Liberado un sacerdote en Nigeria tras tres meses secuestrado

El padre Nathaniel Ayawase, sacerdote nigeriano liberado después de tres meses de secuestro
Liberado un sacerdote en Nigeria tras tres meses secuestrado
El padre Nathaniel Asuwaye llevaba desaparecido desde el pasado 7 de febrero, tras el asalto a su residencia por criminales
ACN-. La diócesis católica de Kafanchan, ubicada en el estado de Kaduna, en el norte de Nigeria, ha anunciado la liberación del padre Nathaniel Asuwaye. Este sacerdote diocesano había sido secuestrado por un grupo terrorista el pasado 7 de febrero, tras el asalto a su residencia. Tras el secuestro del padre Asuwaye, la diócesis inició una campaña de oración por su liberación.
Tal y como ha confirmado la diócesis a través de un comunicado, el sacerdote “está ahora a salvo y recibiendo cuidados. Se encuentra en condición estable, mantiene el buen ánimo y agradece sus oraciones y apoyo”.
Por su parte, Monseñor Julius Yakubu Kundi, obispo de la diócesis, ha expresado su agradecimiento por las oraciones y “el cuidado constante de la familia del padre Nathaniel y la incesante muestra de amor de todos los fieles y de todo el pueblo de buena voluntad que ofreció oraciones y apoyo durante este período tan desafiante”.
Los obispos de Nigeria denuncian la persecución contra los cristianos
Este caso se suma al de muchos otros sacerdotes que han sido secuestrados en Nigeria durante los últimos años. Entre 2015 y 2025, al menos 212 sacerdotes católicos han sido secuestrados en Nigeria. De ellos, 183 fueron liberados o consiguieron escapar, mientras que 12 fueron asesinados y tres murieron después de su liberación como consecuencia del trauma y las lesiones que sufrieron durante su cautiverio.

Ceremonia en el centro de peregrinación Whuabazhi (Nigeria). Imagen de archivo
El objetivo de estos grupos es, principalmente, el lucro económico a cambio de la liberación de rehenes secuestrados. Las bandas criminales y de secuestradores ven en las comunidades cristianas un objetivo económico que hace que la población viva en una inseguridad grave y permanente.
En este sentido, la acción del estado nigeriano es limitada y la necesidad de protección para los miembros de la Iglesia es cada vez más urgente.















