gracia, que vestida de completa blancura te apareciste a unos pastorcitos sencillos e inocentes, enseñándonos así cuánto debemos amar y procurar la inocencia del alma, que pediste por medio de ellos la enmienda de las costumbres y la santidad de una vida cristiana perfecta. Concédenos misericordiosamente la gracia de saber apreciar la dignidad de nuestra condición de cristianos y de llevar una vida en todo conforme a las promesas bautismales. Amén.

ORACIÓN FINAL

Oh, Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección nos mereció el premio de la salvación eterna. Te suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del Santísimo Rosario de la bienaventurada Virgen María, imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen.

Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

OFRECIMIENTO

¡Oh, Dios mío! Yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.

¡Oh, Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido; y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y la intercesión del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pobres pecadores y la salvación de nuestras almas. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA

Santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de Misericordia, que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de tu Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en vuestra misericordia maternal y agradecidos por las bondades de tu amantísimo Corazón, venimos a tus pies para rendirte el tributo de nuestra veneración y amor. Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente tu mensaje de amor, y la que te pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.

(Hacer aquí la petición que se desea obtener).

ORACIÓN DE ESTE DÍA

Santísima Virgen María, vaso insigne de devoción, que te apareciste en Fátima llevando en tus manos el Santo Rosario, y que insistentemente repetías: “Oren, oren mucho”, para alejar por medio de la oración los males que nos amenazan. Concédenos el don y el espíritu de oración, la gracia de ser fieles en el cumplimiento del gran precepto de orar, haciéndolo todos los días, para así poder observar bien los santos mandamientos, vencer las tentaciones y llegar al conocimiento y amor de Jesucristo en esta vida, y a la unión feliz con Él en la otra. Amén.

ORACIÓN FINAL

Oh, Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección nos mereció el premio de la salvación eterna. Te suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del Santísimo Rosario de la bienaventurada Virgen María, imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen.

Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

OFRECIMIENTO

¡Oh, Dios mío! Yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.

¡Oh, Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido; y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y la intercesión del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pobres pecadores y la salvación de nuestras almas. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA

Santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de Misericordia, que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de tu Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en vuestra misericordia maternal y agradecidos por las bondades de tu amantísimo Corazón, venimos a tus pies para rendirte el tributo de nuestra veneración y amor. Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente tu mensaje de amor, y la que te pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.

(Hacer aquí la petición que se desea obtener).

ORACIÓN DE ESTE DÍA

Santísima Virgen María, Reina de la Iglesia, que invitaste a los pastorcitos de Fátima a rogar por el Papa, e infundiste en sus almas sencillas una gran veneración y amor hacia él, como Vicario de vuestro Hijo y su representante en la tierra. Infunde también a nosotros el espíritu de veneración y docilidad hacia la autoridad del Romano Pontífice, de adhesión inquebrantable a sus enseñanzas, y en él y con él un gran amor y respeto a todos los ministros de la Santa Iglesia, por medio de los cuales participamos la vida de la gracia en los sacramentos. Amén.

ORACIÓN FINAL

Oh, Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección nos mereció el premio de la salvación eterna. Te suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del Santísimo Rosario de la bienaventurada Virgen María, imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen.

Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

OFRECIMIENTO

¡Oh, Dios mío! Yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.

¡Oh, Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido; y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y la intercesión del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pobres pecadores y la salvación de nuestras almas. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA

Santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de Misericordia, que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de tu Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en vuestra misericordia maternal y agradecidos por las bondades de tu amantísimo Corazón, venimos a tus pies para rendirte el tributo de nuestra veneración y amor. Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente tu mensaje de amor, y la que te pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.

(Hacer aquí la petición que se desea obtener).

ORACIÓN DE ESTE DÍA

Santísima Virgen María, salud de los enfermos y consoladora de los afligidos, que movida por el ruego de los pastorcitos obraste ya curaciones en tus apariciones en Fátima, y has convertido este lugar, santificado por tu presencia, en oficina de tus misericordias maternales en favor de todos los afligidos. A tu Corazón maternal acudimos llenos de filial confianza, mostrando las enfermedades de nuestras almas y todas las aflicciones y dolencias de nuestra vida. Danos sobre ellas una mirada de compasión y remédialas con la ternura de tus manos, para que así podamos servirte y amarte con todo nuestro corazón y con todo nuestro ser. Amén.

ORACIÓN FINAL

Oh, Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección nos mereció el premio de la salvación eterna. Te suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del Santísimo Rosario de la bienaventurada Virgen María, imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen.

Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

OFRECIMIENTO

¡Oh, Dios mío! Yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.

¡Oh, Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido; y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y la intercesión del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pobres pecadores y la salvación de nuestras almas. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA

Santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de Misericordia, que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de tu Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en vuestra misericordia maternal y agradecidos por las bondades de tu amantísimo Corazón, venimos a tus pies para rendirte el tributo de nuestra veneración y amor. Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente tu mensaje de amor, y la que te pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.

