
Ref. Proyecto: 25-01-736
Ayuda a las religiosas que permanecen junto a quienes más sufren en el norte de Mozambique
› Ellas permanecen donde más las necesitan
En Pemba, en el norte de Mozambique, las religiosas viven junto a una población marcada por la violencia yihadista, la pobreza y el desplazamiento. Ellas son una presencia cercana para quienes sufren: acogen, cuidan, enseñan, acompañan y rezan.
Entre ellas está la hermana Alphoncia Meinrad Mmole, de las Hermanas Benedictinas de Nuestra Señora Auxiliadora. Su historia refleja la entrega silenciosa de tantas religiosas que han decidido permanecer junto a quienes más las necesitan.


› “Acoger a los pobres es lo mismo que acoger a Cristo”
La hermana Alphoncia llegó a Mozambique en 2011. Durante cinco años, ella y sus hermanas trabajaron para construir una pequeña comunidad en Mueda: una escuela, una iglesia parroquial, una casa para las hermanas y varios talleres.
Pero la violencia en el norte de Mozambique les obligó a abandonarlo todo y huir a Pemba. No se fueron solas. Con ellas viajaron tres niños huérfanos, y otros diez se unieron después a su cuidado.
Para sor Alphoncia, acogerlos forma parte de su propia vocación: “Según la Regla de San Benito, acoger a los pobres es lo mismo que acoger al mismo Cristo”.
› Permanecer junto a quienes más sufren
Las religiosas no contemplan el sufrimiento desde la distancia. Viven las dificultades de las comunidades a las que acompañan y, aun así, siguen abriendo sus puertas a quienes necesitan ayuda.
Algunos de los niños que llegan hasta ellas cargan con profundos traumas. Sor Alphoncia recuerda a uno de ellos, que llegó agresivo y violento por todo lo que había sufrido. Ella decidió acercarse a él con amor, paciencia y confianza. Con el tiempo, el niño comenzó a cambiar.
“Los abrazo con amor y trato de darles confianza para una nueva vida”, explica.
Su misión no consiste solo en hacer. También significa estar. Estar cerca, escuchar, acompañar y recordar a quienes sufren que no están solos.


› Una misión que necesita apoyo para seguir adelante
La vida de las religiosas en Pemba tampoco está exenta de dificultades. Sus instalaciones sufrieron los efectos de un ciclón en 2024, que dañó incluso la ropa escolar de los niños. A esto se suman los refugios insuficientes y la escasez de alimentos.
Por eso, ayudar a las religiosas significa también ayudar a que puedan permanecer junto a las personas a las que sirven. Con tu ayuda, podremos sostener a 62 religiosas de 12 congregaciones que desarrollan su misión en la diócesis de Pemba.
› Así es como puedes ayudar a las religiosas de Pemba
Con tu ayuda, 62 religiosas podrán continuar viviendo su vocación y acompañando a quienes más sufren. Podrán seguir cuidando, acogiendo, enseñando y llevando la presencia de la Iglesia a una población herida por la violencia y las dificultades.
Porque detrás de cada ayuda, hay una religiosa que puede permanecer allí donde la Iglesia más la necesita, llevando el amor de Dios y la esperanza.
*Tu donación se destinará a este proyecto o proyectos similares.













