Hacer frente al Covid-19 en un seminario de 250 jóvenes: “Necesitamos ayuda urgente”

› Varios centros de formación para seminaristas piden apoyo de emergencia a Ayuda a la Iglesia Necesitada para medidas de protección y tratar de evitar el cierre que pondría en peligro las vocaciones

20/05/2020

ACN, Josué Villalón.- La pandemia del Covid-19 está afectando a numerosos países de en los cinco continentes. Esta crisis sanitaria con multitud de graves consecuencias se está convirtiendo en un gran desafío también para la Iglesia en todo el mundo, y en particular allí donde ya había carencias graves o crisis internas a las que se suma esta nueva pandemia.

Es el caso de Burkina Faso, en el oeste de África, donde la pobreza, la falta de educación y el aumento del terrorismo yihadista en el último año han supuesto un duro golpe para toda la sociedad. La violencia terrorista ha provocado ya el desplazamiento interno de un millón de personas, que están aún más expuestos a la nueva emergencia. Oficialmente hay 700 infectados y 50 muertos por Covid-19 en el país, una tasa baja pero que se cree aún mucho mayor, ya que es difícil hace un cálculo exhaustivo con un sistema de salud tan precario.

Seminaristas de Burkina Faso durante una clase, antes de la emergencia del Covid-19. (ACN)

Sostener las vocaciones pero adaptarse a las medidas sanitarias

La formación se ha visto interrumpida en colegios y universidades. Los medios online son una alternativa en estos casos, pero casi ninguna familia tiene conexión a Internet o cuenta con ordenadores. Con todo esto, los seminarios para formar a los futuros sacerdotes de la Iglesia burkinesa también están atravesando momentos de incertidumbre. “En el Seminario Mayor de San Pedro y San Pablo de Kossoghin actualmente seguimos conviviendo con unos 250 jóvenes seminaristas”, afirma el padre Théophile Dabilougou, administrador del centro, “todos tiene el deseo de continuar con sus estudios y no queremos abandonarles. Hasta ahora lo único que podemos hacer es que cada uno se quede en su habitación. Necesitamos ayuda urgente”.

Mascarillas, gel hidroalcohólico, termómetros…

Desde este centro interdiocesano del centro-sur del país han pedido a Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) apoyo de emergencia para no cerrar, y a la vez poder adaptarse lo antes posible a las medidas higiénicas necesarias: “Como lugar de formación humana, hemos concienciado bien al personal y a los seminaristas sobre las medidas a seguir. Esto ha tenido buena acogida, estamos contentos de ver que tenemos jóvenes muy responsables. Además hemos reducido al máximo el uso de las zonas comunes, siguiendo las medidas señaladas por las autoridades sanitarias. Pero todo esto no es suficiente y necesitamos apoyo para equipar el centro con otros medios recomendados: geles hidroalcohólicos, mascarillas, termómetros, así como cubos de basura y puntos de aseo personal suficientes”.

Apoyo para una plataforma de enseñanza online

Además del riesgo para la salud que presenta para los residentes del Seminario, el confinamiento pone a los estudiantes en riesgo de perder su año académico y enfrentarse a un fracaso en su formación, que será fuente de frustraciones poniendo en peligro el futuro de su vocación sacerdotal. “Nuestro Seminario es una facultad de filosofía reconocida por las autoridades nacionales, los seminaristas están sujetos a las evaluaciones oficiales del Ministerio de Educación. Nos gustaría que ellos continuasen su formación y su discernimiento espiritual, para ello también necesitamos ayuda con el objetivo de instalar una plataforma de enseñanza online lo antes posible, equipar a los seminaristas con computadoras portátiles y facilitar el acceso a Internet en el Seminario”, asegura el padre Dabilougou.

Estas necesidades surgen en un contexto en el que las diócesis de origen de los seminaristas han visto sus ingresos reducidos enormemente: las Misas se han suspendido y los feligreses no pueden aportar una mínima ayuda. Ayuda a la Iglesia Necesitada ha decidido apoyar al padre Dabilougou y al seminario de Kossoghin para hacer frente a esta emergencia por el Covid-19 con 14.000 euros. “Os pedimos oraciones para que Dios llene nuestros corazones de esperanza y fortalezca nuestra fe”.

Llamada de auxilio para seminaristas congoleses

Otra petición reciente que ha recibido ACN proviene de la diócesis de Bukavu en el este de la República Democrática del Congo, un lugar donde imperan las guerrillas armadas que trafican con minerales. El país además ha sufrido hace pocos meses un rebrote de cólera y la sociedad sigue sufriendo altísimas tasas de pobreza.

Mons. Willy Ngumbi Ngengele, obispo de esta diócesis ha dirigido estas palabras a la fundación pontificia: “La situación financiera del seminario no es buena. De nuevo, recordando su atención materna a favor de nuestros seminaristas, llamamos a vuestra generosidad”. Por su parte el padre Gabriel Hangi, rector del seminario interdiocesano de Goma explica que los costes están aumentando con la nueva crisis y necesitan ayuda para el último trimestre de estudios de sus 49 seminaristas.

Seminaristas del Seminario Mayor de Goma, Rep. Democrática del Congo. (ACN)

Las parroquias que apoyaban el seminario están cerradas

“Estamos realmente angustiados. Todo nuestro apoyo espiritual y formativo trata de contener el miedo y la incertidumbre frente a esta nueva pandemia. Las parroquias que nos ayudaban con colectas para sostener el seminario ahora están cerradas, es algo doloroso. Además los precios de los alimentos siguen creciendo. Nuestro auxilio está en el Nombre del Señor, por eso confiamos en vuestro apoyo”, asegura el padre Hangi, “Juntos podremos cumplir el deseo de estos jóvenes que quieren servir a Dios como sacerdotes consagrando la vida a sus hermanos, en este mundo tan necesitado del amor de Jesucristo”.

ACN ayudará al seminario de Goma con 17.000 euros, un proyecto más que se suma a la campaña de emergencia para sostener a la Iglesia frente a la nueva situación por la pandemia del Covid-19. “Ayúdales a continuar” busca recabar 5 millones de euros para el sostenimiento de sacerdotes, religiosos y religiosas, así como otros proyectos de emergencia con los que la Iglesia, en países pobres o allí donde los cristianos sufren persecución, pueda seguir su misión evangelizadora sin reducir su apoyo social, educativo, sanitario y asistencial.