Llevar a Cristo a los pueblos más remotos de Ghana

› Los frailes franciscanos capuchinos de Kerala en India trabajan como misioneros en Ghana, en África Occidental desde el año 2005

22/06/2021

ACN, Maria Lozano.- Actualmente tienen cuatro comunidades. La principal está en Kpassa, en la diócesis católica de Jasikan. Hay tres frailes en esta comunidad que se preocupan por las necesidades pastorales de la gente de Kpassa y sus alrededores. Los capuchinos han estado trabajando allí desde el año 2008. Pero en 2010 la iglesia de San Miguel fue elevada a la categoría de parroquia y confiada a su cuidado. Kpassa está a 400 (cuatrocientos) kilómetros de Accra, la capital de Ghana.

En la actualidad, de la parroquia de San Miguel dependen 17 comunidades exteriores al cuidado pastoral de los capuchinos. El padre Robinson Melkis OFM Cap., párroco de san Miguel, y otros dos frailes capuchinos que viven con él, necesitaban una camioneta pickup con tracción en las cuatro ruedas y doble cabina para desarrollar su ministerio pastoral y visitar lo que ellos llaman “outstation” estaciones exteriores de la parroquia para celebrar la santa Misa y actividades de animación espiritual.

Vehículo para el ministerio de alcance de los franciscanos capuchinos en la parroquia de San Miguel, Kpassa. (ACN).

Las estaciones remotas dentro de la parroquia se encuentran en lugares lejanos y en diferentes direcciones. Cada outstation tiene uno o dos catequistas. Pero los frailes de Kpassa tienen que moverse por todas las estaciones para dar los sacramentos, celebrar la Santa Misa y otros ministerios espirituales “necesarios para mantener viva la llama de la fe cristiana en los corazones de los fieles” como dice el padre Robinson.

Algunas estaciones se encuentran a una distancia de 45 kilómetros del centro parroquial. “Todos los caminos que conducen a las estaciones exteriores son de barro y viajar en época de lluvias es extremadamente difícil, especialmente con la motocicleta” explica el fraile capuchino.

Medios de transportes para la evangelización

El problema es que sólo tenían una camioneta vieja, de más de 11 años, y una motocicleta para sus obras pastorales y no podían desplazarse a diferentes estaciones exteriores para los ministerios pastorales al mismo tiempo. El padre Robinson escribió a la fundación: “Todavía hay muchas más aldeas dentro del distrito de Kpassa, donde el cristianismo aún no ha llegado. Pedimos ayuda para un vehículo para llegar a más personas con el mensaje de Cristo.”

Porque además de las visitas a las 17 estaciones los frailes tenían un objetivo claro: “Con nuestras obras de evangelización, tratamos al mismo tiempo de llegar a un pueblo cada año. En la actualidad hay cuatro pueblos más que ya hemos evangelizados, aunque no hemos inaugurado aun oficialmente en ellos una estación.”

Sin embargo, el padre Robinson cuenta lo importante de su presencia también en otros ámbitos de la sociedad: “Aunque nuestro objetivo principal es brindar cuidado espiritual a la comunidad en la que servimos, los frailes también están comprometidos en trabajos sociales y de desarrollo. Nuestro enfoque es crear conciencia de sí mismos sobre los problemas sociales y hacer que las personas se involucren en la búsqueda de soluciones a sus propios problemas.

La gente de las aldeas es extremadamente pobre. Hay dos áreas principales en las que nos concentramos, tratar de proporcionar una educación buena y adecuada a los niños y el suministro de agua limpia y potable mediante la perforación de pozos en diferentes pueblos.»

Y llegó la flamante camioneta. Los concesionarios de todo el mundo estarían felices si sus vehículos tuvieran semejante recibimiento. Globos de colores y una jovencísima comunidad radiante apiñados para recibirlo: “Fuimos a una estación remota llamada Abunyanya para el servicio dominical y bendecimos el vehículo en presencia de la comunidad.

Les contamos el apoyo que recibimos de ACN y de otras organizaciones. La gente de Abunyanya, de las otras estaciones y los frailes capuchinos agradecen de todo corazón su generosa contribución. Gracias a todos sus benefactores que compartieron del ‘óbolo de la viuda’ para ayudarnos.” 

 

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