(Hacer aquí la petición que se desea obtener).

ORACIÓN DE ESTE DÍA

Santísima Virgen María, refugio de los pecadores, que enseñaste a los pastorcitos de Fátima a rogar incesantemente al Señor para que ellos no caigan en las penas eternas del infierno, y que manifestaste que los pecados de la carne son los que más almas arrastran a aquellas terribles llamas. Infunde en nuestras almas un gran horror al pecado y el temor santo de la Justicia Divina, y al mismo tiempo despierta en ellas la compasión por la suerte de los pobres pecadores y un santo celo para trabajar con nuestras oraciones, ejemplos y palabras por su conversión. Amén.

ORACIÓN FINAL

Oh, Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección nos mereció el premio de la salvación eterna. Te suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del Santísimo Rosario de la bienaventurada Virgen María, imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen.

Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

OFRECIMIENTO

¡Oh, Dios mío! Yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.

¡Oh, Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido; y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y la intercesión del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pobres pecadores y la salvación de nuestras almas. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA

Santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de Misericordia, que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de tu Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en vuestra misericordia maternal y agradecidos por las bondades de tu amantísimo Corazón, venimos a tus pies para rendirte el tributo de nuestra veneración y amor. Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente tu mensaje de amor, y la que te pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.

(Hacer aquí la petición que se desea obtener).

ORACIÓN DE ESTE DÍA

Santísima Virgen María, Reina del purgatorio, que enseñaste a los pastorcitos de Fátima a rogar a Dios por las almas del purgatorio, especialmente por las más abandonadas. Encomendamos a la inagotable ternura de tu maternal Corazón todas las almas que padecen en aquel lugar de purificación, en particular las de todos nuestros allegados y familiares y las más abandonadas y necesitadas; alivia sus penas y llévalas pronto a la región de la luz y de la paz, para cantar allí perpetuamente tus misericordias. Amén.

ORACIÓN FINAL

Oh, Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección nos mereció el premio de la salvación eterna. Te suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del Santísimo Rosario de la bienaventurada Virgen María, imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen.

Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

OFRECIMIENTO

¡Oh, Dios mío! Yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.

¡Oh, Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido; y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y la intercesión del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pobres pecadores y la salvación de nuestras almas. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA

Santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de Misericordia, que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de tu Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en vuestra misericordia maternal y agradecidos por las bondades de tu amantísimo Corazón, venimos a tus pies para rendirte el tributo de nuestra veneración y amor. Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente tu mensaje de amor, y la que te pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.

(Hacer aquí la petición que se desea obtener).

ORACIÓN DE ESTE DÍA

Santísima Virgen María, que en tu última aparición te diste a conocer como la Reina del Santísimo Rosario, y en todas ellas recomendaste el rezo de esta devoción como el remedio más seguro y eficaz para todos los males y calamidades que nos afligen, tanto del alma como del cuerpo. Infunde en nuestras almas una profunda estima de los misterios de nuestra redención que se conmemoran en el rezo del Rosario, para así vivir siempre de sus frutos. Concédenos la gracia de ser siempre fieles a la práctica de rezarlo diariamente para honrarte, acompañando tus gozos, dolores, luces y glorias, y así merecer tu maternal protección y asistencia en todos los momentos de la vida, pero especialmente en la hora de la muerte. Amén.

ORACIÓN FINAL

Oh, Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección nos mereció el premio de la salvación eterna. Te suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del Santísimo Rosario de la bienaventurada Virgen María, imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen.

Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

OFRECIMIENTO

¡Oh, Dios mío! Yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.

¡Oh, Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido; y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y la intercesión del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pobres pecadores y la salvación de nuestras almas. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA

Santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de Misericordia, que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de tu Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en vuestra misericordia maternal y agradecidos por las bondades de tu amantísimo Corazón, venimos a tus pies para rendirte el tributo de nuestra veneración y amor. Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente tu mensaje de amor, y la que te pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.

(Hacer aquí la petición que se desea obtener).

ORACIÓN DE ESTE DÍA

Santísima Virgen María, Madre nuestra dulcísima, que escogiste a los pastorcitos de Fátima para mostrar al mundo las ternuras de tu Corazón misericordioso, y les propusiste la devoción al mismo como el medio con el cual Dios quiere dar la paz al mundo, como el camino para llevar las almas a Dios, y como una prenda suprema de salvación. Haz, Corazón de la más tierna de las madres, que sepamos comprender tu mensaje de amor y de misericordia, que lo abracemos con filial adhesión y que lo practiquemos siempre con fervor; y así sea tu Corazón nuestro refugio, nuestro consuelo y el camino que nos conduzca al amor y a la unión con tu Hijo Jesús. Amén.

ORACIÓN FINAL

Oh, Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección nos mereció el premio de la salvación eterna. Te suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del Santísimo Rosario de la bienaventurada Virgen María, imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen.

Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

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